Severa crítica de sobre la fiscalía federal de Río Cuarto

El fiscal general federal de Córdoba Maximiliano Hairabedian emitió una resolución criticando severamente el trabajo desarrollado por la fiscalía de Río Cuarto desde hace años, señalando que a pesar de las reiteradas advertencias nada se corrige.

Por Alejandra Elstein

El fiscal general federal de Córdoba
Maximiliano Hairabedian y el fiscal Guillermo Lega.

En un pedido de nulidad sobre una causa que se elevó a juicio desde la fiscalía de Río Cuarto ,el 24 de enero de este año, el fiscal general Maximiliano Hairabedián emitió una crítica feroz  sobre el trabajo que se viene realizando desde hace años en el organismo,  y que pese a los reiterados pedidos de corrección estos no se llevan a cabo incurriendo en una serie de errores que, en muchos casos, obligan a pedir la nulidad del juicio.

Calificó que era una situación “crónica” y solicitó sanciones ya que pese a sus esfuerzos para se corrijan estos errores nada ha sucedido.

Hairabedián señaló que además de comunicarse telefónicamente con el entonces fiscal Guillermo Lega para advertirle de la situación, le envió reiterados correos electrónicos con ejemplos básicos sobre la manera en que tenían que trabajar. Hasta se llegó personalmente para dialogar con él y su entonces secretaria Alicia Cena, hoy a cargo.

Tanto es así que también solicita la posibilidad de una sanción para la fiscalía, atento a que pesar de las reiteradas advertencias siguen cometiendo los mismos errores.

¿Cuántas veces se trató el tema sobre las actuaciones del fiscal Guillermo Lega, especialmente sobre la investigación sobre enriquecimiento ilícito contra el ex diputado nacional Humberto Roggero? Después de la abundante prueba recogida por el juez Carlos Ochoa, Lega decidió archivar la causa por considerar que la riqueza de Roggero y su esposa Claudia Bilbao había sido honestamente construida sobre la base de los salarios públicos de los sospechosos.

Mal desempeño

Cuando en el 2016 los trabajadores judiciales denunciaron a Lega por maltrato al personal, dentro de las situaciones que se comunicaron a los representantes de los trabajadores mencionaron el hecho de que, si bien Lega encargaba a terceros la mayoría de las causas de evasión, mantuvo para él, en exclusiva (llevándolas de manera personal, sin permitir que ningún empleado o funcionario tuviera acceso a las mismas) algunas de ellas. Entre las que fueron mencionadas recordaron las causas “Roggero” y la causa “Meng”, o la causa “LEF”.

También en el marco de la tramitación de dos de estas causas mencionadas se habrían producido situaciones que -por lo atípicas- habrían llamado la atención de los empleados”. La UEJN entendió que, si bien esta cuestión queda al mejor criterio de la Procuradora, “estos comportamientos -junto a otros que sin duda serán expuestos a partir de las declaraciones testimoniales- ameritan la urgente realización de una profunda auditoría al respecto”.

Como se recordará, Lega fue trasladado a Rosario en noviembre de 2017 después de protagonizar un escándalo –denuncia mediante- sobre el mal trato que dispensaba a sus colaboradores. En la actualidad la fiscalía está a cargo de Alicia Cena.

La historia hoy

Las críticas sobre el trabajo que realiza la fiscalía desde que estaba a cargo de Guillermo Lega y hoy de la fiscal adjunta Alicia Cena surgió en un pedido de elevación a juicio sobre una causa de Río Cuarto. En cuanto al fallo específico sobre este caso en particular (tráfico y lavado), el fiscal Hairabedián señaló que, en el pedido de nulidad,  “la descripción de los hechos presenta un importante grado de vaguedad, con menciones de actividades genéricas de la organización, sin especificar concretamente cuáles son las conductas y el contexto que se le endilgan a cada imputado”.

Pero más allá de explicar los motivos del pedido de nulidad de la causa en cuestión, el fiscal se explayó con críticas abundantes, rigurosas e inclementes sobre la actuación de la fiscalía, desde que estaba a cargo el fiscal Guillermo Lega. No sobre un caso particular sino sobre la manera general de trabajar que tiene la fiscalía.

