Suoem: las bases se inquietan ante el silencio de la conducción

Tras el anuncio de que caerán cientos de contratos y el ingreso de una iniciativa para modificar el régimen docente en el municipio las bases reclaman acción, pero no encuentran respuesta.

Por Felipe Osman

El peronismo ha avanzado, tanto desde la Provincia como desde el Municipio, sobre los cuatro sindicatos más poderosos de Córdoba en los últimos tiempos: Luz y Fuerza, la Uta, el Surrbac y el Suoem. Con dos de ellos, el Surrbac y la Uta, ha logrado consensuar términos más o menos sostenibles en los que ninguno ha perdido demasiado; con Luz y Fuerza y el Suoem ha sido diferente.

Ambos gremios se plantaron con firmeza y rechazaron cualquier modificación -por mínima que fuese- en sus condiciones de trabajo, sin importar las circunstancias especiales que se invocaran ni el hecho de que tales condiciones hayan sido diseñadas hace más de 40 años (el Estatuto del Empleado Municipal data de 1980 y el Convenio Colectivo de Luz y Fuerza de 1975). Prácticamente todo ha cambiado desde entonces, a excepción de estos convenios.

Asumir estas posturas ha sido muy costoso para ambos sindicatos. El peronismo, fracasada la vía del diálogo, decidió avanzar con firmeza y lo hizo en ambos casos. Sin embargo hay una diferencia central en los dos procesos: el avance de la Provincia sobre Luz y Fuerza fue mucho más paulatino y gradual. El del Municipio sobre el Suoem, enmarcado en la cuarentena, ha sido un verdadero vendaval. Arrasador.

Tal vez sea esa la causa que explique la momentánea falta de reacción del sindicato.
Tras el recorte de prolongaciones de jornada y horas extra, la reducción de la jornada municipal en una hora, la quita de chapas de inspectoría y la remoción de interinatos, el Ejecutivo ha anunciado que a fin de mes caerán cientos de contratos y ha enviado al Concejo Deliberante un proyecto para modificar el régimen docente municipal pero, hasta ahora, no se conoce una respuesta contundente por parte del sindicato. Desde luego, el conflicto no ha terminado, pero el Suoem -o más precisamente su conducción- parece, de momento, no encontrar curso de acción alguno para resistir la nueva embestida.

Esto no es menor, y debe interpretarse desde la interna del gremio.

La modificación del régimen docente toca un punto sumamente sensible: Educación es el área de procedencia de Beatriz Biolatto, titular del Suoem, y es de esperarse que -si no se logra una defensa eficaz del sector- la secretaria general pague altísimos costos en las vísperas de las elecciones internas del sindicato. ¿Cómo se sostendrá Biolatto si Rubén Daniele no aparece (realmente) en escena y, trascartón, pierde su base de sustentación en las escuelas municipales? Gran incógnita.

En simultáneo, la conducción debe sentarse a negociar para intentar defender más de 300 contratos que el Ejecutivo parece resuelto a dar de baja a fin de mes. Si salva a algunos, las bases estarán muy atentas a descubrir quiénes fueron los afortunados y si guardan alguna relación de cercanía especial con los miembros de la mesa directiva del Suoem. Es de esperarse que la pesquisa esté llena de suspicacias. Si no logran salvar a nadie, se habrá perdido -sin atenuantes- una nueva batalla. Y contando…

Los municipales han mostrado tenacidad colmando multitudinarias movilizaciones, pero cualquier baqueano en cuestiones gremiales sabe que sin resultados llega, inexorablemente, el desgaste. Y ya hay significativos síntomas.

En anteriores conflictos el Suoem solía resistirse, con mil y una mañas, a prestar las guardias mínimas. Ahora, en cambio, muchos empleados descubren en compañeros de distintas reparticiones un espíritu de colaboración con la patronal que les resulta inexplicable. En busca de esas explicaciones crecen las sospechas de que algunos delegados reniegan de una estrategia común hasta ahora inútil y empiezan a velar sólo por los intereses de sus reparticiones.