Tregua con los comerciantes atada con alambre

La muñeca política del Intendente logró evitar que la protesta se instalara en su propia vereda. No molesta tanto la cantidad de los auto convocados, seguramente muchos después del covid-19 volverán a sus propios grupos de intereses, sino la imprevisible anarquía de sus reclamos y el daño en votos que pueda provocar. El tiempo electoral pendiente sensibiliza todos los comportamientos políticos imperiales por estos días.

Por Guillermo Geremía

“Los políticos no te dicen nada que no vayan a hacer, sólo en campaña te mienten siempre”, dice el comerciante en el audio de whatsapp que le envió a uno de los organizadores del cacerolazo suspendido. De larga trayectoria, reconocida militancia peronista y fugaz paso por el Centro Empresario y Comercial, fue la avanzada para presionar a los “autoconvocados” para que levantasen la protesta anunciada para el mediodía del jueves.

Después de un extenso intercambio entre los más de 200 integrantes del grupo, realizado a través de las redes, se consensuó -no sin posiciones dispares extremas- que la protesta se postergase hasta el lunes próximo esperando que durante el fin de semana lleguen los anuncios de permitir la actividad comercial en general.

“Si la gente puede hacer media hora cola para ir a un supermercado o una cuadra para ir al correo, no tiene porque contagiarse entrando de a una persona por vez a un negocio”, expresó Ivan Safadi, presidente de la Cámara de Comercio integrada al CECIS. Es de ese sector de donde proviene la mayoría de los propietarios de negocios que se sumaron a los “autoconvocados”. Safadi admite que son ovejas que se salieron justificadamente de su redil. “Está bien lo que están haciendo, la culpa es nuestra por no haber llegado a ellos de otra forma, el reclamo es el mismo que hacemos nosotros, desordenados tal vez, con agresividad en algunos casos también, pero el fondo es lo mismo”, reconoce el comerciante de indumentaria.

La representación institucional del sector productivo quedó frente al espejo de sus históricos reproches. Ser fieles a los intereses de los grandes actores de la actividad económica y tener un contacto tan cercano con los gobernantes que hace que todas las demandas del sector terminen entibiadas al calor del poder de turno.

“Nosotros podríamos pensar que cómo el presidente del CECIS tiene una empresa constructora, habilitaron las obras privadas por esa razón”, dijo uno de los comerciantes que quería no dejar pasar más tiempo para hacer sonar las cacerolas. Quedó claramente expuesto con la suspensión de la protesta, que dentro del propio grupo de comerciantes auto convocados algunos están operando para el gobierno municipal. Uno de los sospechados propuso que si los anuncios del fin de semana son insatisfactorios en lugar de ir a la Plaza Olmos a cacerolear lo haga cada uno en su comercio. El argumento se sostiene en la mayor convocatoria que garantiza esa modalidad pero también en no concentrar la protesta frente al Palacio de Mójica.

“Es para no perjudicar las negociaciones del Municipio con el COE”, reconoció Franco Spinella, vocero de los autoconvocados al aceptar la suspensión de la manifestación. Cómo lo señalamos en el análisis de Alfil Río Cuarto de ayer, el Departamento Ejecutivo ejerció presión para lograr silenciar por ahora las cacerolas. Camilo Vieyra, Secretario de Gobierno de Llamosas, se lo pidió directamente a los organizadores garantizándole que el lunes los comercios van a poder comenzar a trabajar. Mientras que un subsecretario del Intendente –no schiarettista- les pidió que si la protesta se hacía la trasladasen al Centro Cívico, porque es allí donde se decide las flexibilizaciones a la cuarentena.

Los comerciantes también mensuraron que si se movilizaban iban a acumular encono entre la mayoría que adhiere a rajatabla al aislamiento. Productores agropecuarios y empleados públicos hoy están en la misma vereda. Por excepción o por pertenecer al Estado están en sus casas con ingresos garantizados. Suelen ser dos sectores influyentes a la hora de instalar el humor social entre los riocuartenses.

“Yo creo que Llamosas tiene que presionar, tendría que ponerse más firme”, sorprende Ivan Safadi. El dirigente del sector mercantil sale de la moderación habitual del sector porque conoce por anticipación los números relevados por la entidad que todavía no tomaron estado público. Salvo en alimentos y farmacias que son los rubros que se salvan, el promedio de la caída de las ventas durante abril oscila entre el 80 y el 85%. La mayoría de los comercios no están preparados para las ventas on line y en el mejor de los casos han permitido realizar una décima parte de las operaciones habituales de un día “flojo” en un negocio céntrico. Los comerciantes igualmente van a sus puntos de ventas a pararse detrás del mostrador. 8 de cada 10 no se quedan en la casa y están mascullando bronca en sus comercios con las persianas bajas.

La mayoría de los comerciantes tienen la certeza de que si el lunes habilitan la posibilidad de apertura, protocolos sanitarios mediante, los consumidores no van a retornar rápidamente. El miedo al contagio limitará el movimiento de mucha gente. La Municipalidad anunció la liberación del paso por los puentes clausurados y la vigilancia epidemiológica se traslada a los accesos a Río Cuarto. El flujo interno aumentará significativamente desde hoy mismo. Los anuncios que el presidente realice y la adhesión posterior del gobernador serán determinantes para contener o impulsar la bronca contenida entre los autoconvocados que aceptaron a la fuerza una tregua de 72 horas.

La muñeca política del Intendente logró evitar que la protesta se instalara en su propia vereda. Pero a la vez es la manifestación que semejante reacción termina admitiendo la dimensión de la acción. No molesta tanto la cantidad de los auto convocados, seguramente muchos después del covid-19 volverán a sus propios grupos de intereses, sino la imprevisible anarquía de sus reclamos y el daño en votos que pueda provocar. El tiempo electoral pendiente sensibiliza todos los comportamientos políticos imperiales por estos días. Los gobernantes juegan mejores cartas cuando los reclamos son institucionalizados que cuando la bronca se filtra descontrolada sin lideres ni referentes fijos a quienes poder tener bajo control.

“Muchachos si nosotros hacemos la protesta y el COE les dice que no, la culpa nos la van a echar a nosotros, dos días más o dos días menos no nos van a cambiar si ya estamos todos fundidos. Esperemos y que ellos negocien tranquilos”, fue el argumento que impuso la postergación de la manifestación. El arte de la política se ejerce en todos lados. Así son la cosas.