Llaryora estira el conflicto; el Suoem se disuelve en su interna

El Ejecutivo prorrogó el receso administrativo hasta el 17 de julio. El sindicato, sumido en luchas intestinas, no logra articular una respuesta efectiva. Ahora, delegados de las Áreas Operativas acusan a sus pares de los CPC de ser funcionales a la gestión. Habría movilización este miércoles.

Por Felipe Osman

El conflicto entre la Municipalidad y el Suoem ha mutado. Empezó con un extenso período de conversaciones que no condujeron a ningún puerto, siguió con múltiples avanzadas del Palacio 6 de Julio sobre el gremio municipal que respondía con movilizaciones, asambleas y demás manifestaciones, y ahora -tras el anuncio de que se buscará modificar el régimen de los docentes municipales y el regreso a comisión de este proyecto- impera un inquietante silencio de parte del sindicato.
Inquietante, desde luego, para las bases, que esperan la definición de un plan de lucha que no llega. Pero no para la gestión, que acaba de decretar el mantenimiento del receso administrativo hasta el 17 de julio. En resumidas cuentas, si el Suoem esperaba ansioso el regreso a las oficinas para utilizar esos puestos como armas en contra de la propia gestión para sabotear su marcha, deberá seguir esperando.
Pero el problema no termina ahí. Alejar otra vez en el horizonte la fecha de regreso no significa simplemente estirar los plazos, sino más bien prologar aún más una situación bastante difícil de sostener para el sindicato, en la cual las bases reclaman acción, los delegados de diferentes reparticiones -que observan la pasividad de la conducción- intentan tejer acuerdos con la gestión para llevar alguna certeza a sus representados y las Áreas Operativas -las más jaqueadas por escenario actual- presionan para que el resto de las reparticiones se avenga a luchar en su defensa oponiéndose, por caso, a la presencia de Servidores Urbanos ejecutando tareas que solían realizar empleados municipales.
Ayer se pudo ver un modelo a escala de estas tensiones, en una reunión entre delegados de las Áreas Operativas y delegados de los CPC. En ella, los primeros acusaron a los segundos de ser funcionales a la gestión, facilitando la llegada y la coordinación de las tareas a ejecutar por Servidores Urbanos. Huelga decir que, en su mayoría, los “Chalecos Celestes” trabajan bajo las instrucciones de los directores de cada CPC. Y esto, sumado al hecho de que el PJ ha puesto en marcha un plan de equipamiento de cada uno de ellos, dando un nuevo empujón a la olvidada descentralización operativa, le sienta fatal a las reparticiones municipales a cargo del trabajo pesado, que siempre ha fungido como brazo de choque del Suoem.
El resultado de la asamblea de ayer: habría movilización conjunta de las AA.OO. y los CPC este miércoles.
Pero este no es el único efecto difícil de asimilar que la prolongación del receso tendrá para el sindicato. Al llevar hasta el 17 de julio la fecha de regreso a las oficinas, el Ejecutivo también se asegura de que no haya municipales adentro del Palacio cuando llegue la fecha de cobro y cada uno de ellos vea reflejado en la pantalla del cajero automático el efecto de los recortes practicados por la gestión y no impedidos por el Suoem.
De hecho, recién en el salario de junio el recorte de la jornada municipal tendrá pleno impacto, ya que en el mes de mayo este impacto fue parcial. Es de esperarse un gran descontento cuando llegue el momento de pasar por ventanilla, y ese descontento no se podrá manifestar en contra de la gestión o, al menos, no desde adentro. Es probable que termine encontrando su cauce en contra de la propia conducción que -dicho sea de paso- ya parece haber abandonado las banderas de la defensa de la jornada municipal de 7 horas o de la no implementación de la doble jornada laboral, que se llevará consigo una parte mayoritaria de las horas extra y la prolongaciones de jornada.