Primavera electoral: el 27-9 florecerán las urnas

Tras setenta días de dudas y especulaciones, el Intendente Llamosas forzó a un acuerdo para postergar los mandatos y establecer la nueva fecha de elecciones municipales. Tres fuerzas políticas no rubricaron el acta. En el Concejo Deliberante se dará forma a la ordenanza que no respetará la Carta Orgánica con el argumento de la defensa de la autonomía y la excepcionalidad de la pandemia.

Por Guillermo Geremía

A cuatro meses de la nueva fecha de elecciones Juan Manuel Llamosas anunció que los riocuartenses iremos a las urnas para elegir al Intendente que conducirá los destinos de la ciudad los próximos cuatro años. “El acta acuerdo entre apoderados y representantes de partidos políticos y alianzas partidarias, y candidatos a intendentes de cada lista”, tal su poco sintético título fue rubricado por seis de las ochos fórmulas en competencia en el postergado proceso electoral. Los negociadores políticos del Llamosismo no lograron ni que la izquierda ni el radicalismo disidente le pusieran el “gancho” al escrito. A último momento tampoco firmó la UCEDE que reclamó se modificase uno de los artículos.

Horas después, fiel a sus últimos procederes comunicacionales, el intendente vía twitter anunció la nueva que no se sabe todavía si será buena. Queda por recorrer el farragoso trámite de transformar el acta acuerdo en una ordenanza que refrende el Poder Legislativo y después esperar que el proceso no sea judicializado por no respetar lo que determina la Carta Orgánica Municipal. “Quiero felicitar a todos los candidatos a intendente y fuerzas políticas por la madurez y el compromiso ciudadano, porque aún pensando distinto, podemos ponernos de acuerdo cuando la prioridad es el bienestar de los riocuartenses”, escribió Llamosas en la red de los 240 caracteres.

En ese mismo lugar había anunciado el 16 de marzo la suspensión de las elecciones que estaban previstas inicialmente para el 29 de marzo. 6 meses después, pandemia de por medio y con 70 días de cuarentena hasta ahora, los ciudadanos de Río Cuarto deberemos obligatoriamente acudir a emitir nuestro sufragio con un escenario absolutamente distinto y habiendo transcurrido solamente medio año de aquella fecha inicial.

El desarrollo de una crisis sanitaria sin precedentes para quienes habitamos este tiempo obligará a tomar medidas excepcionales para ir a las urnas que florecerán a fines de setiembre. “Los vecinos y vecinas de Río Cuarto podrán elegir a sus futuros representantes en un marco de cuidado de la salud y cumpliendo con los protocolos sanitarios pertinentes”, textual de Llamosas en las redes oficiales.

Desde el viernes de la semana anterior se activó el adormilado proceso de determinación del establecimiento de la nueva fecha de las elecciones y sobre todo del tránsito hacia ese momento de la institucionalidad riocuartense con todos los mandatos vencidos desde el próximo 2 de julio. El fin de semana largo por la celebración de los 210 años de la Revolución de Mayo fue intensamente transitado por contactos telefónicos desde el Palacio de Mójica,  que tuvieron al secretario de Gobierno, Camilo Vieyra, y al Fiscal Municipal, Julián Oberti, como principales operadores del acuerdo con los candidatos opositores.

Abortada la posibilidad de votar en junio tras la comunicación entre el intendente y el Presidente de la Junta Electoral Municipal, se empezó a buscar una fórmula de consenso que sumará a todas las fuerzas políticas en competencia por los votos. Hasta las últimas horas del martes y primeras del miércoles se insistió desde la Municipalidad con sumar voluntades de manera unánime y no se consiguió. Pero el asunto ya estaba cocinado al lograr sentar a la mesa a las dos fuerzas que tienen representatividad parlamentaria. Respeto no quería votar en junio y Cambiemos –al menos un sector mayoritario- no quería que el proceso electoral empezara de nuevo.

“Los abajo firmantes dejan expresa constancia de que el motivo del acuerdo es tomar una medida excepcional e inédita a raíz de las imprevisibles consecuencias que generaron y generarán en futuro –al decir de los expertos médicos y científicos- la pandemia COVID 19 que azota a nuestra ciudadanía en particular, a la provincia, Nación y al mundo en general”, abre el paraguas el acta firmada por la mayoría de los candidatos y sus apoderados ante la posibilidad de lluvia de reproches legales que la decisión de postergar los mandatos sin respetar la Carta Orgánica Municipal. “Frente a la inédita situación institucional que se presenta no existe norma que prevea o haya podido prever tales circunstancias, por lo que la situación obliga a recurrir a una solución de carácter extraordinario y excepcional”, dice el escrito.

