La Fiscalía Federal al borde un ataque de nervios

“El problema de una investigación mal hecha es que a veces nos encontramos con que no sabemos de qué tenemos que defender a nuestros clientes?, señaló un veterano abogado de la ciudad. Los profesionales coincidieron con las severas críticas que el fiscal cordobés Maximiliano Hairabedián realizó sobre el fuero local. Manifestaron que ya las habían escuchado en el desarrollo de los juicios orales y se sorprendieron por el pedido de sanción.

Por Alejandra Elstein

La severa crítica de Maximiliano Hairabedián hacia la Fiscalía Federal de Río Cuarto cayó como un balde de agua fría en el fuero judicial, acostumbrado a que nunca se ventilen ni se dejen por escrito las opiniones negativas sobre el trabajo que desarrollan los jueces y fiscales en la ciudad.

Hairabedián denunció, en un pedido de nulidad, que desde hace años vienen observando problemas crónicos en el trabajo de la Fiscalía de la ciudad, y que en los tribunales orales de Córdoba están hartos de esta situación que, pese a las innumerables y añejas advertencias, en Río Cuarto se resisten a corregir.

Hairabedián dijo, entre otras cosas, que la Fiscalía de Río Cuarto fija mal los hechos; que más de una vez han causado nulidades; que las requisitorias presentan una estructura caótica y confusa; que son frecuentes las reiteraciones con el abuso con la función, repitiendo una y otra vez lo mismo, de forma tal que marean al lector. “En el medio de la descripción del hecho mezclan cuestiones probatorias o intercalan la cronología de la instrucción en una suerte de índice de la causa. En el desarrollo de la fundamentación introducen datos o información que deberían estar en la fijación del hecho”, señaló Hairabedián en su duro escrito.

En Río Cuarto

Alfil consultó a los abogados del fuero penal que trabajan a diario con la Fiscalía Federal de Río Cuarto y coincidieron con cada palabra dicha por Hiarabedián. “Es un desastre y no es nuevo. Tanto es así que hace unos años, en un juicio que protagonicé, el fiscal de Córdoba dijo que él no iba a sostener esa acusación, y que viniese el fiscal de Río Cuarto a hacerlo”.

¿Cuál es el problema con el que se encuentran los abogados ante una requisitoria mal planteada? “No sabemos de qué tenemos que defender a nuestros clientes”, explicó el profesional. El requerimiento a juicio debe contener, bajo pena de nulidad, una relación clara y precisa de las circunstancias de los hechos. El hecho debe estar fijado con claridad, por ejemplo, comercialización de estupefacientes. Después deben estar los fundamentos: se lo vio a fulano de tal vendiendo drogas a mengano en tal lugar, hora, cantidad, monto y por supuesto, analizar el valor de las pruebas. ¿Por qué todo esto? Justamente, para que sepamos de qué nos tenemos que defender.

Otro de los profesionales consultados, que también solicitó permanecer en el anonimato, señaló que a él no le llamó la atención el escrito de Hairabedián, porque es una situación que viene describiendo desde hace tiempo, pero “sí me pareció grave y yo nunca he visto en todos mis años de profesión, es que además pida una sanción para la Fiscalía de Río Cuarto”.

Causas muy resonantes como la del narcotraficante Darío Correa, los gendarmes, el ex comisario Leonardo Hein, habrían tenido los mismos vicios planteados hoy por Hairabedian.

“Nosotros no decimos que los imputados sean inocentes o culpables, lo que decimos es que las requisitorias están mal hechas”, manifestó uno de los profesionales consultados.

Los abogados coincidieron en que si hay algo que los deja tranquilo es que Maximiliano Hairabedián es una eminencia, intachable, de prestigio internacional, de criterio objetivo y que siempre va a bregar para que se haga justicia.

No se puede decir lo mismo del fiscal Guillermo Lega cuyos trabajos “eran un verdadero mamarracho jurídico”, incluso vale decir que muchas de las causas que hoy se ventilan, como la que se pidió la nulidad en cuestión, fueron trabajadas por él.

Consultados sobre si han realizado el planteo ante el Colegio de Abogados, los letrados manifestaron que no, que el tema se charla, se analiza, pero que “la justicia federal es tan compleja que nos supera”.

En otras áreas de menor envergadura, como pedidos de amparo o acciones declarativas de certeza, la Fiscalía es expeditiva y en general correcta en su funcionamiento, manifestaron los profesionales que no son tan asiduos a la Fiscalía Federal.

El problema que se suma al intentar corregir lo que sucede en la Fiscalía de Río Cuarto, es que su fiscal titular, trasladado a Rosario en noviembre de 2017, está sometido a un juri de enjuiciamiento a raíz de las denuncias realizadas por sus trabajadores hace cuatro años. Hasta tanto no concluya el juri de enjuiciamiento que se le inició, no se puede nombrar un nuevo fiscal en la ciudad.

Por ahora, la crítica que se hizo pública del fiscal Hairabedián ha expuesto las falencias de la Fiscalía de Río Cuarto a la hora de hacer justicia. Habrá que esperar para ver qué pasa.

Política y justicia

Cuando Guillermo Lega asumió como fiscal, hubo varias personas que también habían rendido para el cargo. En orden de mérito quedó primero Carlos Ochoa, quien también había rendido para ocupar el cargo de juez, donde se desempeña actualmente; segundo quedó el abogado Jorge Valverde, tercero Guillermo Lega y cuarto Alicia Cena. En la Nación las designaciones son diferentes que en Córdoba. Aquí José Manuel De la Sota instruyó para que las mismas se realizaran siguiendo el orden de mérito. En la Nación se manda la terna y allí deciden. En ese momento Guillermo Lega era amigo de Aníbal Fernández y aquí vino. La fuente aseguró que cualquiera de los otros fiscales hubiese enviado a juicio a Roggero por la impecable investigación realizada por enriquecimiento ilícito contra el ex legislador y su esposa. Pero las cartas ya estaban echadas y las instrucciones era limpiar a Roggero.

Para no creerlo

En una oportunidad, mientras se iba a desarrollar un juicio en los tribunales cordobeses sobre una causa que venía de Río Cuarto, los cordobeses solicitaron que se evitara dar lectura al requerimiento del hecho que había sido realizado por el fiscal Guillermo Lega “porque era ilegible e indescifrable”. ¿Qué pasó? No lo leyeron.