Dando la impresión de que está harto de lo que sucede en fiscalía de la ciudad, Hairabedián sostiene que los defectos y falencias de los requerimientos de la Fiscalía Federal de Río Cuarto “constituyen un problema crónico ya conocido por los tribunales orales de Córdoba. Además de los hechos mal fijados, que más de una vez han causado nulidades, las requisitorias presentan una estructura caótica y confusa. Son frecuentes las reiteraciones (…), repitiendo una y otra vez lo mismo, de forma tal que marean al lector. En el medio de la descripción del hecho mezclan cuestiones probatorias o intercalan la cronología de la instrucción en una suerte de índice de la causa. En el desarrollo de la fundamentación introducen datos o información que deberían estar en la fijación del hecho. La enumeración de las pruebas suelen consignarlas después de la fundamentación”.

Hairabedián explicó que desde las fiscalías generales de juicio siempre tienen el criterio de preservar la valides de los actos procesales, y que más de una vez hacen esfuerzos argumentales para sostener las requisitorias. “Únicamente cuando no hay forma de avalarlas nos pronunciamos excepcionalmente por la nulidad como última ratio. Con criterios más formalistas o estrictos seguramente hubiesen sido invalidadas más acusaciones. Los dos tribunales orales federales de la provincia son rigurosos a la hora de analizar nulidades, más no formalistas por las formas mismas; lo hacen cuando entienden estar frente a una deficiencia de entidad y perjudicial. Aún así, varias veces han tenido que declarar nulidades de las acusaciones de la fiscalía del sur provincial, por los defectos que presentan”.

Para Hairabedián la Fiscalía Federal de Río Cuarto es la única del fuero de excepción de la provincia en la que se observa el nivel de falencia apuntado tan prolongado en el tiempo. Esta situación no es nueva, ni adjudicable exclusivamente al actual fiscal subrogante. Lleva años.

Señaló el fiscal que ante la reiteración de defectos como los apuntados, los fiscales federales ante los tribunales orales 1 y 2 intentaron varias veces y de distintas formas que mejoraran la técnica de las acusaciones. Primero, hace varios años, lo hablaron telefónicamente con el anterior fiscal, Lega. Ante la persistencia en el error, enviaron correos electrónicos explicando cuáles eran las deficiencias, y cómo se podían superar.

Como aparentemente siguieron trabajando “igual de mal”, con los secretarios de las fiscalías (Aramayo y Richter) Hairabedián vino a Río Cuarto para hablar personalmente del tema, tanto con Lega como con la secretaria, Cena, actual fiscal subrogante. Le transmitieron su preocupación, hablaron de los defectos que se reiteraban, e inclusive les llevaron requisitorias de otras fiscalías para que pudieran comparar y ver lo que se estaba haciendo mal. En esa oportunidad, en las palabras se mostraron dispuestos a superar las falencias, manifestando Lega que era un formato de trabajo que venían arrastrando por costumbre desde la época de su antecesor y que le costaba desterrar. “A partir de entonces hubo alguna leve mejoría, pero igualmente siguieron elevándose a juicio causas con acusaciones defectuosas”, señaló el fiscal.

Estas consideraciones del fiscal Hairabedián llegaron a manos de internos de la Unidad Penitenciaria de la ciudad que ya venían denunciando que las causas que se les instruían “estaban armadas” o que carecían de los elementos de prueba suficientes como para mantenerlos en prisión hasta que el caso llegara a juicio.

Basándose en las consideraciones del fiscal general los internos sienten que sus reclamos sobre “que a todos nos hacen las mismas imputaciones, no especifican la cuestión de cada uno”. Que las acusaciones no tienen pruebas sólidas ni contundentes, escuchas poco precisas, falta de rigor de montos, actividades, roles, entre otras cuestiones.

Pedido de sanciones

Habiéndose desoído el llamado de atención y agotado los recursos de la fiscalía para tratar de que en Río Cuarto se revierta las falencias de sus requerimientos de elevación a juicio, Hairabedián solicitó que si el tribunal declarara la nulidad (de la causa que motiva este escrito) y analice si corresponde aplicar una sanción.

Los dichos, por escrito, de Hairabedián no pueden menos que generar preocupación entre los ciudadanos de la ciudad y la región, porque se trata de un espacio donde, nada más ni nada menos, se define sobre la libertad de los individuos.