El Covid-19 avanza en Brasil y ese contagio golpea fuerte a la Argentina

Brasil no solo no será un aliciente para atenuar la crisis de este año, sino que además impondrá nuevos e importantes problemas, sobre todo al sector manufacturero local. En momentos de derrumbe de la demanda interna sería fundamental poder incrementar nuestras exportaciones contracíclicas, este año ocurrirá lo contrario.

El presidente Alberto Fernández ayer advirtió el riesgo que representa hoy Brasil para la Argentina; si bien las fronteras están cerradas para el paso de gente no lo están para el transporte comercial. Las cifras del avance del COVID-19 en Brasil son alarmantes: se registraron casi 90.000 infectados y más de 6.000 muertos, superando en ambos casos los registros oficiales de China. Los datos indican que la pandemia está golpeando fuerte a nuestro principal socio comercial. Anclándose en la dicotomía de “salud” o “economía”, el presidente Joao Bolsonaro alienta a los ciudadanos a “salir constantemente” para mantener a la economía funcionando. Sin embargo, el deterioro del nivel de actividad ya se está percibiendo y también golpeará a la Argentina.

A modo de ejemplo, el consenso económico de ese país indica que este año su PBI se contraerá 3,3%, perspectivas que se deterioraron significativamente en las últimas semanas, ya que un mes atrás auguraban una suba del 1,1%. Pero tanto CEPAL como el FMI prevén una caída del PBI brasileño superior al 5%. De cumplirse estas últimas estimaciones, la economía volvería a niveles similares a los de 2010, ubicándose 8% por debajo del pico de actividad registrado en 2014.

Hace varios años que la economía brasileña enfrenta dificultades para crecer. A la recesión de 2015 y 2016 (-6,7% en términos acumulados), le siguieron tres años de una recuperación muy magra (la mejora promedio 1% anual entre 2017-2019). Por lo tanto, la economía brasileña también llega a la crisis del Coronavirus golpeada.

La caída significativa del nivel de actividad esperada para 2020 impactarán de manera directa en la Argentina en general y en Córdoba en particular. Brasil es el principal comprador de las exportaciones locales y una crisis en el gigante sudamericano afectará nuestra producción industrial.

Las exportaciones de Argentina hacia Brasil cayeron 40,6% en abril; se vendió apenas poco más de US$ 500 millones y las importaciones de Brasil bajaron 14,6%. La Argentina perdió market share. Brasil importó por US$ 11.611 millones en abril: es decir, menos de 5% de sus compras fueron a la Argentina. Incluyendo abril, las ventas locales a ese destino se redujeron 22,5% interanual hacia Brasil. Con todo, en ese lapso el saldo comercial a favor es de US$131 millones lo que representa un deterioro de US$ 197 millones en comparación al mismo período del año previo según la consultora Abeceb.

Un trabajo de Ecolatina, por su lado, analiza que las exportaciones argentinas totales a Brasil rozaron USD 10.400 millones en 2019, representando el 16% de las ventas externas de nuestro país. Un 65% de los envíos fueron Manufacturas de Origen Industrial (MOI), por lo que de uno de cada tres dólares de MOI exportados fueron rumbo a Brasil. Estos productos son los que suelen gozar de un mayor grado de diferenciación y valor agregado, de modo que su inserción en nuevos mercados suele ser más lenta y complicada (no hay preferencias arancelarias).

Hacia dentro de las exportaciones industriales, la rama de mayor peso es la automotriz. En 2019, sus envíos totalizaron USD 4.430 millones, lo que quiere decir que casi el 70% de las exportaciones de este complejo tuvieron como destino a Brasil, país al que entran sin aranceles por el Mercosur y que los bienes extra-zona tributan un aforo del 35%.

Además, más de la mitad de las ventas externas de complejos como textiles y confecciones, Caucho y manufacturas, Materias plásticas y Productos de molinería se dirigen a Brasil. En consecuencia, la menor demanda de este país golpeará a industrias como la automotriz, textiles y confecciones, y caucho y manufacturas -neumáticos-. En otros términos, el golpe será transversal a buena parte del entramado fabril argentino.

Ampliando un poco el horizonte temporal del análisis, se observa el fuerte retroceso que vienen experimentando las exportaciones argentinas a Brasil, derivado esencialmente de la recesión del país vecino. Así, el mejor año para las exportaciones fue el 2013, cuando alcanzaron los USD 17.400 millones, de los cuales USD 13.300 millones correspondieron a MOI dentro de las cuales destacaron los USD 8.700 millones exportados por el complejo automotor (que habían llegado a un récord de producción ese año). Lamentablemente, el desplome frente al pico es contundente: los envíos totales retrocedieron 40% (USD 7.000 millones), mientras que tanto MOI como vehículos se contrajeron un 50% en el acumulado.

Como si el golpe a la economía real fuera poco, las exportaciones a Brasil también se verán resentidas por la fuerte depreciación del Real. Desde que comenzó el año, esta moneda perdió casi un 30% de su valor, cerrando abril apenas por debajo de 5,6 BRL/USD (había comenzado 2020 en 4 BRL/USD). Por su parte, los precios minoristas crecieron menos de 1% en el primer trimestre, e incluso podrían haber retrocedido en abril. Producto del tibio avance del peso argentino y de la mayor inflación relativa argentina, el tipo de cambio real bilateral con Brasil retrocedió casi 30% en el primer cuatrimestre del 2020.

Si bien hay expectativas de una apreciación del Real (el tipo de cambio cerraría el año en torno a 4,8 BRL/USD según el consenso de mercado), lo cierto es que la pérdida de competitividad no se revertiría en el corto plazo. En consecuencia, a la menor demanda de cantidades, habrá que sumarle el deterioro de la competitividad precio.