Fassi: rechazan el proyecto de los mil millones de dólares

El presidente de Talleres presentó su planificación económica para AFA, aunque le fueron indiferentes desde Buenos Aires y la calle Viamonte. ¿En qué se falló? Por ahora, sigue navegando a solas en un frágil esquife en aguas turbulentas en materia política.

Por Federico Jelic

fassiCualquier entendido básico de la vida y obra política en AFA dirá sin ruborizarse e impulsivamente que Talleres y su presidente Andrés Fassi son los grandes perdedores en esta nueva contienda. No por su estéril intento de mantener la Superliga ni por no haber podido evitar la continuidad de Claudio Tapia como presidente, sino por las impredecibles secuelas que pueden dejar a corto y largo plazo dentro de la convivencia.

Sin embargo, Talleres dio su aval casi por cansancio y el “Chiqui” se garantizó por unanimidad un nuevo mandato al frente del fútbol argentino hasta 2025. Fassi supo ser la única voz disonante, aunque al final terminó cediendo con resignación. ¿Enfundará las armas el club de barrio Jardín con una bandera blanca o persistirá en su intención de revolución? Pero hay más.

De hecho, en redes sociales acompañó la nueva designación en votos para Tapia y no armó más aspaviento. Una señal confusa, después de todo lo que cuestionó estos movimientos marcados de prácticas verticalistas, de prebendas, de clientelismo y favores a cualquier costo, por encima de reglamentos y estatutos. La convalidación de parte del elenco de barrio Jardín parece haber sido la última victoria de la vieja guardia sobre los recambios vanguardistas que no prosperaron y que tenían al “Zorro” como comandante fundamental.

Sin embargo, su hijo Juan Pablo Fassi, quien a la vez porta el cargo de gerente deportivo de la entidad, no se guardó nada e hizo una publicación sin filtros, donde no hay compatibilidad entre ese desahogo con la madurez diplomática que empleó su padre. ¿Cómo seguirá la historia? Talleres no parece rendirse: presentó su plan de “los mil millones de dólares” en AFA, aunque solo encontró indiferencia.

 

Unidos y solos a la vez

Según cuentan desde el seno interno de Talleres, Fassi tenía aceptación y voluntad de acompañamiento de varios equipos para firmar el documento, aunque paulatinamente fueron desapareciendo todos a medida que llegaba la rúbrica general. Incluso, había logrado consonancia con Rodolfo D’Onofrio, enfrentado a Tapia y a Boca Juniors (sobre todo con Daniel Angelici, hombre fuerte del Macrismo en AFA), no obstante bastó con un cargo de vicepresidente en el organismo madre del fútbol para que el titular de River dejara de lado su espíritu combativo.

Fassi quedó en soledad en una estepa sin refugio. Apenas cuenta con una vocalía Talleres por parte de la nueva Liga Profesional de Fútbol, solo por pertenecer a Primera División. Y claro está que mantiene diferencias ideológicas y de criterio y de base con Marcelo Tinelli, presidente del nuevo ente “autónomo”, responsable de comercializar los derechos del fútbol argentino. Quedan facturas impagas no solo en lo económico entre ambos (Rubén Botta, Juan Ramírez) sino que, a su vez, el divorcio se endurece por el explícito complot del hombre fuerte de San Lorenzo contra la Superliga que él mismo creó y que Fassi defendió hasta su extinción.

“Acompañamos la unidad del fútbol argentino, deseando éxitos a la gestión de las nuevas autoridades de AFA y la @LigaAFA. Seguiremos aportando propuestas de mejora, con el objetivo de hacer, todos juntos, clubes más fuertes para el crecimiento del fútbol argentino”, reza el tweet oficial de Talleres. Contrasta este mensaje con el de Fassi (hijo), que sin preámbulos denostó la Asamblea de AFA: “Nuevamente, un día más de luto para el presente y futuro del fútbol Argentino. #soloenestepais”. ¿Seguirán en tono beligerantes las conversaciones con AFA? ¿Talleres retrocede casilleros en la disputa política después de haber dado su aval a Tapia? ¿No fue eso una muestra de fragilidad?

La institución albiazul exhibió al otro día de la Asamblea, ya sin validez alguna, la Carta Abierta para darle progreso al fútbol nacional con el plan de “los mil millones de dólares”. Carece de sentido hacerlo ahora; hubiera surtido efecto al presentarlo durante la Asamblea si es que buscaba algunos efectos. A lo mejor, como ya estaba todo dicho y escrito con relación a las nuevas autoridades, Fassi eligió el camino genuflexo para no agotar energías y contragolpear en un futuro. Pero igual viralizó la idea, en base a proyecciones y estimaciones económicas en rigor de revalorizar el campeonato, que solo mantiene, según su criterio, viabilidad con 20 o 22 equipos. Por eso, despotricó hasta el hartazgo y con razones contra el torneo de 28 clubes y la postergación de los descensos por dos temporadas, pero igual, dar a conocer el proyecto a los medios con la Asamblea aprobada, no tiene validez ni propósito real.

En AFA ni siquiera revisaron el proyecto. Lo relativizaron, como hicieron también con el protocolo de sanidad que armaron en barrio Jardín, augurando un rápido regreso a los entrenamientos. No es el enemigo pero sí la pieza incómoda a la que mejor esquivar que encontrar. Así lo ven los demás dirigentes en esta atmósfera plagada de aduladores al poder de turno y condescendencia extrema.

Ojo que en el documento entregado habla de “apoyar a la lista única” para después “plantear debate”. Talleres tiene expertos en comunicación y en difusión, pero en esta presentación dan la sensación de haberse quedado sin libretos, como ofertando una solución mágica de la que nadie pudo enterarse. Nadie lo interpretó. Generalmente las acciones de prensa de la institución albiazul son bien efectistas, aunque en rodeo ajeno, llámese Buenos Aires, todavía tiene que pagar un sideral derecho de piso. Un derecho del que aún no se pueden dimensionar consecuencias, pero tampoco aventuran a renunciar ahora en mitad de camino. ¿O tal vez sí?