Hasta cuándo la “maquinita” puede ser la solución

En los primeros cinco meses del año la financiación al Tesoro desde el Banco Central alcanza los 960.000 millones de pesos. Es obvio que no se puede sostener este ritmo de aumento de la cantidad de pesos circulantes mientras, en paralelo, hay cada vez menos dólares en las reservas. La renegociación de la deuda es el primer problema a resolver para crecer pero claramente no es el único ni es la garantía de la recuperación.

Por Gabriela Origlia

La única fuente de financiamiento que tiene hoy la Argentina es la emisión de pesos. No hay otra en medio de la negociación con los acreedores por la deuda que se extenderá hasta fines de este mes. La maquinita es la única opción pero tiene riesgos. En los primeros cinco meses del año la financiación al Tesoro desde el Banco Central alcanza los 960.000 millones de pesos.

La pandemia del coronavirus y la consecuente cuarentena determinaron que el gasto público se disparara para atender a empresas, familias y provincias. En paralelo los ingresos se derrumbaron.  En abril, último mes con datos oficiales cerrados, el déficit fiscal llegó a $228.821 millones con el gasto creciendo a 97% anual y los ingresos a 14%. El desafío argentino fue el mismo del resto de los países, la diferencia está en el punto de partida.

Frente a esta situación, el Banco Centra echó mano a un artilugio contable para levantar las restricciones que tenía para emitir. Cambió la valuación de los bonos instransferibles que pasaron de considerarse a valor de mercado a valor nominal; así crecieron sus utilidades en pesos y de ahora en más puede emitir 1,4 billones de pesos.

La emisión fue creciendo: en enero, 107.000 millones de pesos; en marzo, 205.000 millones de pesos; en abril 310.000 millones de pesos y en mayo, $344.000 millones. En total se soprepasó el límite que el ministro de Hacienda, Martín Guzmán, había incluido en la primera propuesta a los bonistas cuando estableció que el rojo anual sería de 3,1% del PBI (930.000 millones de pesos) que se iba a financiar en su totalidad con emisión.

Es obvio que no se puede sostener este ritmo de aumento de la cantidad de pesos circulantes mientras, en paralelo, hay cada vez menos dólares en las reservas. Significaría presión extra sobre la moneda estadounidense a cuyo acceso ya el Gobierno limitó con todas las herramientas al alcance. En este contexto es clave que se cierre con éxito la negociación con los acreedores para establecer un mejor horizonte y cambiar las expectativas.

Se debe generar la percepción de que el Central podrá recuperar parte de lo que emitió y así se reducirían las expectativas de devaluación, una alternativa que siempre termina golpeando los bolsillos de los argentinos. Nadie discute que no hay otra opción, el planteo es que ya debe empezar a pensarse en el día después.

Otro aspecto de la renegociación de la deuda tiene que ver con la posibilidad o no de que la Argentina vuelva a crecer. Es el primer problema a resolver pero claramente no es el único ni es la garantía de la recuperación.

Miguel Kiguel sostiene que “falta un Norte para la política económica” y agrega que “no hay presupuesto, no se conoce un plan para controlar la inflación y hemos visto idas y vueltas con el Mercosur”. Entiende que esa “falta claridad” es lo que “ha dificultado” la negociación de la deuda.  También es lo que genera incertidumbre puertas adentro del país porque faltan precisiones de todo tipo y eso desde antes de la pandemia del coronavirus.

Carlos Melconian insiste con la creación de una “corona moneda”, emitir una cuasimoneda podría no ser tan inflacionario como emitir pesos, ya que con el tiempo podría no cotizar al 100%. “No es un patacón, ni una lecop. Esto permite emitir una moneda de calidad inferior, que solo tiene como objetivo pagar parte del gasto público y luego se deteriora”, explicó.

Respecto de la deuda, dijo: “La oferta original del ministro tenía cero chances. Es un ministro acoplado ideológicamente a un conjunto de personas en el mundo que hace mucho están con esta bandera, como Joseph Stiglitz. Están ideológicamente en las antípodas de los mercados de capitales. Si no hubiera sido por la pandemia, seguirían dando clases en Columbia. Si esta es la única oferta posible, la Argentina va al default. No es una oferta que tenga como objetivo retomar al mercado de capitales”.