El Suoem choca contra el vació, el conflicto se diluye

Como el Ejecutivo esperaba, las tensiones residuales del sindicato terminaron trasladándose a las Áreas Operativas en una protesta de escasa repercusión realizada más para conformar a los propios que para alterar a los ajenos. ¿Luz de esperanza en Bs. As?

Por Felipe Osman

Las Áreas Operativas, el brazo más combativo del Suoem, se convirtieron ayer en el epicentro de las protestas del sindicato. Un movimiento que desde el Palacio 6 de Julio, por más de un motivo, ya adivinaban.
En primer lugar, porque las reparticiones que integran las Áreas Operativas, concentradas mayoritariamente en “El Alto”, en Barrio Observatorio, siempre han sido la línea de choque del gremio, con lo cual cabía esperar que entraran de lleno al conflicto después de que las protestas iniciadas en los sectores de Salud y Educación la semana pasada no lograran causar mayores efectos.
Pero más importante aún, las Áreas Operativas son controladas -en general- por Daniel Fernández, secretario adjunto del Suoem. Tiempo atrás, cuando la candidatura de Martín Llaryora tomaba fuerza, e incluso después de resultar electo, Fernández -procedente del juecismo- inició un acercamiento con la dirigencia del PJ Capital. Lo hizo a través de las 62 Organizaciones Peronistas, espacio gremial estrechamente alineado con Hacemos por Córdoba. Desde esa plataforma estrechó lazos con dirigentes que participan de la actual gestión.
Este acercamiento del pasado reciente se ha convertido hoy en una pesada carga para Fernández y para otros miembros de la conducción del Suoem que, como él, se preocuparon por tender líneas con el peronismo, ya que buena parte de los afiliados les achacan, por estos días, las reuniones compartidas con quienes hoy han devenido en sus “ajustadores”.
Así las cosas, las protestas de ayer bien pueden explicarse en la necesidad de Fernández de despegarse de tales acusaciones mostrándose particularmente activo en el frente abierto con el Palacio Municipal.
Por lo demás, las protestas de ayer tampoco parecen haber sacudido el tablero, y en rigor resultaría muy difícil que pudieran hacerlo mientras Córdoba siga ceñida a una cuarentena que, aun empezando a flexibilizarse, sigue siendo bastante estricta.
Más aún, si alguna intención de congraciarse con la ciudadanía y buscar su respaldo frente al conflicto subsistía en el Suoem, las manifestaciones de ayer, violando la cuarentena tras una de las peores jornadas en cuanto a nuevos contagiados en la ciudad bien pueden haber terminado de echar por tierra esa remota posibilidad.
A la vez, debe atenderse a que el conflicto está lejos de tener igual intensidad en las diferentes reparticiones municipales. El Suoem no ha logrado, desde el inicio de las tensiones, cohesionar a los trabajadores de las distintas áreas del municipio detrás de un plan de lucha coordinado y conjunto, y esto sumado a la cuarentena y el receso administrativo en consecuencia dispuesto para los servicios no esenciales termina de configurar un escenario muy adverso para el sindicato.
Entre los sectores menos dispuestos a romper lanzas con el Ejecutivo por el recorte de jornadas y salarios están nada menos que los Centros de Participación Comunal, y ello se explica sin mayores dificultades: muchos delegados de los CPC se encuentran actualmente a cargo de interinatos definidos durante la anterior gestión, y en virtud del artículo 12 de la ordenanza que redujo la jornada municipal estos interinatos pueden ser limitados por disposición del Ejecutivo, que también puede ahora “reestructurar” la planta municipal “suprimiendo o congelando cargos conforme a las necesidades de servicio”, otra prerrogativa que puede afectar los organigramas de los CPC.

 

¿Una luz de esperanza?

Sin buenas noticias en Córdoba, el Suoem puede aún aferrarse a la perspectiva de buenas noticias que lleguen desde la Nación. En las últimas horas han empezado a cobrar fuerza versiones de que el Gabinete Nacional podría presentar cambios en el futuro próximo, y uno de estos cambios -se indica- podría darse en el Ministerio de Trabajo de la Nación.
Actualmente esta cartera es liderada por Claudio Moroni, un hombre cercano a Alberto Fernández que ha sido blanco de múltiples críticas procedentes del kirchnerismo duro. Desde este sector le achacan, por ejemplo, haber mantenido en el ministerio a gente designada durante la gestión de Juntos por el Cambio y no haber homologado algunas paritarias firmadas por gremios afines al kirchnerismo.
En medio de estas críticas empiezan a sonar dos nombres para remplazar a Moroni: Mariano Recalde y Vanesa Siley, ambos procedentes del kirchnerismo, a quién le gustaría manejar las relaciones con el sindicalismo. Nota al pie: Siley es una diputada muy cercana a CFK, tiene origen gremial, y firmó la semana pasada la nota que Pablo Carro presentó ante la Cámara Baja para intimar justamente al Ministerio de Trabajo de la Nación a tomar parte en el conflicto desatado entre el Suoem y el Palacio Municipal.