Rescate K a jueces aliados para reciclarlos en “nueva Justicia”

Canicoba Corral, Rodríguez y Ramos Padilla padre figuran en el listado de militantes que el Consejo de la Magistratura benefició con indulgencias varias

Por María del Pilar Viqueira

En mayo de 2018, el juez federal Rodolfo Canicoba Corral fue denunciado por enriquecimiento ilícito.
A raíz de un artículo periodístico que detalló el vertiginoso incremento patrimonial del sentenciante, el diputado Pablo Tonelli propició que el Consejo de la Magistratura de la Nación (CMN) indagara.
En octubre del 2019, al hacer su descargo, el magistrado le atribuyó su ostentoso estilo de vida -que además de la titularidad de coquetas residencias y autos de lujo incluye frecuentes traslados en aviones privados y un promedio de cinco viajes al exterior por año durante la última década- a los ingresos de su cónyuge.
Al éxito de su mujer como abogada también le endosó la adquisición de un aras en el distrito bonaerense de Exaltación de la Cruz, que le donó a su hija de 15 años.
Antes de presentarse casi como un mantenido ante el CMN, Canicoba Corral preparó el terreno para obtener indulgencias. Lo hizo en agosto, con los resultados de las PASO a la vista, cuando respaldó la visión del actual presidente y de sus partidarios sobre la Justicia.
“No me pone nervioso que Alberto Fernández dijera que hay que revisar algunos fallos. Al contrario, me parece bien”, espetó.
También consideró que era “un disparate” pensar que, una vez al mando del país, Fernández permitiría maniobras para consagrar la impunidad de ex funcionarios kirchneristas incriminados en casos por corrupción.
Paralelamente, pese a que intelectuales y referentes muy cercanos a la por entonces compañera de fórmula de Fernández ya habían reclamado una “nueva Constitución popular” y la aniquilación del Judicial como poder independiente del Estado, le atribuyó las críticas a esa agenda al “folclore malintencionado” de la política.
Cabe recordar que meses antes, Fernández, por entonces mero asesor de Cristina Fernández de Kirchner, había encendido alarmas cuando dijo que algunos jueces iban a tener que rendir cuentas por “las barrabasadas que escribieron”.
Poco después, ya con ex jefe de Gabinete encabezando el binomio del Frente de Todos, el ex supremo Eugenio Zaffaroni instaló la narrativa“presos políticos” y planteó la necesidad de que el Congreso sancionara una ley de revisión de expedientes. “Llegado un gobierno de otro signo habrá que hacer unos parches”, declaró el gurú del abolicionismo.
Fernández no contribuyó a bajarle el tono a la polémica cuando opinó: “Si la Justicia existe, a Cristina nadie la va a condenar”.

Pliego
Canicoba Corral tiene 75 años y si quiere seguir activo debe lograr que el Ejecutivo envíe nuevamente su pliego al Senado, algo que algunos descuentan que sucederá.
Por lo pronto, la semana pasada quedó claro que integra el listado de aliados que el Gobierno rescatará y reciclará para edificar su “nueva Justicia”. Con sus votos, los consejeros del kirchnerismo, el magistrado Alberto Lugones y el académico Diego Molea lograron que la Comisión de Acusación del CMN desestimara las cuatro pesquisas que lo involucran.
El salvataje también benefició a Luis Rodríguez y a Juan Ramos Padilla, el estrafalario padre del juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla, espada de la trama para debilitar la causa “cuadernos” y entusiasta de la “Conadep del periodismo”.
Rodríguez, titular del Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal Número 9, fue denunciado por mal desempeño por, presuntamente, cajonear la investigación por lavado y enriquecimiento ilícito en contra de Daniel Muñoz, el fallecido ex secretario privado de Néstor Kirchner, a cambio de una coima millonaria,
La suerte del expediente que involucraba a Rodríguez la definió Molea, rector de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y afín al Frente de Todos.
Los pedidos de sanciones para Ramos Padilla padre por sus constantes exabruptos en Twitter también quedaron sepultados. Así, podrá seguir calificando como “burros sin moral”, “hipócritas”, “traidores” y “antipatrias” a colegas, fiscales y periodistas que no comulgan con su ideario fervientemente kirchnerista.
Ramos Padilla, quien en 2013 fue apartado de una causa por sus constantes ataques a los “anti k” en la red social del pajarito, fue denunciado en 2017 por los diputados Waldo Wolff y Lucas Incicco, por el tono y contenido de 56 de sus miles de posteos, siempre indecorosos y con manifiesto contenido político partidario, además de pésimamente redactados.
A ese planteo se acumuló otro, presentado por el juez federal de Santiago del Estero, Guillermo Molinari, insultado por Ramos Padilla, quien incluso insinuó que se apersonaría en su despacho.
La ley 24.937 establece que los jueces pueden ser sancionados con una advertencia, un apercibimiento o una multa por “faltas a la consideración y el respeto debido a otros magistrados”.
Para el kirchnerismo en el Consejo de la Magistratura de la Nación no hay nada reprochable en el catálogo de barbaridades que publica el juez, que incluye posteos agresivos en contra del cortesano Ricardo Lorenzetti. En uno de ellos, a raíz de un voto del ministro sobre el concepto de cosa juzgada, Ramos Padilla escribió: “Usted quiere que pierda el recato propio de mi condición superior de juez. Pues bien pelotuto es”.
En otra publicación, el magistrado elogió al líder piquetero Luis D’Elía por haber golpeado a un ruralista en 2008. “Te felicito cada insulto de la oligarquía vacuna demuestra que vas x el camino correcto… Trompada en defensa de la democracia jamás puede ser delito”, tipeó el mayor de los Ramos Padilla.