Protagonismos en pandemia: Calvo, el hipervisible

El vicegobernador es uno de los funcionarios con más presencia en la “etapa pandemial” del gobierno. Conduce el COE, se muestra con los ministros y reemplaza a un Schiaretti que escoge sus salidas porque es grupo de riesgo. Los comentarios en el PJ y la posibilidad de ganar conocimiento público, que no le sobra.

Por Bettina Marengo

Se cumplió un año del triunfo electoral de Hacemos por Córdoba que le dio a Juan Schiaretti su tercer mandato provincial y al peronismo, el gobierno de la ciudad de Córdoba por primera vez en 45 años. El aniversario fue sin festejos, en medio de una pandemia que cambió el escenario político y precipitó algunos protagonismos.

Por ejemplo, el del vicegobernador Manuel Calvo, que juega la carrera por la sucesión del 2023 con otros maratonistas como el intendente Martín Llaryora, con quien también comparte procedencia departamental, o el villamariense Martin Gill, entre varios más.

La emergencia sanitaria se convirtió en una ventana de alta visibilidad para el presidente de la Legislatura. Por su rol institucional, reemplaza a un Schiaretti que redujo sus salidas públicas por ser grupo de riesgo del Covid 19, lo que lo convirtió en una figura repetida en todas las actividades del Ejecutivo provincial: acompaña a los ministros, recibe a los enviados de Alberto Fernández, escolta al propio gobernador. Y aunque ya era “hombre TIC” (fue ministro de Conectividad de la Provincia), aumentó su presencia en las redes sociales. Su omnipresencia no pasa desapercibida en los corrillos del PJ, donde muchos ven más un guiño político que una concatenación de situaciones afortunadas. “Schiaretti le delega mucho”, observan.

En los hechos, Calvo es quien oficia de líder del COE, el Centro de Operaciones de Emergencia creado por la Provincia para centralizar las acciones de prevención y contención del coronavirus. Desde hace dos meses, el COE es el organismo socialmente más presente y más mencionado de la Provincia; por él bajan las decisiones nacionales sobre la emergencia y su aplicación o adecuación en Córdoba.

En ese sentido, el médico Juan Ledesma es el coordinador general de un equipo que reporta a Calvo, que a su vez funciona como los ojos y la voz del gobernador en el ente. Alta exposición para un dirigente que tiene básicamente perfil de buen funcionario, pero ligado a la cosa burocrática y con niveles de desconocimiento público alto. El barbijo no ayuda a la identificación pública de Calvo en la calle, pero no deja de ser el funcionario que está en un buen lugar en un mal momento.

Por suerte para él, ni en el COE ni afuera del mismo, el vicepresidente afronta en forma directa los costos que sí acechan al número uno de El Panal, y también a Llaryora, como responsable político de una ciudad de un millón trescientos mil habitantes y conflictos de todo tipo, además de los 350 contagiados de Covid 19. En este punto, conviene aclarar que los casos positivos no necesariamente tiran para abajo a un gobernante, como por ahora muestra el caso del alcalde porteño Horacio Rodríguez Larreta.

Mientras tanto, Calvo maneja una Legislatura con actividad menguada y remota. Por ahora, sin fuertes sobresaltos con opositores ni con las astillas del mismo palo, ayer anunció la segunda sesión virtual de la Unicameral para el 20 de mayo.

Funcionario de cuna

El vicegobernador llegó a la función pública provincial en los primeros años del delasotismo, de la mano de Jorge “el Zurdo” Montoya, como director de Asuntos Municipales, aunque tuvo un paso previo por Prensa y como asesor en Seguridad. El actual secretario de Integración Regional de la Provincia es un histórico del PJ que formó parte de entorno cercano del fallecido exgobernador, tuvo su tiempo en el kirchnerismo, sector con el que mantiene buenos lazos, y hoy pertenece a la mesa chica de Schiaretti. En los tiempos duros pos prescindencia cordobesa, fungió de puente con el gobierno nacional de Alberto Fernández. Sin embargo, Calvo no era un dirigente muy presente en el radar de la Casa Rosada, aunque eso podría estar cambiando luego de las últimas visitas de ministros nacionales a esta ciudad.

Quienes lo siguen de cerca creen que la alta exposición de las últimas semanas seguramente lo beneficiará con la suba de su nivel de conocimiento público. Es posible que pronto haya datos en el gobierno al respecto. “El conocimiento no es todo, pero es un comienzo para cualquier político”, aclaran. Y dicen que este puede ser un momento para que el varillense de 42 años y 20 dentro del oficialismo cordobés adquiera un perfil político más fuerte que levante su personalidad funcionarial y de gestión. Otros, en cambio, sostienen que se trata de un vice con funciones de vice (algo poco usual en general) que la gente no mira ni ve a los políticos hasta que empieza la campaña y que, para eso, falta mucho tiempo.