El PJ estudia la reestructuración de los mandos medios

El intendente mantuvo, durante la tarde del lunes, reuniones con las distintas Secretarías que integran el gabinete. El objeto, requerir a cada uno un relevamiento sobre cooperación prestada por los mandos medios de su área en la gestión, particularmente durante la crisis.

Por Felipe Osman

mandos-reestructuracionDurante la tarde del lunes, y en el marco de las tensiones desatadas entre el Palacio 6 de Julio y el sindicato municipal, Martín Llaryora sostuvo reuniones con las primeras líneas de su equipo de gobierno con la intención de conocer el juicio de cada uno de sus secretarios sobre quienes integran los mandos medios de cada una de las áreas y reparticiones que integran la Municipalidad.
No es difícil explicar este interés.
Aunque la atención respecto de la ordenanza sancionada el último viernes por el Concejo Deliberante haya estado concentrada en los artículos 3ro y 4to, que modificaron la Ordenanza de Remuneraciones reduciendo la jornada laboral de los municipales y, con ello, los salarios, el artículo 12 de la nueva norma no resulta menos determinante para los planes de la actual gestión.
Mediante él, el Legislativo Municipal amplió los poderes extraordinarios del intendente, al modificar el artículo 18 de la Ordenanza de Emergencia, concedió al Departamento Ejecutivo la facultad de “realizar la reestructuración del personal de planta permanente y no permanente, tomando las medidas pertinentes a los fines de racionalizar las estructuras, suprimiendo o congelando cargos conforme a las necesidades de servicio (…y…) a limitar los interinatos vigentes, y a establecer las condiciones y requisitos a los fines de instrumentar la convocatoria para la cobertura de los cargos.”
En resumidas cuentas, y aunque resulta difícil comprender su alcance en abstracto, la ordenanza conferiría a Llaryora la capacidad de redefinir los organigramas de cada rincón del Estado municipal y romper el blindaje que el Estatuto del Personal Municipal dispuso alrededor de los “mandos medios”. Así, el Ejecutivo podría suprimir jefaturas que actualmente ocupan empleados de planta cuya fidelidad está con el sindicato y echar por tierra interinatos actualmente ocupados por empleados designados por la anterior gestión.
Todo esto permitiría al peronismo terminar de tomar el control de la Municipalidad y desterrar a alfiles del sindicato de áreas sensibles, ya sea por la información que manejan o por la capacidad de entorpecer, desde estos puestos, el funcionamiento de la gestión como herramienta de presión del Suoem.
A partir de esta reestructuración, partícipes de la actual gestión entienden que su capacidad aumentará significativamente. Pero más allá de ello, esta nueva prerrogativa del intendente le concede también un importante poder de negociación.
Si la reducción horaria y salarial es letra escrita, rígida, definida ya por el ordenamiento municipal, la facultad otorgada por el artículo 12vo es discrecionalidad, y el Ejecutivo puede hacer uso de ella según sus propios criterios de oportunidad.
En otras palabras, no deja de revestir un importante instrumento de negociación con el sindicato. Llegado el caso, el Ejecutivo podría ceder, permitiendo que el Suoem conserve puestos estratégicos entre los mandos medios, y exigiendo como contrapartida la cooperación del sindicato en otros frentes.
Ésta, vale decir, no es la única herramienta de negociación que el Palacio Municipal se ha guardado. Durante el debate de la ordenanza en cuestión, Olga Riutort cuestionó la iniciativa por ir en contra de derechos adquiridos de los municipales, y recordó que su espacio supo proponer en el pasado un régimen de doble jornada, que sin modificar la jornada municipal ni el salario básico generaría un importante ahorro para la Municipalidad, al quitar de cuajo las prolongaciones de jornada y horas extra.
El proyecto de Riutort es, sin duda, muy interesante. Pero es mucho más interesante para un opositor que para el oficialismo.
La iniciativa enviada por el Ejecutivo, ya convertida en ordenanza, no busca erradicar de una vez y para siempre las prolongaciones de jornada y las horas extra, porque el oficialismo necesita de ellas como un nuevo instrumento de negociación con el sindicato.
Paralelamente, a diferencia de los grandes asuntos sindicales tratados por la conducción, como las paritarias o las bonificaciones, las horas extras y prolongaciones de jornada son gestionadas principalmente por los delegados de los CPC o de las diferentes reparticiones, que para conseguir estas ventajas para sus representados necesitarán mantener un trato razonable con el peronismo y ofrecer a cambio alguna cooperación en la gestión.
Más aún, es de esperarse que el oficialismo busque, llegado el momento, jugar en la interna del Suoem. En ese caso, horas extra y prolongaciones podrían ser un buen abono para respaldar el crecimiento de un espacio sindical peronista dentro del gremio.