Por el Covid-19, la inflación de abril fue la más baja desde noviembre de 2017

Fue de 1,5% y en un año acumula 45,6%. Alimentos y bebidas (3,2%) fue la de mayor variación e incidencia en el mes. Continúan los temores de los analistas de cara a los próximos meses por la velocidad y la magnitud de la emisión monetaria. El propio Marco Lavagna, director de Indec, admitió que el efecto dependerá de cuánto se extienden la cuarentena y la pandemia. "Ahora hay que llegar y dar contención; el Estado debe estar presente. Tampoco esto significa que hay que descuidarse y no mirar hacia adelante".

La inflación de abril fue del 1,5% ; por los efectos de la cuarentena​ contra el coronavirus, registró la variación mensual más baja desde noviembre de 2017. El salto interanual fue de 45,6 por ciento y el acumulado en el primer cuatrimestre del año fue del 9,4%. Sin embargo, el Indec confirmó que los precios volvieron a liderar la tendencia alcista.

“La división Alimentos y bebidas (3,2%) fue la de mayor variación e incidencia en el mes. Los principales aumentos se observaron en rubros con un alto componente estacional como Frutas y Verduras, tubérculos y legumbres. También se observaron alzas en Carnes y derivados; Azúcar, dulces, chocolate, golosinas, etc”, detalla la medición. Por el aislamiento social obligatorio que dispuso el presidente Alberto Fernández el pasado 20 de marzo para tratar de recudir el impacto del coronavirus, el Indec realizó la medición de precios con una metodología no presencial. Además, esas restricciones impactaron en la demanda porque se dispuso el cierre generalizado de comercios no esenciales.

“La división Comunicación mostró una baja en abril, producto de la retracción en los precios de planes prepagos de telefonía celular y telefonía fija registrado a fines de marzo. Esta división es la de mayor incidencia negativa en el mes y la principal causa de la baja observada en Servicios (-0,2%) y Regulados (-0,7%)”, plantea el informe. Además, indica que “la división Educación registró una baja en abril producto de la reducción observada en cuotas de distintos niveles educativos, aunque sigue siendo la división de mayor incremento acumulado en el año”.

Según las estimaciones de las consultoras privadas, la medición de abril sería de alrededor del dos por ciento. En tanto, en el Relevamiento de Expectativas del Mercado que realiza el Banco Central se proyectó que el avance inflacionario en el cuarto mes del año sería del 2,2 por ciento. Según indicó la agencia Télam, la dispersión en las estimaciones en torno a la evolución de precios registrada en abril fue muy amplia entre las consultoras.

Marco Lavagna, director del Indec, dijo ante empresarios en una teleconferencia organizada por la Fundación Mediterránea que la aceleración de la emisión monetaria para que el Tesoro cuente con recursos por ahora “no está habiendo un gran impacto en la inflación”. Afirmó que cerca de dos tercios de la emisión fue a letras que estaban en el mercado; a futuro, indicó, dependerá de cuánto se extienden la cuarentena y la pandemia. “Ahora hay que llegar y dar contención; el Estado debe estar presente. Tampoco esto significa que hay que descuidarse y no mirar hacia adelante”.

Sobre por qué hay inflación con precios congelados y recesión, admitió que “no es fácil entenderlo; no hay lógica. El año pasado ya había recesión y cerramos con inflación. Muchas veces las recesiones prolongadas no sirven para bajar la inflación porque hay aumentos por supervivencia. Además, hay muchas distorsiones en los canales de comercialización”.

Hernán Lacunza, exministro de Economía de Mauricio Macri, sostuvo ayer que la inflación está lejos de ser controlada. Planteó que los valores más altos serán en “tres o cuatro meses” para cuando trazó un panorama de “recesión, enfermedad, inflación y devaluación”.

Hace unos días el informe de Ecolatina advirtió que el parate ocasionado por el aislamiento social preventivo y obligatorio encendió dos motores inflacionarios: emisión y brecha cambiaria. Sin embargo, consideró que al mismo tiempo dos de los principales drivers de la suba de precios se atenuaron con la crisis (regulados y costo laboral). Por lo tanto, la inflación probablemente se acelerará cuando la economía se normalice, aunque advierten que los riesgos de una hiperinflación son bajos.

Para las consultora, las proyecciones se ubican levemente por debajo del 53,8% de 2019, orillando el 50% en 2020. “En un escenario de precios regulados controlados, presiones salariales acotadas y un mercado cambiario oficial que podrá tensionarse, pero no se vería desbordado (gracide Reservas netas superior a US$10.000 millones, a un elevado superávit externo y al cepo cambiario), los riesgos de una disparada de hiperinflacionaria son bajos”, argumentaron. “La inflación volverá a acelerarse pero no demasiado” porque “el impacto en los precios de la mayor oferta de pesos es limitado en un escenario de ventas deprimidas y dólar oficial controlado”, señaló la consultora.

“El coronavirus deprimirá la economía, tanto a nivel global como local. Por este motivo, el Estado Nacional adoptó una política fuertemente expansiva, en la búsqueda por atenuar la recesión”, indicó la consultora y proyectó que “todavía resta emitir alrededor de $1.000.000, un 40% de la base monetaria actual”. Sostuvo que “si bien estos movimientos sumarán presiones a la inflación, lo cierto es que a ‘la correa de transmisión’ de estos ‘motores’ le falta ‘lubricante’. Por ejemplo, el impacto en los precios de la mayor oferta de pesos es limitado en un escenario de ventas deprimidas y dólar oficial controlado”.