Al final, De la Sota tenía razón: era con los K (hoy, FdT)

Dos de las condiciones que planteó como necesarias el ex gobernador para desbancar a Mauricio Macri del gobierno, ya se cumplieron. Quienes siguen su legado, están convencidos que el destino de Hacemos por Córdoba no es otro que la unidad con el Frente de Todos. Sólo resta ver cómo se materializará electoralmente el año que viene.

Por Yanina Soria
ysoria@diarioalfil.com

de la sotaFinalmente, el tiempo terminó dándole la razón al ex gobernador José Manuel de la Sota en, por lo menos, tres de los aspectos sobre los que trabajaba cuando la muerte lo sorprendió allá por septiembre de 2018.

1-El peronismo nacional no podría vencer a Mauricio Macri en las presidenciales del ´19 si Cristina Fernández de Kirchner (CFK) no jugaba adentro, repetía frente a la mirada atónita (y desconcertada por momentos) del schiarettismo.

2-Ese punto, aclaraba de inmediato, no necesariamente significaba que la ex presidenta de la Nación encabezara la fórmula. Una idea que sonaba tan improbable como la idea de lograr unir las partes de un peronismo absolutamente dinamitado que buscaría pinchar el sueño amarillo de ir por la reelección.

3-Más temprano que tarde el PJ Córdoba terminaría alineado al nacional como parte del proyecto de reconciliación de los argentinos que el ex gobernador abonaba.

No hace falta agregar más nada para decir que los primeros dos apuntes se consumaron el año pasado mientras que el tercero, podríamos plantear sin margen de error, se encuentra en pleno proceso de construcción.

Con un olfato político como pocos, cuando el creador de la exitosa marca Unión por Córdoba comenzó a alimentar desde Córdoba la necesidad de trabajar en la unidad nacional, el actual gobernador Juan Schiaretti transitaba cómodo su segundo mandato provincial con claras intenciones de repetir por tercera vez no consecutiva en el Ejecutivo cordobés.

Por entonces, los globos cambiemitas cotizaban en alza y Schiaretti no disimulaba la fina sintonía que mantenía con la gestión de Mauricio Macri que claramente trascendía lo institucional. El entendimiento también era político. En ese momento, en la cabeza de quien es contador público de profesión, no había lugar para indultar al kirchnerismo por el sinuoso pasado con la Provincia, en pos de la tan mentada unidad.

El objetivo político de Schiaretti se reducía a Córdoba mientras que el también empresario de moda masculina ya había decido jugar en las ligas mayores.

Una vez más, los hombres que lograron quedarse de manera alternada con el poder provincial durante casi un cuarto de siglo, se entenderían a la perfección respecto al destino electoral del PJ en Córdoba. Mientras que el abordaje de lo nacional se convertía en un gran interrogante.

De la Sota ya había comenzado a tejer relaciones con dirigentes del PJ Nacional, se reunía con intendentes bonaerenses y referentes sociales del conurbano, se encontró con Máximo Kirchner y, aunque él desacreditó la versión, desde el kirchnerismo siempre sostuvieron que también existió un encuentro con la propia CFK.

Cuando la trágica noche del 15 de septiembre lo sorprendió en plena Autovía 36, el tres veces gobernador de Córdoba se encaminaba a consolidar un proyecto político de difícil digestión para gran parte del peronismo local pero que empezaba a tomar forma de cara a los comicios de 2019. De hecho, tras su partida, el ciclo televisivo “Puentes” que había dejado grabado se emitió igual, y esa palabra cargada de significado político en un contexto de refundación del justicialismo nacional, luego fue utilizada por muchos de los peronistas que trabajaron en la creación de la nueva versión del kirchnersimo, el Frente de Todos (FdT).

Quizá por los excesos propios que provocan las muertes repentinas de líderes como como fue José Manuel De la Sota, muchos aventuraron que de haber sido otro su destino, él hubiese ocupado el lugar de Alberto Fernández.

Otros, en cambio, están convencidos que la generosidad/necesidad de la actual vicepresidenta de la Nación, no hubiese llegado a tanto.

De cualquier modo, nadie duda que de una u otra manera, De la Sota hubiese sido una pieza fundamental en el engranaje que dio nacimiento al Frente de Todos. Y que, de ningún modo, “El Hombre” (título de su libro y de la marca de ropa que creó) hubiese seguido la postura de prescindencia que mantuvo Schiaretti durante la competencia nacional.

“Al Gallego nunca le hubiese dado lo mismo que gane Macri o que gane el peronismo”, no se cansan de repetir quienes aún hoy consideran un error la postura que eligió Schiaretti en los comicios del año pasado. Una línea que claramente se ajustó a las exigencias del electorado medio cordobés.

Lo cierto es que, justamente, ese mandato impartido hacia adentro del peronismo cordobés provocó que una porción se abriera de las filas del schiarettismo y, sin escindirse del partido local, decidera jugar abiertamente por Alberto Fernández. Ese sector que hoy sintetiza el senador Carlos Caserio y que tiene a cordobeses ocupando cargos importantes en el esquema de Gobierno nacional, está convencido que el destino de Hacemos por Córdoba no es otro que la unidad con el Frente de Todos.

Con las elecciones de medio término como telón de fondo y la salida de la crisis por la pandemia como escenario apremiante, los vínculos entre el gobierno de Schiaretti y Fernández atraviesan su mejor momento. Las necesidades políticas y económicas que tiene el Centro Cívico tallan en esa armonización y sólo resta esperar cómo se materializará electoralmente el año que viene, cuando nuevamente haya que enfrentar a las urnas.

De la Sota tenía razón, la cosa era con los K; hoy, Frente de Todos donde el cristinismo, la parte que más incomoda a Schiaretti, es accionista mayoritario.