La Caja y el Suoem tensaron al kirchnerismo cordobés

Sin directivas claras de “arriba”, las partes del Frente de Todos se movieron según su relación con el PJ provincial y su lugar político dentro de la coalición nacional. El kirchnersimo frente al viejo adversario, nuevo modelo.

Bettina Marengo

El Frente de Todos provincial no volvió a reunirse como tal luego de las elecciones presidenciales, aunque muchos de sus referentes sostienen que la atomización del espacio es la misma de siempre y que, en todo caso, empeoró cuando la expresidenta Cristina Kirchner ordenó levantar la lista provincial, hace más de un año.

La cuarentena por el Covid 19 no cambió las cosas, pero las iniciativas más cuestionadas del gobierno provincial de Juan Schiaretti y de Martin Llaryora en la Municipalidad de Córdoba, la reforma del sistema previsional y el recorte salarial a los empleados del Suoem, respectivamente, exhibió tensiones y equilibrios internos.

En ambos temas, los dirigentes locales se comunicaron con sus referentes de “arriba”, para interiorizarse sobre el nivel de acuerdo con la Nación, y fundamentalmente para saber qué línea seguir frente a novedades que los tomaron de sorpresa.

No recibieron indicaciones que los orientaran y cada espacio y partido político se movió según su cercanía o lejanía al PJ provincial y a sus funciones y responsabilidades políticas dentro de la coalición que es oficialismo nacional.

Hasta el momento, no hubo intervención de estamentos nacionales, por ejemplo, del Ministerio de Trabajo, en los conflictos abiertos con gremios aportantes a la Caja de Jubilaciones o con el sindicato municipal. “Es jurisdicción provincial”, respondieron desde Buenos Aires a los K cordobeses que tocaron puertas. Más allá de alguna foto, tampoco tuvieron suerte los gremialistas, incluso los alineados a la Casa Rosada, que se acercaron por contención frente a las pérdidas. “No se van a pelear con el gringo Schiaretti por esto”, fue el comentario que recibieron los sindicalistas.

Con ese telón de fondo, el Frente de Todos emitió una posición de repudio al recorte jubilatorio, con un lenguaje que cuidó repetir las acusaciones más duras al schiarettismo, típicas de otros tiempos políticos. Se buscaron con cuidadado las palabras y los tonos: la idea fue no quebrar puentes que posiblemente haya que cruzar en 2021, para las elecciones legislativas. Es mejor ser moderados ahora, que tener que dar explicaciones después, fue la lógica. No faltó quien recordara que en 2008 Cristina y Schiaretti ya habían firmado un acuerdo de armonización de la Caja de Jubilaciones.

En el caso del conflicto municipal hubo más dispersión. Aunque lo digan en voz baja, no son pocos los que creen que tarde o temprano el intendente iba a tener que revisar “la conformación del salario de los trabajadores” del Suoem y la “lógica gremial de que todo aumento de ingreso es para pagar sueldos y no para dar más servicios a los barrios”.

A los espacios no peronistas (Frente Grande, Partido Solidario, etc.) les fue más sencillo marcar diferencias con Hacemos por Córdoba, igual que a los grupos y organizaciones peronistas que se consideran “antipejotistas”. Entre estos últimos, están las organizaciones militantes que aseguran representar al votante K típico que es “peronista, progresista y antischiarettista”, sostienen. De ese sector salieron las más duras expresiones contra los gobiernos provincial y municipal.

Pero más allá de esos núcleos, los partidos y espacios del viejo kirchnerismo cordobés se enfrentan a un cambio de modelo.

Luego de más de una década enfrentado (a veces, dramáticamente) al delasotismo-kirchnerismo, el espacio K no sólo es oficialismo nacional, sino que está surfeando sobre un acuerdo político entre los mandos nacionales y su antiguo y cercano adversario, el PJ cordobés, en el que nunca estuvo. “Nosotros no podemos salir a jugar por nuestra cuenta, y menos a hacer estallar acuerdos posibles”, admitió un referente que habló con este medio. El ejemplo de arriba sobre las palabras elegidas para repudiar la reforma previsional, da cuenta de lo anterior.

En el plano doméstico, la escena política quedó detenida al día previo al inicio de la cuarentena, cuando el schiarettismo y los sectores cercanos al presidente Alberto Fernández, liderados por el senador Carlos Caserio, iniciaban negociaciones que redefinirían el perfil del peronismo provincial.

Más temprano que tarde el diálogo se retomará, y en él tendrá presencia el Frente de Todos, a través de la cristinista Gabriela Estévez, quien hoy centraliza la conducción del Frente de Todos en Córdoba. Y es quien seguramente tendrá un lugar en la próxima mesa directiva del PJ provincial unificado, cuando ceda el Covid 19 y lo partidario se reactive. Como tal, la diputada nacional y jefa local de La Cámpora evitó expresiones críticas a las iniciativas de Hacemos por Córdoba. Como dijo un referente de segunda línea a este diario: “Hasta que Cristina no diga lo contrario o nos haga saber de un cambio de posición, estaremos en este equilibrio con el gobierno provincial”. Casi la única verdad que reúne a todas las tribus K.