Intendentes celebran la apertura pero esperan más: obra privada

Se trata de una de las principales demandas en los municipios y comunas del Gran Córdoba.

Por Yanina Soria
[email protected]

“Yo le pido a los cordobeses, a los empresarios, a los trabajadores, a los cuentapropistas y a los profesionales, que respetemos los protocolos. Es lo que nos va a permitir consolidar la apertura de la cuarentena. Si entre todos nos cuidamos, más temprano que tarde volveremos a la normalidad. Es importante que se respete lo que dicen los protocolos”, dijo ayer el gobernador Schiaretti durante un recorrido por la planta de Sohipren S.A.

Con la apertura de más actividades de las que se preveía inicialmente para la zona roja del mapa epidemiológico de la provincia, es decir Capital y Gran Córdoba, el gobierno de Juan Schiaretti busca iniciar el camino hacia la nueva normalidad de los cordobeses.

Luego de que el propio presidente Alberto Fernández haya notificado que la provincia mediterránea ingresaba a la fase 4 en el marco de la pandemia por el coronavirus, ya no quedaba otra alternativa para el Centro Cívico que pensar, junto a la mesa de asesores, en una salida progresiva para la última tanda de localidades que aún permanecía bajo el confinamiento estricto.

Además, a decir verdad, en los últimos días la presión de los distintos sectores sobre las autoridades municipales y provinciales comenzó a crecer, incluso en Capital, hasta se convirtió en amenaza cuando, por ejemplo, una parte de los comerciantes advirtió que abriría sus puertas si o sí al comienzo de esta semana. Lo cierto es que el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) central que es el que diseña las acciones pero que siempre, siempre deben contar con el último visado por parte del gobernador, anunció en la noche del domingo cuál sería el esquema de flexibilización que regirá para la mancha del área metropolitana.

Ya pueden abrir comercios a la calle y en peatonales según un diagrama de atención por terminación de DNI, y se permite la presencia de un cliente cada 20 metros cuadrados. También se habilitó la actividad de profesiones independientes; se autorizaron las mudanzas en la misma localidad; la apertura de inmobiliarias, peluquerías, proveedores mayoristas y concesionarias de vehículos (con modalidad delivery) y quinielas, entre otros.

Los intendentes del Gran Córdoba celebraron la celeridad con que se liberaron tantos rubros pero mantienen aún una gran preocupación en torno a uno de los puntos que mayores reclamos les genera por parte de los trabajadores: la construcción privada. Al respecto, el COE anunció que se está analizando junto a representantes de la Cámara Argentina de la Construcción y la UOCRA un mecanismo progresivo de inicio de la construcción privada en Córdoba y Gran Córdoba. Esa fue la única precisión otorgada sobre una de las principales demandas que reciben de los intendentes hasta aquí. Incluso, en general, todas las notas que se habían enviado al COE solicitando la flexibilización, pedían justamente por esa actividad.

A diferencia de las zonas blancas donde la obra privada quedó liberada hace rato ya bajo un estricto protocolo, en las ciudades colindantes con la Capital existen dos situaciones a resolver: el traslado de los trabajadores que no siempre pertenecen a la localidad donde está la obra; y el tema de los horarios. Como se sabe, en las zonas blancas del interior los trabajadores pueden llegar a las obras por sus propios medios pero en el caso del área metropolitana donde existe interconexión de las actividades el transporte público resulta indispensable.