Vuelta a la fase 3: ¿y la responsabilidad política?

En soledad, el ministro menos político del gabinete provincial, Diego Cardozo, debió salir a pilotear una situación que claramente demandaba más que respuestas estrictamente sanitarias. La ausencia de Calvo.

Por Yanina Soria
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La conferencia de prensa del lunes por la noche causó sorpresa entre los cordobeses. Pero no sólo porque allí se anunció la vuelta a atrás en la apertura de la cuarentena que apenas una semana antes había autorizado la Provincia, sino y sobre todo por la sensación de vacío político que dejó esa foto.

En soledad, el ministro de Salud, Diego Cardozo, debió salir a pilotear una situación que claramente lo excedía ya que demandaba mucho más que respuestas estrictamente sanitarias. Su área.

Por eso, al ministro de perfil menos político que tiene el gabinete de Juan Schiaretti, se lo vio incómodo frente a las consultas de los periodistas, tratando de equilibrar un discurso que, desde lo epidemiológico justificara tal retroceso después de dos meses de confinamiento estricto, pero a su vez, sin que eso sugiera un fracaso en el manejo de la crisis por parte de la Provincia.

Bajo el paraguas de que es el famoso Centro de Operaciones de Emergencias (COE) central el que toma las resoluciones frente a la emergencia por el coronavirus en Córdoba, durante estos más de 60 días apenas si el gobernador Schiaretti se refirió al asunto. Y las veces que lo hizo, fue sin hablar con la prensa y manifestándose por las redes sociales. Un estilo que, a rigor de verdad, ya lo caracteriza.

Que el COE es un organismo interdisciplinario, es cierto. Pero cuya terminal política es el propio mandatario provincial. Nadie imagina que las decisiones más importantes que surgen de esa mesa salgan sin contar con el visado final del gobernador. Todo lo contrario.

Pero además, ese espacio en el que confluyen distintos sectores cuenta con una fuerte pata gubernamental encabezada por el vicegobernador Manuel Calvo, quien a lo largo de toda la crisis se encargó de mostrar públicamente el importante rol que ocupa dentro de ese esquema. Justamente por eso, su ausencia en el anuncio de la vuelta a la fase 3, llamó la atención; incluso aún más que la del propio Schiaretti. De quien, por cierto, se sabe que por sus antecedentes clínicos y su edad, debió administrar sus salidas y mermar el contacto con la gente.

La sensación de que la gestión de Hacemos por Córdoba no quiso asumir el costo político de tal decisión, ni afrontar los razonables cuestionamientos que se lloverían luego de los sectores que indefectiblemente después de dos meses de inactividad se ven perjudicados, quedó plasmada el lunes por la noche.

Tanto Calvo como el propio intendente Martín LLaryora fueron parte de la reunión en la que, horas antes de la conferencia de prensa, se tomó la determinación de volver a prohibir el funcionamiento de negocios, de las profesiones liberales, de las iglesias, de las salidas recreativas etc. Sin embargo, ninguno de los dos complementó a Cardozo.

Eso sí, una semana antes, cuando el COE tenía para anunciar la tan esperada flexibilización para Capital y el Gran Córdoba, fue el propio Calvo quien salió públicamente a dar esa buena noticia.

Recién casi 24 horas después de la vuelta a las restricciones en Córdoba y luego de que los reproches por el silencio del gobierno municipal y provincial se multiplicarán, Schiaretti y Llaryora se mostraron juntos en un acto de gobierno. Recién allí, aunque sin responder consultas, el gobernador se refirió a la resolución que se extenderá hasta el lunes próximo. “Sin duda que la restricción de la circulación en la Capital es, como mínimo, incómoda para todos, pero es necesaria y así lo entendió el COE. Nos sigamos cuidando”, dijo.

En apenas unos días, Córdoba deberá resolver si levanta las limitaciones para Capital y cómo proseguirá la cuarentena una vez que la Nación anuncie, seguramente, una nueva prórroga. Será entonces quizá una buena oportunidad para saber si en el Centro Cívico tomaron nota de la necesidad de respaldar políticamente los anuncios que parecen sólo sanitarios.