Carlos Becerra: “Existen graves sospechas de corrupción en la gestión Macri”

El ex funcionario de Raúl Alfonsín sostuvo que, en las alternativas previas a la ruptura electoral, “Mestre fue absolutamente flexible y, tras encolumnar a muchos radicales, ofreció ir segundo en la fórmula a la Gobernación pero, contrariamente, Negri fue inflexible”.

Por Gabriel Osman

Aunque casi replegado a su vida privada, Carlos Becerra sigue siendo un nombre propio en el radicalismo cordobés. El ex secretario general de la Presidencia durante la presidencia de Raúl Alfonsín e integrante de la fugaz administración nacional de Fernando de la Rúa vive en su campo a 20 kilómetros de Ascochinga, ya en el Departamento Totoral. Su estudio jurídico está cerrado por la pandemia y desde su retiro bucólico, ideal en estos tiempos de peste, sigue igual a la distancia las peripecias de su partido, imbatible durante 20 años en Córdoba y hoy casi agónico por su fractura en los comicios del 12 de mayo del 2019.

Es crítico de sus dos principales referentes, Mario Negri y Ramón Mestre, pero con el primero es implacable. Tanto que llega a afirmar que el diputado nacional “no es precisamente lo mejor que le ha ocurrido a la UCR en los últimos 40 años”.

“No es una cuestión personal. Negri fue un gestor de Macri; gestionó en el Congreso la administración de Macri y se olvidó de los objetivos partidarios de Gualeguaychú”, dijo en referencia al debate de la convención partidaria en la ciudad entrerriana, a mediados de marzo de 2015, que resolvió la alianza con el PRO y el Frente Cívico.

Durante el gobierno de Macri “las conducciones de los bloques legislativos de la alianza participaban de las reuniones de gabinete”, señaló para poner en evidencia el involucramiento de Negri, y añadió: “Creo que la actitud de Negri es reprochable; fue el dirigente que operó en armar mayorías para las leyes de la Casa Rosada y, por lo menos, no tuvo firmeza para sostener las posturas de la UCR”.

-Como presidente del interbloque era su función…

-“Sí, pero el mandato de Gualeguaychú fue el de hacer la alianza para terminar con el latrocinio y la corrupción, las penosas alianzas internacionales y la ausencia total de calidad institucional, y esto fue negado en los hechos desde los primeros años de gobierno”.

No hubo de parte de Becerra expresiones explícitas pero sí tácitas al ritmo que Macri impuso al desmantelamiento de lo que, según opiniones coincidentes, han llamado “la cleptocracia K”. La idea que entonces subyacía en la mesa chica de Macri era administrar esos impulsos con la cadencia necesaria para no bloquear la aptitud electoral de Cristina de Kirchner. Esto es, acorralarla mediáticamente pero sin bloquear sus posibilidades de competir en las elecciones de 2019. Sin embargo, la baja calidad de la gestión y el “golpe de mano” de Cristina al poner a Alberto Fernández primero en la llave presidencial -en ese orden- voltearon la estrategia PRO.

Becerra declinó por eufemística aquello de la “baja calidad” y prefirió expresiones más directas. “Están apareciendo casos muy serios y existen atendibles sospechas de graves casos de corrupción; por ejemplo, el movimiento de títulos y dólares es altamente sospechable”, ejemplificó.

Al poner nuevamente la lupa sobre los problemas del radicalismo cordobés, el ex funcionario de Raúl Alfonsín sostuvo que, en las alternativas previas a la ruptura electoral, “Mestre fue absolutamente flexible y, tras encolumnar a muchos radicales, ofreció ir segundo en la fórmula a la Gobernación pero, contrariamente, Negri fue inflexible”. Algo de esto se escuchó antes de la fractura, pero estos relatos provenían del ex intendente, parte en la disputa.

Aparentemente, la injerencia de Macri fue total y venía en paquete cerrado: Mario Negri candidato a gobernador y Luis Juez para la Intendencia capitalina. Para muchos radicales esto fue un dislate. Es que Juez ha criticado y vituperado a Negri en reiteradas ocasiones, y en la competencia electoral de 2007 hasta llegó a denunciar que el hoy presidente del interbloque de Cambiemos recibió una coima varias veces millonaria de operadores delasotistas para que no aceptara una alianza con él.

Interior y Capital, una falsa dicotomía

Carlos Becerra declaró estar a favor de una renovación generacional en el radicalismo, reconoció que, pese a no estar de acuerdo con él, el concejal Rodrigo de Loredo encarna una de esas expresiones, pero tachó de “falsa dicotomía” la opción de un turno electoral para un dirigente radical del interior por el fracaso de la UCR de Capital.

“Amadeo Sabattini y Arturo Illia son quizá los principales referentes históricos del radicalismo cordobés, y fueron dos dirigentes del interior. Esto pone en evidencia que, al menos en nuestra historia, esta dicotomía no existió”.