Los municipios enfrentan el desafío de negociar más fondos

Como en todos los niveles de Gobierno, la caída de recaudación es significativa y, además, crecen las demandas sociales. A nivel nacional las provincias demandan recursos a la Nación y brindan gobernabilidad, control de la agenda y del proceso legislativo. Ese modelo no se repite en la Unicameral.

Por Gabriela Origlia

En Córdoba ya hay tironeos entre el gobierno de Juan Schiaretti y los municipios. El esquema del federalismo argentino es más efectivo para dar una respuesta unificada a la pandemia ya que el Poder Ejecutivo cuenta con mayores herramientas a la hora de instrumentar una política pública tan compleja como una cuarentena sin que esto suponga creer que es “omnipotente”; en comparación con otras repúblicas federales de Latinoamérica (como México o Brasil) su posición es más fuerte y su capacidad para dictar políticas incómodas también.

Un trabajo del economista Ramiro Farías al que accedió Diario Alfil sostiene que, en el caso argentino, hay una gran dependencia económica de las provincias y, en esta coyuntura, gobierna el peronismo que tiene presencia territorial en los distritos. Sin embargo, advierte que la fortaleza a la hora de manejar la crisis genera desafíos para el “día después” y profundizar la dependencia de las provincias. Los municipios –dice- deberán atender también a fuertes demandas sociales.

La pandemia y la cuarentena alteraron la vida cotidiana: hay sectores que discontinuaron su actividad laboral y sus ingresos. Esto se agrava para quienes están en la informalidad o tienen trabajos precarios. Algo tan común como el “fiado” en algunos casos desaparece. Algunos rubros presentan problemas para conseguir abastecimiento de insumos.

Además, en ciertos lugares es difícil acceder a bienes de consumo básicos, algunos esenciales para el cuidado de la salud, situaciones de sobreprecios, largas filas para realizar compras y un aumento generalizado de la demanda de asistencia alimentaria en merenderos y comedores. También se transparentan los problemas relacionados con las condiciones de hábitat (hacinamiento, falta de agua potable, reducción de la frecuencia de recolección de residuos, falta de gas natural y dificultad para conseguir garrafas).

El informe repasa que los centros de salud reducen la atención para todo lo no relacionado al Covid-19 y se da una sobredemanda de consultas para problemas respiratorios, cuadros que requieren atención psicológica y necesidad de hacer foco en la salud de los adultos mayores. También es requerida una mayor presencia de organismos de seguridad para controlar el aislamiento. Otra serie de problemas están relacionados con la continuidad de la escolaridad virtual y con las limitaciones para algunos adultos en el acompañamiento de los niños en edad escolar para el cumplimiento de los requerimientos de esa modalidad.

La mayor parte de esas problemáticas son de competencia del municipio que, a la vez, afronta una fuerte caída de la recaudación. Esta situación que corre para todos los niveles del Estado, es particularmente grave para los municipios cuyos ingresos dependen, por una parte, de tributos más dificultosos para su cobro y, por otra parte, de transferencias realizadas por los niveles superiores de gobierno.

A nivel nacional las provincias demandan recursos a la Nación y brindan gobernabilidad, control de la agenda y del proceso legislativo. Ese esquema no se repite entre provincias y municipios. Por ejemplo, en Córdoba en la Unicameral con setenta legisladores, 44 son electos por el pueblo de toda la provincia considerada como un distrito único y los restantes veintiséis son electos a razón de uno por departamento.

Es decir, los municipios deben negociar el mantenimiento del volumen de los ingresos corrientes y la asignación de partidas especiales para compensar la caída en la recaudación propia: “La Provincia podría acrecentar su fuerza si logra desplegar estrategias de transferencias discrecionales, negociación en forma bilateral o al menos negociación en forma global pero reparto de forma individual de los recursos. Es probable, que utilice tanto una lógica programática (basada en abarcar a todo votante) como una lógica particularista (apelando a una mirada estratégica sobre el voto de una región sea favorable o no) en la asignación de los fondos”, agrega el reporte.

Si bien el margen de acción para los municipios deriva de múltiples factores, entre los que destacamos su tamaño, capacidad de recaudación propia, afiliación política y por sobre todo el entramado institucional en el que se inserta; es posible tomar acciones positivas a fin de preservar la autonomía señala Farías.

Advierte que deben mejorar la información y tomar medidas que reduzcan la urgencia frente a cualquier negociación: “La planificación y evaluación permanente de las políticas puestas en marcha, el refuerzo en los procesos de digitalización, el compartir y asesorar al vecino sobre planes y programas brindados desde otros escalones gubernamentales o el trabajar pensando en facilitar el acceso a los bienes públicos sobre todo a los sectores postergados, hará que el apremio disminuya y fortalecerá la posición del municipio”.

Otra posibilidad es que los legisladores departamentales respondan a las “comunidades regionales”. Para Farías, a la hora de negociar, los municipios deberán “privilegiar negociaciones globales como primera medida, como subóptimo negociaciones globales con reparto individual y deberán evitar las negociaciones bilaterales”.