Tristes efemérides para fin de mandato de Mestre: 20/12

La Mesa del Congreso (De Loredo) fijó un nuevo calendario electoral. Las internas partidarias serán el 6 de diciembre.

Por Alejandro Moreno

Otra vez por seis a cuatro, Rodrigo de Loredo se impuso sobre Ramón Mestre en la votación de la Mesa del Congreso, que él preside. Cayó el 9 de agosto como fecha para las elecciones internas y fue reemplazada por el 6 de diciembre. Los mandatos de las actuales autoridades fueron prorrogadas para el 20 de diciembre.

El aislamiento obligatorio dispuesto por el gobierno nacional volvió imposible que los radicales se den el gusto de medirse en elecciones internas cuando podía esperarse. Antes del covid-19, las especulaciones indicaban que los correligionarios irían a votar en agosto, ya que el 6 de septiembre se cumplen dos años de la asunción de las actuales autoridades partidarias, cuya figura principal es el presidente del Comité Central, Ramón Mestre.

Todos estuvieron de acuerdo en que la prórroga era ineludible, más cuando el presidente Alberto Fernández fue estirando la cuarentena una y otra vez, cada quince días. Pero el Comité Central y la Mesa del Congreso, organismos presididos por Ramón Mestre y Rodrigo de Loredo respectivamente, disputaron un duelo por el calendario electoral y de traspaso del mando que quizás aún no haya concluido.

1) El Comité Central le pidió al Congreso que fije las elecciones el 22 de noviembre y la renovación de los mandatos hasta el 10 de diciembre; 2) el Congreso contestó que faltaba caer algunos plazos para que la Carta Orgánica le otorgara el atributo de establecer el calendario; 3) el Comité replicó colocando como fecha de elecciones el 9 de agosto y el traspaso el 10 de septiembre para cumplir con la Carta Orgánica pero esperando que el Congreso luego elija una fecha que sea razonable; 4) ahora el Congreso determinó que se vote el 6 de diciembre y que las nuevas autoridades asuman el 20 de diciembre.
¿Fin de la historia? No del todo.
La Mesa del Congreso votó su resolución ad referéndum del plenario que fue convocado para el 11 de julio. Y, además, la envió a la Junta Electoral partidaria para que la analice. La diferencia entre la Mesa y el plenario no es menor: la primera tiene diez integrantes con una mínima pero efectiva diferencia a favor de De Loredo (no porque todos sean deloredistas, sino porque miembros de otros grupos internos lo respaldan), y el segundo contaría con una mayoría mestrista si los vientos de mayo 2019 no fueron una tormenta en la interna partidaria.

Por otro lado, la Junta Electoral fue constituida hace dos años con mayoría mestrista, pero hubo movimientos y el resultado de sus votaciones, ahora, son una incógnita.
La reunión por videoconferencia de la Mesa del Congreso del miércoles pasado fue tensa, y todavía ayer había repercusiones. ¿Podría ocurrir que el mestrismo impulse una reunión del plenario antes de la fecha citada por De Loredo para votar el calendario que pretendían desde el comienzo: o sea, 22 de noviembre para las elecciones y 10 de diciembre para el traspaso?

La discusión por dos semanas más o menos parece irrelevante, pero está en juego quién impone condiciones. De Loredo logró pararse en el centro del ring para confrontar con Mestre, aunque este lo elude directamente porque considera que no gana nada con ello. Por el momento, la interna radical pasó del eje Mestre-Negri a De Loredo-Mestre.
Desde el punto de vista simbólico, el cambio no es menor. Mestre preparaba el final de su mandato para un día que es festivo en el almanaque radical. El 10 de diciembre de 1983 Raúl Alfonsín asumió la presidencia de la Nación y dio inicio a la restauración democrática. En cambio, el 20 de diciembre que fijó De Loredo remite a dos días tristes en la historia de la UCR: en 1998, la derrota de Ramón Bautista Mestre frente a José Manuel de la Sota por la gobernación de Córdoba; y en 2001, la caída de Fernando de la Rúa de la presidencia de la Nación.

La resolución de la Mesa del Congreso busca despejar cualquier insinuación de este tipo, porque asegura que se buscó la fecha más alejada posible, para evitar que posteriores extensiones del aislamiento vuelvan a perjudicar el proceso electoral. Y más allá del domingo 6 de diciembre no hay nada, porque mínimamente deben pasar 14 días hasta que asuman las nuevas autoridades, de modo que si se votara el domingo 13, el traspaso sería después de Navidad, algo poco natural.