Rio Cuarto, bajo la sombra de un pacto

¿Hay algún pacto que se desconoce que la Junta Electoral se propone ejecutar para armonizar los intereses en juego? Es más incierto saber quién es el impulsor, si Llamosas o la oposición política. O ambos. Nadie tiene respuesta a tantos interrogantes. Existen demasiadas especulaciones y sospechas.

Por Aristóbulo González

La junta electoral Municipal de Rio Cuarto decidió reanimar la agenta política citando a la dirigencia local a una reunión para hoy. Fueron convocados los jefes de bloque del Concejo Deliberante y apoderados de partidos políticos.

Nadie conoce el temario pero todos presumen que la Junta prepara su intervención sobre la nueva convocatoria de elecciones municipales suspendidas por Llamosas por la pandemia.

Es una iniciativa que apunta, más allá de la crisis, a analizar la decisión con la elección de las autoridades municipales cuyo mandato vence el día 2 de julio del 2020. La pregunta que cabe efectuar es ¿por qué la iniciativa la toma la Junta Electoral, que no tiene facultades expresas para ello? ¿O la convocatoria responde a un acuerdo del poder político?

En Rio Cuarto, hay muchas preguntas sin respuestas. Todos quieren saber: ¿Qué pasará el 2 de julio del 2020, fecha en el que concluyen los mandatos del gobierno de Juan Manuel Llamosas, y los concejales y tribunos de cuentas aún en funciones? ¿Se respetará la Carta Orgánica Municipal de Rio Cuarto? ¿Habrá designación de un interventor para que convoque a nuevas elecciones? ¿Habrá prórroga de los mandatos actuales del intendente y de los concejales y tribunos? La nueva convocatoria implica un nuevo procedimiento desde ab-inicio, en cuyo caso puede haber nuevos candidatos? ¿O son los mismos que había oficializado la Junta Electoral para las elecciones de marzo/2020?

La iniciativa de la Junta electoral permite detectar un intento de la política que se aparta del protocolo, para buscar coincidencias entre el oficialismo y la oposición en miras a evitar el vacío de poder que nos acerca el día 2 de julio cuando caducan los mandatos.

La incertidumbre preside los tiempos políticos de la ciudad de Rio Cuarto. Nadie tiene respuesta a tantos interrogantes. Existen demasiadas especulaciones y sospechas. ¿Hay algún pacto en ciernes?

Ante lo desconocido, existe siempre un impulso natural a la idealización y el temor. La interpretación de las cosas nos hace pensar que se oculta un secreto detrás de lo que nos preocupa. El mundo siempre ha sido así.

El síndrome del complot es tan antiguo como el mundo. Kate Tuckett se ocupa de una gran cantidad de presuntas conspiraciones, desde los templarios hasta la muerte de Mozart, y desde el asesinato de Kennedy hasta la muerte de Lady Di, nos muestra que el síndrome del complot es tan antiguo como el mundo.

Detrás de cada falsa conspiración, quizá se oculte siempre la maniobra de alguien que tiene todo el interés en presentárnosla como verdadera, y que no es más que una simple conjetura.

La suspensión de las elecciones la efectuó Llamosas vía twitter, fue confirmada por la Junta Electoral Municipal el día 18 de marzo, quien le recriminó al Intendente que esa facultad es privativa de la Junta. Se trata de una sobreactuación de la Junta que carece de esa facultad en forma expresa. Quien ordena legalmente los comicios, está facultado para suspenderlo, con conocimiento de la Junta y el propio Concejo Deliberante. En fin, viejos resabios de autoridad de ex jueces ordinarios que integran la junta electoral, con intención de protagonismo.

¿Como debe entenderse la convocatoria efectuada a las fuerzas políticas para hoy por la Junta Electoral? ¿Cómo un acto de colaboración institucional? ¿Cómo una manera solapada de intentar resolver una cuestión política?

La solución legal está en la letra de la propia Carta Orgánica Municipal. Más allá de que se trata de una cuestión extraordinaria no prevista en el cuerpo legal, lo que está claro es que el mandato de las autoridades municipales caduca el día 2 de julio de este año. A partir de esa fecha, la única alternativa será designar un interventor por parte de Ejecutivo Provincial. Y recién a partir de ese acto, el nuevo funcionario deberá llamar a elecciones en un tiempo prudente y que se armonice con la crisis de la pandemia.

Ello alimenta la sospecha porque todos piensan que detrás de la convocatoria de la Junta se esconde un secreto que les preocupa. ¿El Intendente Llamosas se va el 2 de julio como dice la Carta Orgánica Municipal? ¿O estamos frente a una “mise en scène” para prorrogar los mandatos -incluidos todos los concejales y tribunos-, hasta el llamado de nuevas elecciones?

Juntos por el Cambio que es quien le puede disputar a Llamosas el poder, está dividido en tres sectores: los legalistas (de aplicar estrictamente la Carta Orgánica); los que adhieren a la teoría del Fiscal Oberti que a “circunstancias extraordinarias” le corresponden remedios extraordinarios, es decir cualquier arreglo político –al margen de la ley- que permita prorrogar los mandatos existentes; y finalmente los que además perciben que existe la posibilidad de “barajar y dar de nuevo”, es decir nuevas elecciones con nuevos candidatos.

Otros radicales que históricamente operan desde la calle Cabrera, han manifestado que si se viola la Carta Orgánica Municipal irán a la justicia alentados por el ex ministro de Gobierno Eduardo Capdevila para impedir semejante atropello.

La interpretación en plan nos absuelve de alguna manera de nuestras responsabilidades porque nos hace pensar que se esconde un secreto detrás de lo que nos preocupa, y que la ocultación de este secreto constituye un complot en contra de los operadores políticos.

Como dijo Umberto Eco: El complot nos consuela. Nos dicen que no es culpa nuestra. Que algún otro organizó todo. Hay complots por todas partes. Muchas veces están basados en fantasías y son falsos.

¿Hay algún pacto que se desconoce que la Junta Electoral se propone ejecutar para armonizar los intereses políticos en juego? Es más incierto saber quién es el impulsor, si Llamosas o la oposición política. O ambos.

Y algo más que es decisivo en este debate. La Carta Orgánica en vigencia instituye el sistema de enmienda. Se trata de un instrumento que permite pequeños cambios debe ser sancionada con mayoría agravada del Concejo Deliberante, hace más económico el procedimiento que convocar a una Convención Constituyente.

La enmienda que se introduzca comienza a tener vigencia luego de que se complete esa pequeña reforma, proceso que tiene dos momentos: la sanción con mayoría agravada y la convalidación en las urnas del soberano, los vecinos, en un plebiscito que puede ser en las mismas elecciones que se vote a las nuevas autoridades municipales o no. Las dos opciones son válidas porque, obviamente, los efectos de la enmienda son a posteriori. Es decir, legislan hacia adelante.

Pero una enmienda que no se completa con un plebiscito es imperfecta. Consecuentemente, la prórroga que se está pergeñando legislará hacia atrás, con efectos retroactivos como ningún ley o norma ¿Qué pasaría -esto es puramente hipotético- que en el plebiscito la enmienda no sea apoyada en las urnas?