Llaryora lanza un movimiento de pinzas sobre el Suoem

Tras meses de robustecer el programa de Servidores Urbanos, empleados hoy como un contrafuego del Suoem, el Palacio 6 de Julio parece decidido a abrir un nuevo frente con el sindicato, ahora por las “chapas” de los inspectores municipales. ¿Llega el momento de los promotores de convivencia?

Por Felipe Osman

Foto: Gabriel Alvelo

Cuando a fines de enero el Concejo Deliberante aprobó la ordenanza 13.014, creando en el ámbito de la Justicia Municipal de Faltas la figura de los Promotores de Convivencia, difícilmente pudiera alguien haber imaginado que estos agentes tendrían parte en el conflicto que luego se desataría entre el Palacio 6 de Julio y el sindicato municipal. Es probable que la tengan.

Durante el fin de semana cundieron en las redes sociales del Suoem quejas de empleados que revistan en la Policía Municipal de Tránsito que advertían que el Ejecutivo ya los habría instado a reintegrarse a sus funciones a partir de esta semana bajo pena de perder sus licencias de inspectores. Desde el Palacio Municipal hay también quienes advierten que la quita de “chapas” (autorizaciones para ejercer la función de inspector) será el próximo movimiento de la gestión que lidera Martín Llaryora.

El asunto, lejos de ser menor, es transversal. A pesar de que algunas áreas -como la propia Policía de Tránsito, Higiene Urbana, Habilitación de Negocios o Espectáculos Públicos- concentran la mayor parte de estas autorizaciones, lo cierto es que tareas de inspección se llevan adelante en casi todas las secretarías, y cada empleado que cuenta con una “chapa” de inspector cuenta también con una bonificación del 30 por ciento del salario, como lo estipula la ordenanza de Remuneraciones.

A diferencia del recorte de jornadas, que debió ser instrumentado por ordenanza, el Ejecutivo -y más aún un Ejecutivo munido de poderes extraordinarios por la Emergencia- podría revocar estas licencias y concederlas, llegado el caso, a otros agentes mediante un decreto firmado por el intendente.

Esta facultad viene a engrosar el arsenal con el que el Palacio Municipal cuenta para tensionar con el sindicato. Y es de esperarse que, junto a la concesión (o no) de horas extra, bonificaciones y prolongaciones de jornada, la revocación y concesión de estas “chapas” sea utilizada por el Ejecutivo como un sistema de premios y castigos para quebrar la resistencia del gremio y/o, llegado el caso, apadrinar el surgimiento de un espacio peronista en el seno del Suoem.

¿Adónde entrarían los promotores de convivencia? Así como los Servidores Urbanos integran una fuerza de trabajo que permite a la Municipalidad seguir activa aún sin contar con los empleados que prestan servicios en las Áreas Operativas, los promotores de convivencia tienen entre sus facultades la capacidad de realizar inspecciones.

Vale entonces presumir que el Ejecutivo se ha preparado para resistir, llegado el caso, una medida de fuerza prolongada que los empleados que actualmente revistan como inspectores en las distintas áreas del municipio creando un “ejercito de reserva” ampliamente calificado para llevar adelante sus tareas: todos los promotores de convivencia son, como lo dispone la ordenanza, abogados matriculados con al menos tras años de ejercicio de la profesión.

Si se suma a los servidores urbanos, como contrafuego de las medidas que las Áreas Operativas decidan llevar adelante en su conflicto con el Ejecutivo, y a los promotores de convivencia, como “inspectores ad-hoc” para quitar fuerza a una huelga prolongada de los inspectores municipales de cualquier índole (tránsito, habilitación de comercios, obras viales, obras privadas, higiene urbana, espectáculos públicos, y un largo etcétera), puede advertirse que un segundo avance del Palacio 6 de Julio sobre el Suoem resulta inminente, y que seguramente llevará la forma de un movimiento de pinzas, abriendo un nuevo frente en el conflicto, habiéndose ya dispuesto de los medios necesarios para resistir la contraofensiva.