Pandemia, ¿causa o pretexto del ajuste?

Ajuste y pandemia se han convertido en los ejes centrales de la agenda. Y mientras los oficialismos explican el primero en el segundo, la oposición y los perjudicados denuncian que la cuarentena es el pretexto y no la causa de los recortes.

Por Felipe Osman

Hacemos por Córdoba consumó este miércoles un nuevo recorte a los jubilados provinciales, uno que los acerca un trecho más -aunque aún sin igualarlos- a las flacas jubilaciones que paga el Estado nacional. Lo hizo con una velocidad escalofriante, valiéndose de la enorme superioridad que detenta en la Legislatura y haciendo gala de una disciplina partidaria cuasi marcial. Los opositores, y buena parte de los oficialistas, conocieron el proyecto horas antes de votar. Cuando la opinión pública pudo conocer los detalles, no conoció los detalles de una iniciativa, sino los de una ley.
Los argumentos ofrecidos por el oficialismo no fueron otros que los que están a la orden del día para fundamentar cualquier otro recorte: una crisis de base que ya lleva años, con una consecuente caída de la recaudación provincial que acumula 24 meses cerrando por debajo de la inflación, y un parate de la actividad económica -producto del coma inducido por la cuarentena- que bien puede explicar el colapso de las cuentas públicas.
A su turno los opositores apuntaron que el oficialismo, al frente de Córdoba por más de 20 años, no puede desmarcarse de la situación actual alegando complejidades preexistentes, que la fragilidad económica que atraviesa la Provincia se explica en buena medida en el alto endeudamiento en dólares que tomó el peronismo, y que la pandemia es utilizada ahora como un pretexto por Hacemos por Córdoba para lavar sus culpas y, más aún, para sancionar una reforma previsional sin la resistencia que en circunstancias ordinarias podría ofrecer la ciudadanía.
Los dos tienen al menos parte de la razón.
Nadie duda de que la cuarentena impuesta por el Gobierno Nacional es leída por los oficialismos -y particularmente por aquellos que, a diferencia de la Nación, no pueden imprimir dinero- como una oportunidad para llevar adelante reformas ampliamente impopulares, sin someterse por largo a los señalamientos de la oposición, valiéndose de que la atención se concentra en torno a un episodio tan grave y singular como el de la pandemia, y eludiendo el reclamo coordinado del gremialismo para resistir el embate.
Al mismo tiempo, nadie puede dudar del enorme -y aún inconmensurable- efecto que detener la economía conlleva para el sector privado, locomotora del sector público. Con un déficit de 30.000 millones de pesos anuales, la Caja de Jubilaciones de la Provincia es una carga difícil de llevar aún en tiempos de relativa calma. Ante una prolongada recesión -que encuentra su causa mucho más en los rumbos económicos decididos por el Estado Nacional que en cualquier otro factor- la situación ya era sumamente compleja. Si a ese cóctel se agrega un parón de buena parte de los sectores productivos y una consecuente caída del consumo, el sinceramiento de las cuentas fiscales era inevitable. Más aún, al ajuste de la Caja bien puede ser considerado el comienzo de una serie de recortes que lo excede.

Gremialismo

Aturdido, el gremialismo -se espera- iniciará una resistencia que seguramente tendrá más de testimonial que de operativa, no sólo por la enorme dificultad que plantea la cuarentena, sino también por la falta de fondos para responder a las demandas.
Cabe aquí una consideración lateral. El ajuste que cae hoy sobre el sistema jubilatorio provincial y que afecta al gremialismo en su conjunto puede obrar el fin del aislamiento sindical del Suoem en su resistencia a la reducción de jornadas y salarios realizada por el Municipio. Y esto responderá al sentimiento de cuerpo que estratégicamente el gremialismo puede entender como favorable a la defensa de sus intereses.
Tal lectura sería, sin embargo, incorrecta. El único parecido de las dos medidas reside en que ambas representan un ajuste de los costos, a su vez, salariales del municipio y previsionales de la Provincia. Pero se trata de dos situaciones completamente diferentes. En un caso se han visto afectados los ingresos de jubilados que distan de tener una posición holgada, en el otro, de ventajas fuera de escala respecto del movimiento obrero considerado en su conjunto.