Carrera electoral se corre mejor en las redes sociales

Aún con la pandemia, comenzó a flamear la bandera a cuadros y las redes sociales se presentan como la primera pista de juego para los espacios políticos que compiten por la Intendencia.

Por Gabriel Marclé

Atrás quedó la postura solidaria del “entre todos lo vencemos” o el “quédate en casa”. Lo que priman hoy por hoy son los cruces, las diferentes posturas que se enfrentan en un debate lleno de burlas, descalificaciones, memes y pocos datos chequeados. Pero lo importante no es estar en lo cierto, sino ponerse a tono de las visiones que comparten los que conforman un mismo espacio con el objetivo de raspar al rival de turno.

Lo que suele alertar a los tiburones que rondan por el mar en busca de su presa es la sangre, una leve herida que rápidamente puede convertirlo en su próxima cena. El mismo ingrediente es el que aviva a los fundamentalistas del click, los que ven sangre y se lanzan al ataque, solo que el alimento para ellos es el apoyo que brindan hacia uno u otro espacio político. ¿Y cómo se mide este apoyo? Con los “me gusta”, el “retuit” o las publicaciones compartidas y viralizadas que mientras más lejos llegan menos veraces son.

En el ámbito local comienzan a mostrarse cada vez con más frecuencia estos intentos de crecer en base a las redes sociales, donde el rol del antagonista crítico e “independiente” se presenta como el más efectivo frente a una disputa como la que está en marcha. El “peronismo versus radicalismo” se respira en el aire, pero también se vive en las redes. Ante cualquier oportunidad, los mecanismos de crítica y difamación se ponen en marcha, por lo que cada espacio busca dar cada vez menos motivos para avivar el fuego de la pelea.

Tras la votación del ajuste a la Caja de Jubilaciones de Córdoba, el peronismo local se llevó las manos a la cabeza presintiendo la que se les venía. Con todo el poder de las redes, cada uno de los integrantes de la primera oposición en Río Cuarto manifestaron su desagrado con la decisión del Gobierno provincial, pero al trabajo fino lo hicieron las segundas y terceras líneas, esas que operan con otras herramientas por su cercanía a las tecnologías actual.

La velocidad de tecleo y el ingenio sarcástico de los jóvenes militantes radicales fueron útiles para difundir memes, afiches y posteos que vinculaban la imagen del intendente Juan Manuel Llamosas a sus correligionarios en la Unicameral. “Estos son los Legisladores de Llamosas y Schiaretti que votaron a favor del recorte a las jubilaciones”, expresaba la publicación realizada por la Juventud Radical de Río Cuarto. Los legisladores Franco Miranda, Leandro Carpintero y Andrea Petrone, posaban junto a Llamosas con esa frase, la cual buscaba orientar la responsabilidad del mandatario en la aprobación de una ley que votaron sus “compañeros” en la Cámara de Legisladores.

Del otro bando también hay, solo que los fuegos que inician sus rivales no ameritan su salida de la estrategia pasiva que decidieron tomar. Las páginas personales de los referentes peronistas y los espacios políticos que lideran cada vez presentan menos reacciones ante la pica política que busca imponer la oposición. Hay cierta comodidad, mejor dicho, están confiados de lo que vendrá, por lo que enfrentarse en un debate cuasi infantil de memes y chicanas podría resultarles perjudicial.

Por la calma del peronismo, parece ser que la estrategia de la oposición es intentar sacar de las casillas a alguno de los concejales o funcionarios llamosistas que puedan sentirse con la necesidad de retrucar una acusación y entrar en el juego propuesto por las redes, uno que le sienta mucho mejor a los partidos cercanos al viejo Cambiemos, que en Córdoba capital ha continuado con la utilización de los “call center” de trolls -cuentas ficticias- que días atrás intentaron imponer el Trending-Topic “Cordobazo” utilizando fotografías de archivo para crear una supuesta manifestación contra la cuarentena del presidente Fernández y el gobernador Schiaretti. Las estrategias del ex funcionario macrista Rodrigo de Loredo y compañía -a cargo de la milicia web en la provincia- buscan instalarse también en la disputa electoral local. El éxito todavía está lejos.

Si de algo sirven las redes sociales del oficialismo es para mostrar el trabajo propio, resumir las actividades de Llamosas, pero poco y nada de opiniones que lo enfrenten directamente a sus rivales. Una vez más, la meta está tan cerca que no quieren tomar ningún riesgo. Pero esta posición más pasiva fue eje de crítica por parte del candidato Eduardo Scoppa, quien en declaraciones periodísticas al programa Así Son las Cosas lanzó: “Llamosas tiene que dejar de gobernar por Twitter”. El referente del frente Riocuartenses por la Igualdad emitió esta opinión criticando la baja exposición de las opiniones y dichos del intendente por fuera de las actividades de gestión.

Esto también forma parte de un reproche que parte del periodismo le ha expresado al mandatario local, quien minimiza el contacto con los medios y evita realizar declaraciones fuertes en temáticas determinantes para su futuro político. Nada que ver este Llamosas con el de hace cuatro años atrás, cuando el objetivo era llegar a la Municipalidad a fuerza de críticas punzantes hacia el por aquel entonces intendente, Juan Jure.

Pero si hablamos de las redes sociales como escenario principal -al menos en esta parte de la campaña-, es ineludible mencionar a quien le ha dado un mayor uso a esta herramienta: Pablo Carrizo. Por fuera de su separación del partido que lo llevó a ocupar una banca en el Concejo Deliberante, el candidato fue protagonista y manager general de su estrategia de campaña, focalizada principalmente en la exposición vía redes sociales. Si bien la cuenta de Facebook de intendente Llamosas cuenta con unos 24 mil seguidores, la de Carrizo cuenta con casi 6 mil superando incluso la del candidato radical Gabriel Abrile -menos de 5 mil seguidores. Eso sí, la interacción que logra cada una de sus publicaciones son muestra del grado de apego que logró con quienes lo llevaron a este punto de su vida política.

Se preguntarán: Hacer política en redes ¿es malo o bueno? La respuesta es compleja, pero lo primero que se puede garantizar es que la “nueva política” ya cuenta con un mecanismo de redes más aceitado que hace cuatro años, con nuevas estrategias, con más fondos destinados a ello y más gente dispuesta a trabajar en esta modalidad. Ahora, si es malo o bueno, dependerá de las acciones que le sigan a ese trabajo que, de no existir, dejaría casi sin chances a cualquier aspirante a ocupar cargos políticos. Y de paso, ya que salir a las calles está complicado, es más cómodo quedarse en casa a hacer política desde Facebook y Twitter.