Malas nuevas para el Suoem: el PJ lo devuelve a “fase 1”

Ante la detección de un caso de Coronavirus en un empleado municipal de Obras Viales el PJ suspendió el diálogo que apenas había retomado con el sindicato. Con el reloj a su favor, la gestión avanza mientras la conducción del gremio se resquebraja ante la presión (y la desconfianza) de las bases.

Por Felipe Osman

El último jueves, ya entrada la noche, Beatriz Biolatto participó de a una reunión con algunas de las principales autoridades del municipio avocadas al conflicto con el sindicato, entre ellas, la secretaria general Verónica Bruera y el secretario de Gobierno Miguel Siciliano. Antes de ingresar, la titular del gremio adelantó que se discutirían la baja de chapas de inspectoría y la recisión de dos contratos en el área de Policía de Tránsito. Nada se dijo respecto del recorte de una hora a la jornada municipal, la primera ofensiva que la gestión lanzó contra el gremio. ¿Es acaso una bandera a la que el sindicato ya ha renunciado?
Tras la junta, que no arrojó ningún resultado, las partes convinieron retomar el diálogo este lunes, pero la noticia de que un empleado municipal de Obras Viales fue diagnosticado como portador de Covid-19 determinó que esta segunda reunión se cancelara.
Con las conversaciones otra vez en el freezer el Ejecutivo suma comodidad. Ya tiene resueltos los frentes con los otros dos grandes sindicatos municipales, la Uta y el Surrbac, y por motivos sanitarios puede dilatar por largo no ya sólo el regreso de los municipales al Palacio Municipal, sino también las conversaciones con la conducción del Suoem. El reloj juega a su favor.
Entra tanto, dentro del Suoem el clima es cada día más espeso. Cada vez más empleados empiezan a sospechar que ante la fatalidad de la derrota la conducción -apabullada- solo velará por los intereses de los allegados, muchos de los cuales habrían quedado en jaque con la promesa del Ejecutivo de revisar 573 contratos que caducan a fin de mes: buena parte de ellos podrían no ser renovados. La prioridad la tendrían los trabajadores de Salud y Educación. ¿Habrá algunos afortunados que no revisten en esas áreas pero igual logren su continuidad? ¿Cómo calibrará el sindicato sus prioridades a la hora de defenderlos? Y finalmente, ¿cuál será la variable de ajuste si en nuevas conversaciones el Suoem logra algún grado de “clemencia” del Ejecutivo?
Debe tenerse en cuenta lo siguiente: hasta el momento ha habido dos modelos de relacionamiento entre los sindicatos municipales y el peronismo. El que prefirió el diálogo y ofrecer algunas concesiones a la gestión -en atención a una situación tan grave y singular como la cuarentena-, encarnado por la Uta y el Surrbac; y el que decidió redoblar la apuesta, mantenerse completamente inflexible y pedir incluso la apertura de paritarias, es decir, el Suoem.
Las conclusiones parecen evidentes: el Suoem no eligió el camino más provechoso, y ahora debe explicárselo a sus afiliados. Ahora hay que negociar en retroceso y salvar lo que se pueda resignando mucho. Ahí está el problema: cuando hay pocos salvavidas y muchos náufragos, ¿cómo se les explica quienes se abandona a la deriva que no son prioritarios? ¿en base a que patrón? Ni hablar si cunde la idea de que en realidad los mayores costos fueron, en buena medida, causados por la impericia del capitán.
Si se observara la relación entre el Suoem y la gestión como una sucesión de episodios, bien podríamos conjeturar que el siguiente capítulo -cuando termine el conflicto- será la aplazada sucesión dentro del sindicato. Nadie imagina que Rubén Daniele quiera (o pueda) tomar de nuevo el timón. Biolatto, por su parte, también está en edad jubilatoria, al igual varias piezas centrales en la conducción. Hay dos sucesores probables: Daniel Fernández, actual secretario adjunto, y Ariel Quiñone, máximo “challenger” de Daniele en los últimos tiempos, pero habrá que contar sus chances cuando la sangría termine.
Por lo pronto, el PJ podría terminar siendo determinante en algo que Daniele pudo hacer y nunca hizo: elegir a su sucesor. Desde adentro, la gestión puede favorecer a algún jugador o, más aún, elegir a quién dejar con vida en la interna.