Si Llamosas perdiera votos, a qué urna irían a parar

Todos los pronósticos electorales deben resetearse en la nueva etapa rumbo a las urnas. Durante la pandemia algunas fuerzas políticas no acertaron en una estrategia que les resultara al menos en ejes de debate. Otras lograron subirse al escenario de las discusiones públicas. ¿Algunos de los candidatos está mejor posicionado que otros para aprovechar el desgaste del oficialismo provocado por la crisis sanitaria?

Por Guillermo Geremía

Un verdadero terremoto social ha cambiado el escenario que teníamos un centenar de días atrás. Nada ha quedado en el lugar que estaba antes de la aparición del coronavirus y su interminable pandemia. Lo personal y lo colectivo, lo económico y lo social, lo tecnológico y lo comunicacional, lo cultural y sus preferencias, todo parece estar buscando un nuevo norte. En la vida política la dinámica de los acontecimientos hace que las virtudes de ayer muden en defectos de hoy en un abrir y cerrar de ojos. Los políticos lo saben. Y actúan en consecuencia.

Fueron los oficialismos quienes acapararon el centro de atención cuando nos vimos obligados a encerrarnos en nuestras casas. En esos días de estricto aislamiento todos dependimos del Estado benefactor para enfrentar, primero los miedos sanitarios y después sus consecuencias económicas y sociales. Pero a poco de andar y comprobar los caprichos e imprevisibilidad del covid-19, la situación fue cambiando y aumentando en incertidumbre. Los gobernantes estuvieron y están sometidos a un desgaste tan excepcional como la situación por que reciben “palos porque bogas, palos porque no bogas”. El intendente de Río Cuarto lo sabe y hasta se le nota en el semblante. Pero además de los males pandémicos le suma la extraordinaria situación de que seremos los únicos en ir a votar en el medio de una crisis sanitaria.

“La pandemia ha llegado y ha pateado el tablero político como en muchos otros ámbitos. Con las elecciones municipales ha pasado lo mismo. Si la elección hubiese sido en marzo, Llamosas llegaba más preparado y sin darle tiempo a los partidos opositores para estructurarse, para que critiquen su gestión”, describe el analista político Roger Fabre. Sobre esto hay casi un consenso mayoritario. Nadie se anima a decir que las elecciones reflejarán las mismas tendencias electorales que hace un cuatrimestre atrás y todavía el escenario puede cambiar sin que la brújula lo marque. “El porcentaje de Llamosas a final del 2019 y a comienzos de 2020 era un triunfo contundente, incuestionable por la diferencia que le sacaba al segundo. Lo interesante a destacar es el efecto desgaste de la pandemia en todos los oficialismos, desde lo nacional hasta lo local”, asegura Romina Ferrero, licenciada en ciencias políticas.

Lo que nadie puede negar es que a quienes gobiernan la fatiga de las decisiones le implicará un costo adicional al normal “raspado” que implica el ejercicio del poder. Con las urnas acercándose en un todavía lejano horizonte, ¿esto implicará una transferencia de la voluntad popular hacia quienes esperan su turno en expresiones políticas opositoras? El principio de los vasos comunicantes de  habitual aplicación en la física y en la química, que iguala a los líquidos en reposo en distintos recipientes, bien podría aplicarse a la política electoral. Pero todos sabemos que los votos no son líquidos y que la pandemia si algo ha provocado es que nada repose.

“La sociedad está esperando gestos de la clase política y cuando uno ve que los principales partidos hacen este tipo de acuerdos, aquellos que patearon el tablero pueden tener mayor posibilidad de instalarse en la opinión pública”, ensaya Fabre. En este contexto, puede que la “rebeldía” política de tres de las fuerzas en competencia electoral, que rechazaron firmar el acta acuerdo de prórroga de mandatos logre desde su comportamiento diferenciarse de la manada. Dos de ellas, las que judicializaron la negativa parecen haber capitalizado al menos en la visibilidad de su conducta, los pasos dados.

