El surco de Vicentín que divide al campo del sur de Córdoba

Polémica en el sector agropecuario por la situación de la agro exportadora santafecina. Al discurso ruralista le brotaron voces disonantes. La puja ideológica en la ruralidad también divide opiniones respecto del conflicto limítrofe con San Luis. El Ministro de Seguridad de Córdoba habla sobre el origen de los ataques a los silos bolsas.

Por Guillermo Geremía

“No sé a quién representará Salas. A Boudou supongo, porque entiendo que son amigos”. El Presidente de la Sociedad Rural de Río Cuarto le negó representatividad en el sector agropecuario al referirse a la aparición pública de su par de la Sociedad Rural de Córdoba. Esa -hasta entonces- única voz discordante respecto del repudio del campo a la intervención y anuncio de expropiación de la agro exportadora Vicentín, encontró eco en otros dirigentes ruralistas del país.

En el sur de la provincia reapareció en la escena pública Ruperto Goñi, quien fuera intendente de General Levalle y ex Director de Federación Agraria Argentina. “Salir a defender a Vicentin me parece ridículo e insólito ¿Defender a una empresa que estafa a miles de acreedores? Hay 2.000 productores pero también proveedores, otras firmas que son parte de los 1.400 millones de dólares que debe, que en una época tuvo mucho crecimiento. Por eso no hay ninguna duda de que hay cuestiones extrañas”, aseguró en declaraciones periodísticas quien también fuera en su momento funcionario de José Manuel De la Sota.

El discurso de apoyo en el sector agropecuario a las decisiones adoptadas por el Presidente Alberto Fernández sigue siendo minoritario y con poco espacio en los medios de comunicación dominantes. El que logró romper ese cerco fue Pedro Salas, el ruralista de Córdoba Capital que desacomodó el relato de las patronales del campo.

“Salas no está en Cartez, ni en la Federación, ni en Coninagro, ni en la Sociedad Rural Argentina. Es un sello de goma el que tiene y al que el periodismo le da entidad. No sé si representa productores porque los productores nos nucleamos en esas cuatro entidades. Eso no le quita validez a su opinión porque cualquier persona a la que se le pone un micrófono se puede expresar. Pero puntualmente, no podemos decir que es una entidad del agro porque no está en la Mesa de Enlace con una organización histórica y razonable”, salió a fumigar Tonello a la maleza que creció en un lote no apto para otra cosecha que no se la que siembran las entidades.

Desde la época de la 125 el discurso del sector es prácticamente monolítico en defensa de sus intereses y no encuentra casi detractores en los ámbitos naturales de difusión de las tareas agropecuarias. El periodismo especializado no esboza un solo reproche a las posiciones que adopten sus voceros de antes y los de ahora. Pero con Vicentín pareció cruzarse el límite del sentido común. Defender a los mismos que los habían estafado. “Acá defendemos 2.000 empresas privadas que desaparecerían o se verían afectadas y ellos se contentan con defender una sola empresa en la que su cúpula está enajenando todo”, cuestiona Ruperto Goñi a sus pares del sector que prefieren antes que pensar en recuperar lo adeudado por Vicentín, preocuparse por que el Estado no expropie la empresa. “Defender esto es rídiculo”, asegura el productor de General Levalle.

En el campo del frente, David Tonello defiende la propiedad privada en riesgo pese a ser uno de los estafados por la empresa con sede en el norte de Santa Fe. “Cada uno hizo su reclamo como corresponde. Mi empresa fue estafada e hice el reclamo legalmente como tiene que ser para cobrar. Se amolda al proceso de quiebra, como tiene que ser. No importa en cuánto dinero me estafaron a mí. Es una sociedad anónima de la que yo soy presidente. ¿Vos crees que en esta época de pandemia un taxista, un hotelero fundido, un productor no estafado o un maestro tienen que pagar semejante estafa? La vamos a pagar todos, la seguiremos pagando. Yo tengo las mayores expectativas de cobro”, expresa la máxima autoridad de una de las entidades ruralista de mayor peso en todo el interior de la Argentina.

