El Suoem inicia su resistencia

El sindicato municipal, acorralado por las circunstancias, busca enhebrar un plan de lucha; por ahora, sin demasiado éxito. Puertas adentro cunden los cuestionamientos a la conducción y los delegados piden a cada área entorpecer al máximo la prestación de servicios. Circulan además, en los grupos de delegados, graves amenazas contra el intendente.

Por Felipe Osman

Remedando uno de los últimos videos virales de la web, que muestra un ritual fúnebre ghanés en el que los cargadores del féretro bailan frenéticamente al compás de música electrónica añadida por edición, delegados municipales compartieron en los grupos de WhatsApp del sindicato una “adaptación” con una amenaza directa a Martín Llaryora. En la truculenta remake, los rostros de los cargadores son reemplazados por los de los líderes del sindicato, mientras una imagen del intendente figura sobre el ataúd.

Esta violencia -disfrazada de sorna- luce como un reflejo de la incapacidad del sindicato de estructurar un plan de lucha coordinado y sensato para resistir la reducción horaria y salarial, y las nuevas facultades conferidas al jefe comunal para reestructurar la planta, sancionadas el viernes por el Concejo Deliberante.

El Suoem está acorralado por las circunstancias. La cuarentena no le permite movilizarse ni vandalizar, de resultarle necesario, el Palacio 6 de Julio. Pero amén de este factor exógeno, utilizado con tino por el Ejecutivo para avanzar sobre las prebendas del sindicato, éste adolece de otros problemas, como los cuestionamientos cruzados lanzados por el ala radical de la lista Verde hacia los delegados e integrantes de la conducción que buscaron acercarse al peronismo durante los primeros meses de la gestión, a quienes señalan como “entregadores”, o la propia desmovilización del sindicato, que hace ya más de 10 años no vive una “cruzada” de grandes dimensiones contra la patronal.

Paralelamente, se conoció ayer que el Ministerio Público Fiscal habría identificado a seis de los municipales que violaron la cuarentena para concentrarse frente al Concejo Deliberante el último viernes, y que estas personas serían notificadas a la brevedad de haber quedado imputadas por violar el aislamiento social, preventivo y obligatorio. La noticia será seguramente disuasiva de otros reclamos.
Condicionada por todas estos factores, la reacción del Suoem fue fragmentada, descoordinada. Hubo una protesta en el Hospital Príncipe de Asturias, donde se encuentra la Secretaría de Salud del Municipio, en la que los trabajadores del gremio abandonaron sus puestos de trabajo por algunos momentos para hacer un “ruidazo” contra el intendente. Hubo pegatinas en la puerta de algunas escuelas municipales y la policía municipal de tránsito cortó algunas calles del centro. Se descuenta, no logró entorpecer con ello demasiado.

Fuera de esto el escueto plan de lucha se basa en el “quite de colaboración”, explicado por los delegados a sus representados con la siguiente enumeración:

1- No utilizar celular particular para información oficial, obligar la utilización de formato papel.
2- No utilizar el internet personal para asuntos institucionales (Zoom, WhatsApp, reuniones virtuales).
3- No realizar ninguna actividad habiendo concluido el horario laboral habitual. (Ni horas extra, ni por francos compensatorios, ni cubrir los fines de semana en Centros de Salud febriles).
4- No enviar datos de vacunación antigripal.
5- Ante la falta de agua, se cierra el centro de salud. Si no hay gas o luz, se informa. Nos quedamos en el centro de salud, pero se cierra.
6- Uso de protección personal, sólo lo que nos entregaron, no se utiliza los que la mayoría compro personalmente.
7- No usar autos personales para ningún trabajo del Centro de Salud (Retiro de Medicación, insumos, planillas, etc.)

Bastante lejano al Suoem de antaño.
La única estrategia que hoy parece medianamente viable para el sindicato es intentar ubicarse a la vanguardia de un reclamo mucho más amplio, sectorial, ya que el sector público en su conjunto empieza a vislumbrar, ante la pronunciada caída de la recaudación en todas las órbitas del Estado, que un ajuste luce inevitable. No por falta de voluntad de pago, sino de dinero.

Así, el apoyo que el Suoem pueda cosechar desde el resto del gremialismo no radica en un sentimiento de solidaridad. El resto de los sindicatos no acudirá en defensa del Suoem, pero si podría acercarse a él en defensa propia. De hecho, muchos dirigentes cuyos representados reciben compensaciones largamente inferiores a las de los municipales entienden, en su fuero íntimo, que en el Suoem “se quejan de llenos”. Sin embargo, en términos estratégicos entienden que es mejor abordar el complejo escenario venidero actuando en conjunto.

Al cierre de esta edición transcurrían en el Palacio 6 de Julio intensas reuniones entre funcionarios de primera línea. Se descuenta que, por la participación de la secretaria general del municipio, Verónica Bruera, el conflicto sindical fue abordado, pero no hubo comunicaciones oficiales al respecto.

La única “respuesta” que pareció haber fue una publicación en las redes sociales del municipio, que mostraban al intendente supervisando trabajos de limpieza y pintura. La fuerza de trabajo, aportada por cooperativas bajo un programa que administra la Secretaría de Políticas Sociales: los servidores urbanos.