Marcelo Ljubich, el candidato a intendente de la UCEDE, logró al menos subirse al debate político de las principales fuerzas, siendo que venía con un alto grado de desconocimiento por ser el último en anotarse en la carrera electoral. También Eduardo Scoppa consolidó su perfil opositor lo que eventualmente puede redundar en mejores expectativas electorales. El candidato de “Riocuartenses por la ciudad” cargaba con la mochila que le adosaron sus correligionarios de la UCR por sindicarlo como funcional a la estrategia del peronismo gobernante. Ahora se paró más lejos que Cambiemos en la vereda del frente de Llamosas. “La sociedad está esperando gestos de la clase política y cuando uno ve que los principales partidos hacen este tipo de acuerdos, aquellos que patearon el tablero pueden tener mayor posibilidad de instalarse en la opinión pública”, expresa Ferrero.

El nuevo escenario electoral despierta muchas expectativas en la primera minoría con representación parlamentaria. La fuerza que lleva al médico terapista como candidato a intendente estuvo errática en los tiempos de pandemia para acomodarse con su discurso en un escenario diferente. No pudieron resistir la tentación de hacer campaña con el coronavirus, y cuando las redes enfurecidas los reprobaron, optaron por el silencio. Desde que se supo la nueva fecha de elecciones salieron con bríos nuevos a intentar recuperar el espacio perdido.

 “Abrile, como candidato de la primera oposición, no pudo establecer una agenda propia, representa al electorado macrista y que no se puede despegar de la gestión de Jure”, afirma el analista Fabre. El último segmento de campaña lo muestra desde su prestigio como profesional de la medicina. Esta estrategia no tiene a todos contentos dentro del propio radicalismo.

Para Romina Ferrero, el candidato de la alianza UCR-PRO no pudo capitalizar hasta ahora el desgaste sufrido por Llamosas. “Lo de Abrile creo que fueron intervenciones bastante lights. Aprovechar su título de médico le podría haber servido para capitalizar más votos. Y hubo una oportunidad electoral en el momento en que se empezó a salir del aislamiento que fue muy contundente de parte de los medios, las redes, y era el discurso de cómo se estaban descuidando algunos accesos a la ciudad”.

Lo que resulta verdaderamente una incógnita a esta altura de las circunstancias es saber qué reacciones electorales provocará Pablo Carrizo. Sin el partido que fundó y con una elevación a juicio por violencia de género sigue despertando en las redes tantos odios como adhesiones. “Nuestra ciudad en muchas cosas piensa como un pueblo y eso puede llegar a perjudicar a Carrizo. Tampoco veo que puede mostrar algo que supere a la propuesta de 2016 y hoy está instalado en la opinión pública por ser un candidato que tiene conflicto con la Justicia en un tema muy delicado. En cuanto a las redes sociales, es algo que hay que tomar con pinzas por la presencia de los trolls”, asegura Fabre.

Sus ex aliados políticos agrupados en Respeto no cambiaron su lógica de trabajo social  durante la pandemia sino que la reforzaron, aunque es de lectura jeroglífica conocer el peso que tendrán en las urnas. “Algunas organizaciones o partidos como Respeto realizaron donaciones y distintas acciones para colaborar pero hay que ver si tienen la capacidad de trasladar esos votos”, asegura Ferrero.

Si nada se pierde y todo se transforma, la hipotética  reducción de votos de alguna fuerza irían a parar a otra. La apatía reinante con la política será traducida posiblemente en menos participación ciudadana. Pero también en este escenario habrá beneficiados y castigados. En nuestra comarca empezamos a despejar la niebla de la pandemia y a encontrar con la dura realidad de cómo llegar a fin de mes. La economía será la gran demandante de respuestas hacia la clase política.

“Y con esto se benefician aquellos espacios que no reflejan más de lo mismo porque uno puede generar críticas, puede mostrar diferencias sobre cómo se manejó la pandemia pero proponiendo ideas superadoras y diferenciándose. Quienes lo hagan de manera constructiva creo que pueden sacar provecho”, concluye Fabre. Si como todos queremos cuando el coronavirus sea pasado y los riocuartenses vayamos a votar en la renacida primavera, seguramente el virus con forma de roseta abducirá votos que pueden cambiar el mapa del poder que era boceto en marzo 2020. Aunque no necesariamente en el sentido que su corazón electoral esté esperando. Así son las cosas.