En tan sólo ocho artículos se establece que las elecciones serán el 27 de setiembre, por lo cual la prórroga de mandatos es inicialmente hasta el 8 de octubre –diez días después de las elecciones- siempre y cuando la pandemia no obligue a una nueva postergación de fechas que ya quedan establecidas. 29 de noviembre elecciones y asunción de nuevas autoridades el 9 de diciembre es el plan B. El tiempo del próximo mandato será descontado de la postergación determinada. No habrá condicionamiento alguno para los poderes vigentes durante la extensión de sus funciones fuera de término. Finalmente se le comunica dicho acuerdo a la Junta Electoral para que prosiga con el proceso acordado en las actas rubricadas tanto en marzo como en días pasados.

Las tres fuerzas políticas que se negaron a rubricar el acta-acuerdo lo hicieron con reproches más a las formas que al fondo de la cuestión. Eduardo Scoppa (Riocuartenses por la Ciudad) se lamentó públicamente que no tuvieran tiempo de analizar el escrito de ocho artículos y lo cuestionó porque tiene vicios de redacción. “Qué pasa si hay una paridad en la elección y hay que contar voto por voto, quién va a asumir con tan acotado tiempo de diferencia entre la elección y la asunción”, dijo el calvo dirigente radical, quien pidió 24 horas más para analizarlos y volver a juntarse todos los partidos con las sugerencias para el texto. La verdadera razón de Scoppa anida en que sospecha que el Poder Ejecutivo lo quiere hacer corresponsable de las consecuencias que pueda tener realizar la elección con una pandemia en desarrollo.

Mientras tanto, Guadalupe Fantín, candidata a intendenta del Frente de Izquierda de los Trabajadores, antepuso razones ideológicas para abstenerse de agarrar la lapicera. “Advertimos que esta prórroga de mandato acordada no puede traducirse en un aval para avanzar en las políticas de ajuste como vienen haciendo todos los gobiernos, incluido el provincial al cual Llamosas pertenece”, dijo la candidata del pañuelo verde, que además propuso un gobierno de los trabajadores para gobernar durante la transición.

La UCEDE, que en un primer momento había anunciado que su candidato a intendente no iba a estar presente en Río Cuarto para justificar su abstención de firmar, desnudó en la reunión sus verdaderos motivos. No están de acuerdo con el “sin condicionamientos” de la postergación de mandatos que prevé el artículo 5 del acta.  Ni una ni otros se plantean acudir al Poder Judicial para reprochar esta decisión política que no avalan, aunque por distintas razones.

El documento firmado en el Salón Blanco de la Municipalidad viajará en formato de proyecto de ordenanza al Concejo Deliberante para ser refrendado por el Poder Legislativo. En la casona de la calle Sobremonte se dará el verdadero debate sobre cuán sutil o cuan torpe será la violación de la institucionalidad en aras de salvaguardar la autonomía municipal. “La salida requiere de una decisión madura, democrática y sensata en ejercicio de poderes legítimamente constituidos por el voto popular de nuestra ciudad y de las fuerzas políticas proclamadas para el acto eleccionario”.

En las dos fuerzas políticas mayoritarias de la ciudad hubo y hay descontentos con lo rubricado. En el peronismo había urgidos de votar cuanto antes por el desgaste diario al que es sometido el intendente en la pandemia. Entre los radicales hubo presiones para llevar lo más lejos posible a las elecciones y otros para asegurarse no perder los puestos expectables ya conseguidos en las listas si todo volvía a empezar. Desde el Departamento Ejecutivo quieren que rápidamente el Concejo Deliberante clausure la discusión dando certidumbre y previsibilidad en la prórroga de mandatos y nueva fecha de elección. El Covid 19 y la situación de la economía son espinas clavadas que duelen de flores de una primavera electoral que está a 120 días en el calendario. Los gobernantes temen que los rigores del invierno por venir se terminen pagando en las urnas. Así son las cosas.