Caruso Lombardi, el candidato

El DT de Belgrano tuvo algunas acciones demostrativas solidarias que despiertan un potencial importante para la política. Pidió no cobrar salario en cuarentena, hizo donaciones a hospitales y a pesar de ser tomado como “populista” o “vende humo” por sus detractores, colaboró en tiempos de crisis mientras otros se esconden. Enfrentó incluso al presidente Alberto Fernández en Twitter.

Federico Jelic

¿Qué secreto se esconde detrás de la máscara de Ricardo Caruso Lombardi? ¿Qué intereses hay en juego en ese personaje que siempre imposta el DT de Belgrano? Querido y odiado casi en la misma proporción, venerado por los humildes, resistido por los sectores conservadores, todo eso convive en su imagen social, como un símbolo del ascenso reprimido y postergado que causa tanta simpatía. Tiene aduladores que le permiten todo y detractores que no le perdonan un paso en falso. Un perfecto político en tiempos álgidos actuales, con una lengua locuaz como espada que no teme ni en contestarle al presidente de los argentinos, Alberto Fernández.

Le supo responder con más argumentos que respeto al primer mandatario, hincha confeso de Argentinos Juniors, cuando cuestionó la estética del juego de Caruso en su paso por La Paternal. Al punto que el propio presidente lo llamó para disculparse. Eso consigue Caruso con un micrófono y cámaras de TV o en 140 caracteres de twitter. No es poco.

Y, sin temor a represalias, camina por la senda mediática encantando corazones y también provocaciones, todo en un mayúsculo tono ficcional por momentos. Ojo, que si fuera político, estaría entre los más destacados en el ranking por la tribuna popular, sin dudas.

Sin dejar de lado esas facetas sociales, el trabajo de Caruso Lombardi en Belgrano es, por ahora, satisfactorio. Todavía figura fuera de la zona de reducido y de las aspiraciones de ascenso a Primera, pero cuando llegó a Alberdi el equipo marchaba sin ilusiones, en los últimos escalones de la tabla y con la preocupación por el descenso rondando cada vez más fuerte. Ahora recuperó protagonismo y su voz nunca falta en los medios.

Le gusta hablar y mucho. A veces, confunde una charla con libertinaje o “incontinencia verbal”. No se guarda nada. Y, para colmo, es solidario, empático con los desfavorecidos, empatía que forjó en los clubes humildes de ascenso y eso le da un plus en su forma de ser. ¿Es un virtual candidato? Por la forma de su expresión, no quedaría nada mal su parlamento dentro de un partido político. Para colmo, con algunas acciones tan populistas como demagógicas, se hizo sentir y cotizar en tiempos de crisis, como aporte sideral en cuanto a ayuda en este contexto, sobre todo con el fútbol parado y un Belgrano casi en cesación de pagos a causa de la cuarentena y el riesgo permanente de contagio de coronavirus.

 

Vote Caruso

El compromiso de Caruso Lombardi, como ya quedó demostrado, va más allá de sus nutridas y floridas declaraciones, porque se puso a disposición de la dirigencia con relación a las medidas por decidir. Y, mientras tanto, tomó la posta en ese sentido: les manifestó que mientras dure la pandemia no pretende cobrar su salario correspondiente, en virtud de colaborar con los jugadores que tienen más dificultades para cobrar.

“Me llamaron los dirigentes de Belgrano y me dijeron que estaban preocupados por los sueldos. Los últimos dos meses no los quise cobrar y les dije que no me paguen ahora, que les paguen a los empleados y a los jugadores; que yo recién lo haré cuando vuelva el fútbol”, explicó el entrenador. Nunca más oportuno: mientras la sociedad le reclama algo de esfuerzo a la clase política con algunos descuentos en sus jugosos salarios, invitación-intimación que se hizo extensiva a los integrantes del poder judicial, de motu propio Caruso avanzó en esa solidaridad que fue muy aplaudida por Alberdi y por el público en general.

¿Demagogia? Puede ser, aunque igual no debe ser desvalorizado. Las miradas exigentes contra el populismo de los sectores recalcitrantes y conservadores no faltaron, porque su actitud fue bien recibida en muchos sentidos. Y para agregarle más contenido político a su “campaña”, abrió su billetera y realizó donaciones a instituciones sanitarias con elementos para combatir la pandemia. El DT entregó personalmente unas 500 máscaras protectoras en el Instituto Malbrán, donde fue fotografiado junto a profesionales de ese establecimiento porteño, y también en los hospitales Posadas y otros dos de San Isidro y Wilde, en el Gran Buenos Aires.

¿El hecho de ser fotografiado muestra más propaganda que voluntad de auxilio? Parte de la mirada en su contra va en esa dirección: las donaciones se hacen en silencio y con perfil bajo, según reza el manual de la ética; sin embargo, la ayuda de Caruso Lombardi es cuantiosa y debe ser reconocida y valorada, independientemente de su intención con la misma. Una cosa no quita la otra.

De todas maneras, esquivó las balas de los cuestionamientos y, como buen político, contestó con altura y con su modo coloquial pero responsable que tan bien caen en el argentino promedio: “Donar a los profesionales de la salud es excelente en este momento, aclaro que las fotos están de los jefes de prensa de los hospitales, San Isidro, Wilde, Posadas y Malbrán, y aparte les doné con mi lista 26 las máscaras a todos los DT del país que me la solicitaron”, se explayó. “Sería lindo que todos los que critican las fotos ayudaran alguna vez, siempre hay que donar o regalar, y seguro que muchos de los que hablan no te dan ni aportan nada, gracias a los directores de hospitales por su recibimiento”, completó.

Con estas acciones queda claro que Caruso Lombardi cuenta con un patrimonio importante en la comunicación, con verborragia fiel al estilo del personaje, pero sustentada con actividades y argumentos discursivos que defienden su particular estilo, que puede enamorar o despertar sospechas desde lo genuino.

¿Será tentado por algún partido político en un futuro? ¿Tendrá pasta para ser representante del pueblo y del ascenso en el Congreso? ¿Se imaginan a Caruso Lombardi levantando la mano en el senado y endulzando oídos con alguna propuesta o rebatiendo alguna posición como hizo nada menos que contra el presidente, por Twitter? Algún experto en detectar potenciales candidatos lo debe tener agendado en su carpeta. ¿Se animará Caruso? Quedó claro que no le tiene miedo a nada, ni a los fatídicos promedios del descenso ni a las consecuencias de sus movimientos sociales cotidianos. Parece tener pasta también para esto.