Tonello prefiere perder plata propia o de sus asociados antes que permitirse encontrar alguna posibilidad de beneficio en la decisión adoptada por el gobierno nacional.

La zanja ideológica que separa al pensamiento de hombres provenientes de la misma actividad también se expresa en otro asunto que provoca por estos días debate en el sector. La Sociedad Rural de Río Cuarto, junto con su similar de Vicuña Mackenna, el consorcio caminero de Achiras y la Asociación de Transportistas acudirán a la Justicia Federal para hacer remover los obstáculos que impiden la libre circulación de los actores de la producción agropecuaria en el límite con la provincia de San Luis.

El prestigioso constitucionalista cordobés Antonio María Hernández presentará un recurso de amparo contra el gobierno puntano. Por su parte Ruperto Goñi no cree que el judicial sea el camino adecuado. Propone mesas de diálogo y entender la prioridad sanitaria que estable Alberto Rodríguez Saa. El negocio del campo puede esperar siendo que estuvo exceptuado desde el primer día que la pandemia obligó al país a entrar en cuarentena, sugiere el ex FAA.

Los estafados cordobeses de Vicentín no sólo están a lo largo de la ruta 158 sino también en el sur de Córdoba. En Laboulaye, en Del Campillo y Vicuña Mackenna también hay acreedores de la empresa que entró en cesación de pago en noviembre pasado. Tanto en Río Cuarto como en la extensión hasta el límite con La Pampa, es la producción agropecuaria la principal fuente de ingresos económicos pero no la única. El discurso dominante del sector logra adhesiones políticas y sociales desde colectivos que no tienen ni una maceta de tierra.

Esa natural identificación hace que los dirigentes partidarios se cuiden mucho a la hora de hablar contra el campo. Los diputados nacionales de Schiaretti han hecho malabares de semáforo para evitar pronunciarse. Pero también los legisladores del Frente de Todos buscaron bajarle el tono a sus críticas y algunos se manifestaron incómodos cuando se les pregunta sobre el tema.  Es que meterse contra el campo se paga en votos por estas tierras.

¿Pero defender a los productores estafados por Vicentín es estar contra el sector agropecuario? “Creo que no hay que pensar con odios, sin razonar y salir a defender lo indefendible. Le sugiero a aquellos que defienden esta empresa, que bajen sus decibeles de odio y pensemos en grande. Si interpretamos el momento tremendo que vive el mundo, pongámonos la camiseta del país y guardémonos la camiseta partidaria para las elecciones. No usemos argumentos ridículos que no tienen sustento si uno piensa en el interés productivo de los acopiadores, las cooperativas y productores”, asegura Goñi. El sector que hoy repudia el comportamiento de Fernández fue el mismo que a Macri le aceptó el mantenimiento de las retenciones.

Lo ideológico y partidario no puede soslayarse como estímulo para los posicionamientos por más que el costo sean miles y miles de millones de pesos. “Yo represento a productores estafados y nadie pide el salvataje de la empresa. No sé cuantos productores están diciendo lo contrario. Las 88 cámaras que firmaron el documento de Vicentin piensan que no es así. Es lo que pasa cuando uno confía en una empresa, entrega su mercadería y no la pudo cobrar”, concluye Tonello, más dispuesto a perder plata que a bajar algunas de sus convicciones ideológicas o partidarias.

Con no pocos propugnando reeditar una nueva épica opositora como la de los tiempos de la 125, con muchas voces del sector acalladas por no entonar la melodía de las patronales ruralistas y con episodios de delitos rurales puestos a investigar para determinar su verdadero origen, el campo no quiere salir del centro de la escena del debate en la Argentina. Es la eterna disputa por prevalecer frente a otros sectores de la economía. En este contexto la discusión por Vicentín no tiene vocación de apegarse a los desaguisados de un negocio próspero que buscó el atajo de la renta fácil a través de la especulación financiera o, lo que es peor, del delito de guante blanco. Así son las cosas.