Incertidumbre política: crecen los indecisos

El liderazgo de Llamosas está sujeto a resultados donde el éxito o el fracaso de su tarea marcará su futuro. Las encuestas actuales lo muestran en declinación, al igual que la oposición, y un crecimiento de los indecisos. El 52% de los riocuartenses entiende que los actuales candidatos no están preparados para enfrentar la crisis. Tal vez es hora de sacar a la democracia de la cuarentena para terminar con la incertidumbre.

Por Aristóbulo González

Rio Cuarto es la única ciudad del país que además de soportar los padecimientos de una prolongada cuarentena, vive la expectativa de la renovación del intendente municipal cuyo mandato vence el día 2 de julio próximo. Las elecciones programadas para marzo fueron suspendidas sine die como consecuencia de la pandemia. No obstante, las autoridades municipales y el resto de la dirigencia política local siguen operando ante la caducidad del mandato, para resolver qué pasa a partir del 2 de julio.

Las opiniones están divididas, y también el humor de la gente. Mientras Llamosas y sus operadores intentan una prórroga del mandato, los dirigentes de la oposición piden que se cumpla con la Carta Orgánica Municipal, y ante la acefalia se designe un comisionado que llame a elecciones dentro de los próximos 90 días, o cuando el COE lo permita. Otros entienden que discutir las elecciones hoy, es desconocer los padecimientos que provoca la crisis.

Uno de los dirigentes de Córdoba Cambia, que fuere protagonista de la interna para competir en estas elecciones, expresaba en un mensaje de redes sociales: “Todavía estamos en cuarentena,(…)  mucha gente no llega a cubrir sus necesidades (…). En este panorama discutir sobre elecciones en junio o julio es propio de aquellos que no entienden exactamente lo que está pasando y lo que pasará…”.

Una encuesta de opinión efectuada por una consultora local, destaca que el humor de la gente de Rio Cuarto percibe un deterioro de la imagen de todos los candidatos, con un claro crecimiento de los indecisos que llega al 27% del electorado. Llamosas, con un 36% y Abrile, con el 22%, expresan la caída más notoria. Los indecisos ocupan el segundo lugar (27%) por encima de Abrile, y un dato para destacar: el 52% opina que ninguno de los candidatos podrá solucionar los problemas de la crisis. Pero la vida continúa, y la política es parte de la cuarentena; aunque algunos hayan perdido la brújula, no se puede prescindir del funcionamiento del Estado.

Que el peronismo es institucionalmente creativo está fuera de duda. Lo confirma su amplia colección de innovaciones. Siempre bajo el lema de soluciones político institucionales peronistas para los problemas peronistas. Loris Zanatta afirma que “el peronismo tiene distintas almas”, siempre habrá una bandera. Axel Kicillof dijo: “la normalidad no existe más”. ¿Incluye eso al Estado de Derecho o por lo menos al sistema electoral?

Llamosas, a través de Muñoz, Oberti y Abrahán, están empeñados en efectuar una innovación legal. Creen que la autonomía municipal y la situación extraordinaria generada por la pandemia, habilita a la Municipalidad a efectuar una enmienda a la Carta Orgánica. Así lo expresó Muñoz en un debate organizado por el Colegio de Abogados, aunque Bevilacqua, por Córdoba Cambia, se inclinó por la aplicación literal de la Carta Municipal, es decir la acefalía. Otros como Oberti, tampoco descartan que las elecciones se hagan en junio antes del vencimiento del plazo del día 2 de julio.

Es difícil entender –legalmente- la posición de la Municipalidad; lo dijimos antes que ahora; la enmienda rige para el futuro y debe ser convalidada en una elección posterior, es decir la reforma por enmienda se encuentra sujeta a una condición, que la genta la vote en las próximas elecciones. Rige de ahí en más, pero no en el mientras tanto, mucho menos hacia atrás. El llamado a elecciones en junio insinuado por Oberti, fue desautorizado por Guadagna, integrante de la Junta Electoral Municipal.

Merece un homenaje a esta altura el esfuerzo de los constitucionalistas. Juristas estudiosos, que pasan años comentando los “institutos” previstos para garantizar el equilibrio de poderes, calibrando lo que dice tal o cual artículo, uno u otro inciso y sobre las virtudes republicanas, cuando algunos políticos con prodigiosa imaginación, procuren avanzar en contra de los preceptos fundamentales del estado de derecho.

El liderazgo de Llamosas está sujeto a resultados, y el éxito o el fracaso de su delicada misión marcarán su futuro. De hecho, las encuestas actuales lo muestran en una declinación, y con crecimiento de los indecisos. Es evidente que lo que ya se vislumbra como un drama gigantesco, con dos caras, las muertes y las consecuencias sociales del destrozo de la economía, tendrá una influencia decisiva en la valoración de la gente para la elección de sus autoridades municipales.

La opinión del 52% de la gente que no cree que los actuales candidatos –incluido Llamosas- estén preparados para enfrentar  la crisis con éxito. Podría suponerse que impulsa el llamado de nuevas elecciones alentará la apertura de nuevos candidatos y de otras ofertas de partidos o coaliciones políticas que  satisfagan las pretensiones de los ciudadanos de Rio Cuarto.   

Se entiende el apuro de los operadores del intendente para terminar con una incertidumbre que lo arrinconando. La pandemia del coronavirus justifica medidas excepcionales. Pero el gran desafío cívico de las crisis es impedir que los gobiernos transiten hacia el modelo autoritario de estado de excepción. Tal vez ya sea hora de sacar a la democracia de la cuarentena para terminar con las dudas institucionales.