Una mesa política para recuperar la armonía en bloque HpC

Después de las fricciones que dejó la sesión del ajuste jubilatorio, el oficialismo piensa un espacio de discusión más reducido con representación de todos los sectores que confluyen en la bancada de Hacemos por Córdoba.

Por Yanina Soria
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Si bien era una obviedad que en algún momento crujiría el actual oficialismo en la Legislatura compuesto por 51 almas encolumnadas detrás del gobernador Juan Schiaretti pero fraccionadas en sub grupos, en el Panal no quedaron conformes con lo que dejó internamente la última sesión.

Desde estas páginas ya se reconstruyeron cómo fueron las horas previas a la sanción de la polémica ley de ajuste jubilatorio que, en cuestión de horas, tuvo luz verde -lógicamente- sólo con el voto de Hacemos por Córdoba (HpC).

Y si bien al gobernador le sobraban voluntades propias para aprobar la reforma jubilatoria, la orden bajada desde el Centro Cívico fue intentar sacarla con el mayor número interno posible. Como ya se dijo, la negativa de los dos representantes sindicales estaba prevista pero no así las tres abstenciones a la que recurrieron los socios de la coalición que reemplazó a la ex Unión por Córdoba en las elecciones provinciales del año pasado. Tan mal cayeron que algunos de los legisladores del peronismo ya reclaman por lo bajo correrlos de la bancada.

De cualquier modo, para llegar a los 46 votos afirmativos con los que finalmente se aprobó la ley, fueron necesarias discusiones y negociaciones a contrareloj que involucraron al jefe de la bancada Francisco Fortuna, al presidente Provisional Oscar González y hasta el propio titular del cuerpo, Manuel Calvo.

De hecho, las cosas se calmaron con los diez albertistas recién cuando fueron recibidos por el vicegobernador con quien acordaron una nueva relación para adelante. Desde allí, señalaron que el saldo fue positivo para ese sector que comienza nuevamente a asomar en el escenario local.

No quisimos saltearlo a Fortuna ni a González, pero Calvo es el que toma decisiones y el que tiene directa relación con el gobernador”, sintetizó uno de los legisladores de ese núcleo interno.

Lo cierto es que el debut y el funcionamiento legislativo de este nuevo pelotón de HpC había sido sin grandes sobresaltos hasta aquí. Lo que pasó el miércoles pasado fue la primera prueba de fuego para el heterogéneo oficialismo, obligado ahora a reorganizarse para evitar fracturas a futuro.

Sobre todo, teniendo en cuenta que seguramente el ajuste a los jubilados de la provincia no será la primera ni última ley “anti popular” que deberá aprobar el brazo legislativo del gobernador, frente a un muy mal escenario económico que asoma. Además, a Schiaretti aún le resta prácticamente un periodo completo con este cuerpo parlamentario por lo que mantener su cohesión y armonía interna resulta fundamental.

Por eso, una de las salidas convenientes que, a rigor de verdad, ya venía siendo analizada antes de la pandemia y que ahora se impone para volver a abroquelar a la mayoría en la Legislatura, es la conformación de una mesa de acción política. Un espacio de discusión más reducido con representación de todos los sectores que confluyen en la coalición de Hacemos por Córdoba. Sólo para repasar, allí conviven el albertismo, llaryorismo, viguismo, representantes del Socialismo, el GEN, y Partido FE, entre otros.

De esa manera, en el schiarettismo entienden que se optimizará el manejo del bloque y que mejorarán las condiciones para la discusión interna. Se trata de un espacio que sin dudas será celebrado por el resto de los sectores, algunos de los cuales ya venían reclamando una mayor apertura para el diálogo político interno.