El Concejo y el Palacio, escenarios complementarios para leer al PJ

En los últimos días afloraron tensiones dentro del Legislativo Municipal. La oposición cargó contra el COE y el oficialismo respondió, a través del concejal Diego Casado, a los cuestionamientos. Ahora bien, ¿fue la oposición el destinatario único de la respuesta?

Por Felipe Osman

Si un espacio político puede tomarse la licencia de construir un bloque variopinto en el Concejo Deliberante, ese es el peronismo. Lo demanda la multiplicidad de espacios que lo componen, y lo permite su capacidad de articularlos a todos detrás de una misma consigna. Esto, desde luego, no significa que las tensiones no existan.
Hace apenas un puñado de días, el Legislativo Municipal se convirtió en el epicentro de la política cordobesa. Tal protagonismo se debió a la sanción de una ordenanza que redujo jornadas y salarios a los empleados municipales. Visto en perspectiva, sólo el primer paso de un sinceramiento ineludible del rojo fiscal que ayer, lamentablemente, prosiguió en la Provincia.

La cuestión es que el foco se puso sobre el Concejo, y las tensiones entre el oficialismo y la oposición escalaron cuando ésta decidió no acompañar la sanción de la iniciativa propuesta desde el Palacio Municipal. Incómodas, las bancadas minoritarias alegaron cuestiones formales y se levantaron de la sesión, a excepción de Olga Riutort, que prefirió abstenerse, y de Laura Vilches, que votó en contra.

Hacemos por Córdoba fustigó entonces a los ediles opositores acusándolos de eludir la responsabilidad de votar una ordenanza necesaria para reconducir la crítica situación económica del municipio y éstos, a su turno, buscaron un flanco propicio para lanzar su contraofensiva. Entendieron que el manejo de la crisis sanitaria lo era.

Así, en conjunto, la oposición apuntó duros cuestionamientos contra la gestión que el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) hace de la pandemia, tachándolo de insuficiente por no abordar con solvencia los efectos económicos de la situación, y aseverando que la comunicación del organismo es también deficiente, a la vez que endilgó al Ejecutivo Municipal una “evasión de responsabilidades propias del municipio”.
Estas críticas también tuvieron respuesta, y quien las dio fue el concejal Diego Casado, que en una ráfaga de tuits cargó contra varios ediles de la oposición. Repasar este episodio sería redundar sin sentido. Sin embargo sí cabe una segunda lectura de las palabras que el edil dedicó a Olga Riutort. Entre ellas, destacan las siguientes: “(Riutort) tiene más nombramientos en el Palacio 6 de Julio que el propio Llaryora”.

Dentro del peronismo citadino hay distintas interpretaciones sobre las palabras del concejal. La más difundida es que se trató de un exceso. Que Casado respondió a las críticas opositoras y que “se le fue la mano”. Lo dicen, en rigor, porque el edil trajo a colación la famosa causa por los Lecor, que data de 2002. Algo que además de incomodar al olguismo podría también generar molestias en el delasotismo.

Sin embargo, si volvemos a la frase anterior, ¿se trató de una flecha dirigida sólo contra el olguismo?

Hay quienes creen que no. Más aún, hay muchos que piensan que -aunque ellos no lo dirían- Casado no expresó un sentir íntimo, sino compartido. Dentro del peronismo, muchos son los que sienten que el PJ no ha sido recompensado con el espacio que merecía dentro de los planteles del municipio y que, por el contrario, muchos cuadros que nacieron del olguismo lograron mayor receptividad del intendente.

De hecho sobre este punto no hay demasiada discusión. Las aguas si se dividen, en cambio, respecto de si Casado fue el autor o el intermediario del mensaje.
La tesis más difundida es la primera. El edil, sin miedo a la polémica, actuó con plena autonomía, se excedió y, tal vez por ello, borró después las publicaciones.

Sin embargo hay también quienes no descartan que el concejal haya sido un emisario. El canal para manifestar una molestia que lo trasciende.
En rigor, las dos hipótesis no se aniquilan. También un mensajero puede excederse.