Temor en UCR por replicar la fractura provincial

El radicalismo cordobés sigue dividido, pero algunas voces expresan la necesidad de unir para enmendar viejos errores. En Río Cuarto, la pelea por la Municipalidad se presenta como el primer gran testeo de sus posibilidades, en un escenario que cambió después de las elecciones provinciales de 2019.

Por Gabriel Marclé

Para la vida política riocuartense, la peor parte de la pandemia ya pasó. Cierto o no, así se observa en determinados círculos donde comienzan a aparecer voces y discursos libres de Covid-19. Las redes sociales, desde hace tiempo, se presentan como el canal propicio para hacer públicos ciertos posicionamientos que toman carácter “viral” desde los likes y compartidas de los usuarios. Es por eso que la aparición de algunas expresiones adelantó la puesta en marcha de debates frenados por la pandemia. Uno de ellos tiene como participante principal a la Unión Cívica Radical de cara a la prçoxima prueba.

El primer toque llegó de parte del ex legislador provincial Lucas Castro, una de las voces que comenzaron a promover el cruce dialéctico en el ámbito local. El ahora candidato a concejal por Río Cuarto, integrante de la lista que lidera Gabriel Abrile, utilizó sus redes para dejar sentada su postura en torno a la situación del radicalismo, las alianzas, los malos resultados y el futuro próximo del partido.

La publicación comienza con una frase fuerte. “A un año de la catástrofe electoral y política de la UCR de Córdoba”, expresó Castro sobre la situación que llevó a la dura derrota de la UCR a manos del gobernador Juan Schiaretti. Aquella vez, las diferencias habían logrado que el partido se separe de las alianzas del pasado, esas que lo llevaron a tener grandes ambiciones pero que hoy no los representan. Ni aun juntos los radicales Cambiemos -o Juntos Por el Cambio- hubieran logrado destronar al peronismo cordobés de la provincia, pero entienden que eso ocurrió por “personalismos” y el inminente fracaso de un espacio pergeñado por el ex presidente Mauricio Macri.

El discurso de la oposición más representativa a nivel local apunta a “evitar tropezar dos veces con la misma piedra”. Por primera vez en varios meses, el radicalismo vuelve a pensar en las elecciones en Río Cuarto, con la idea de no repetir las acciones del pasado en la estructura local. Entienden que las diferencias llevaron a que la “catástrofe” electoral generara la imagen de una “oposición débil y fragmentada”.

Ahora sí, parece muy difícil juntar a las corrientes internas para vencer a Llamosas en Río Cuarto, aun cuando el escenario actual debilitó su campaña por la reelección. La tradición radical de esta parte de la provincia se ha dividido entre las más variadas posturas y los personajes representativos de estas corrientes se multiplicaron en cantidad. Todos saben quién es quién, a dónde se tiene que llamar para lograr tal o cual objetivo, pero la diferencia con el peronismo es que Llamosas logró aliarse con varios espacios políticos que hasta hace algunos años se presentaban como opositores, siguiendo así la tradición del tándem De La Sota/Schiaretti.

Lo que preocupa al radicalismo es que quienes antes estaban cerca se sigan alejando. Cabe recordar que el socialismo cordobés supo aliarse con la Unión Cívica Radical mientras esta gobernaba Río Cuarto. Juan Jure contó con votos que luego perdería Eduardo Yuni en las elecciones del 2016, aun incluyendo concejales socialistas en Cambiemos. El nuevo acuerdo se afirmó cuando el mismo socialismo se alió con Schiaretti y luego Llamosas en 2019.

Supuestamente están más cerca los del mismo color, pero en este sentido surgen las dudas de siempre. La interna del radicalismo local le dio la candidatura a Gabriel Abrile, pero también surgieron otros candidatos y corrientes que desde hace tiempo buscan un lugar. Es el caso de Eduardo Scoppa, referente radical que supo liderar una fuerza opositora a la gestión de Juan Jure. Ahora, participando en la carrera por la intendencia, sigue mostrando su resistencia a la elite radical. Si buscan unidad, con él no pueden contar, puesto que su plataforma encarna el discurso de “el retorno” a lo peor. “Abrile y Llamosas son la vuelta a Jure”, manifestó el candidato en más de una oportunidad.

Lo que remarcan desde la UCR es que de alguna manera Scoppa terminó cerca del actual intendente. Según expresan, esto se comprobaría con el ejemplo de Martín Cantoro, quien fue tribuno de cuentas del bloque liderado por Scoppa y ahora está a cargo de la cartera de Obras Públicas. Este “nuevo radicalismo” también cuenta con la representación de Miguel Ángel Besso, de la escuela más tradicional fundada por el ex intendente Miguel Abella. Besso lideró el Concejo Económico y Social durante siete años, hasta diciembre pasado cuando presentó su renuncia. La UCR de Abrile considera que el rol de Besso durante la gestión Llamosas fue “pasivo” al no tener un rol más crítico frente a las decisiones políticas del Ejecutivo peronista. “Hoy quieren ser gobierno, pero en las internas del 2016 salieron terceros y cuartos”, analizaron desde el frente Juntos por Río Cuarto sobre el binomio Scoppa-Besso.

Otros nombres aparecen en la mesa de discusión radical, algunos de ellos vinculados al pasado más cercano de la ciudad. Hay quienes no quieren ni hablar de Juan Jure, marcado como el armador indirecto de la estrategia llamosista. Tampoco se habla de Rins, y no del padre, sino del hijo. Resulta difícil imaginar un futuro electoral que no tenga el nombre de Ismael Rins entre los candidatos, pero una vez más afloran las diferencias y lo primero en aparecer son los cuestionamientos a la relación entre el actual Defensor del Pueblo y Llamosas. “Todos sabemos que son amigos y que el intendente lo puso a cumplir ese papel. Así no podemos generar una oposición seria”, opinó un referente del radicalismo más moderno.

Es por eso que mientras busca imponerse el llamado a la unidad, los cruces y chicanas no hacen más que seguir resquebrajando cualquier posibilidad de volver a esa UCR que dominó Río Cuarto desde el ‘83. Hoy no se pueden ni ver entre ellos y prima la mancha del “dime con quién andas”. El fuego amigo siempre estuvo. Antes, cuando se los responsabilizó de la crisis económica y social de los últimos años, facilitadores de alianzas que luego pondrían a Macri en la Casa Rosada. Y lo hacen ahora, vinculando a referentes locales con Llamosas, Schiaretti y el peronismo nacional. Todos son traidores o espías, nadie pone las manos en el fuego por el otro y el camino hacia el Palacio de Mójica tiene cada vez más piedras con las que tropezar.

“Por aquellos años nos parecía imposible llegar al poder. Lo hicimos con Cantero, pero con la crisis y la fuerza que tomó la Alianza sabíamos que la perderíamos rápidamente. Ahora estamos frente a una oportunidad histórica”, señaló un importante dirigente peronista de la ciudad, confiado de cara a septiembre. La unión hace la fuerza, pero las fracturas son cada vez más visibles.