¡Cacerolazo con barbijos!, la protesta de los comerciantes

El escenario social, económico y político local tiene anunciada la primera manifestación desde que comenzó la pandemia. Los intendentes del Gran Río Cuarto insistieron con urgencia al COE Central para que se flexibilicen la actividad comercial moribunda. Desde la Municipalidad sospechan intencionalidad electoral en el ruido de las cacerolas. El triple desafío de los comerciantes independientes que protestarán, si los dejan.

Por Guillermo Geremía

“Queremos creer que no hay o no debería haber intencionalidad política”, advierte Guillermo De Rivas, Secretario de Gobierno Abierto y Modernización, al referirse a la protesta convocada para este jueves al mediodía en la plaza ubicada frente a la Municipalidad de Río Cuarto. “Necesitamos ser escuchados y poder trabajar para cumplir con nuestras obligaciones”, reza el flyer que circula por las redes sociales invitando a todos los comerciantes imposibilitados de abrir sus puertas. Como si fuera una placa roja de Crónica, la llamada no es anónima sino que lleva la rúbrica de “comerciantes autoconvocados Río Cuarto”, la agrupación surgida durante la semana santa cuando ya se veía venir que la cuarentena iba para largo.

Desde el Palacio de Mójica si bien no se mostraron sorprendidos por la movilización si movieron los alfiles políticos para desactivar la protesta o al menos hacer escasa su adhesión. El propio Intendente Llamosas en declaraciones al programa de televisión que tiene el diario Puntal aseguró que iban a reclamar al COE Central que se revisara con celeridad la decisión de dejar a los comercios fuera de la flexibilización otorgada a la obra privada y a los profesionales. Pero en las declaraciones al periodista Marcos Jure, Llamosas alertó sobre el riesgo que implicaba acceder a la voluntad plena de los comerciantes caceroleros. “De poco serviría que se libere y flexibilice de manera general si después tenés casos de coronavirus que nos hacen retroceder todo lo que hemos conseguido los riocuartenses y que ha sido positivo, no sólo en el aislamiento preventivo obligatorio sino en el protocolo de salud que aplicamos para que los casos que tuvimos no contagiaran a otros”.

Si bien el titular del DEM guardó las formas, no puede soslayarse que tras la decepción provocada por la no declaración del Gran Río Cuarto como “zona blanca”, volvieron los tres intendentes involucrados a elevar una nota a la capital provincial para dejar en claro que las decisiones se toman en el Panal aunque la amenaza de protesta sean dirigidas al Palacio de Mójica. No pasaron ni 24 horas para que el reiterado pedido viajara los 200 km. que separan a las dos capitales fundamentado en “la importancia que reviste el área comercial de la ciudad de Río Cuarto y las localidades colindantes. Es innumerable la cantidad de familias que dependen de la actividad, de manera directa e indirecta, como también los perjuicios económicos, financieros y sociales que el cierre de la actividad genera debido a la pandemia”, explica el documento que subraya la insistencia de la petición. Entre la primera nota elevada y segunda, los comerciantes independientes anunciaron el cacerolazo de este jueves.

“Esta es una decisión que tendría que impulsar la Municipalidad porque ya han pasado varios días sin casos de coronavirus”, manifestó en declaraciones al programa radial “Así son la cosas”, el dueño de una mercería ubicada en el Pasaje Dalmasso, una de las tradicionales galerías comerciales del microcentro. Luciano Barale va a participar de la protesta sin temor a que al problema económico que atraviesa le sume una causa judicial. “Si Llamosas tiene los pantalones bien puestos, tendría que flexibilizar más actividades. Sabemos que su decisión está limitada pero como político lo tiene que empezar a tramitar”, reclama.

Es justamente este reconocimiento de que las decisiones no las puede tomar en solitario ningún Intendente, en donde se alimentan los fantasmas políticos que circulan por el Palacio de Mójica respecto de que la protesta está fogoneada por intereses de partidos que van a participar en la próxima elección municipal. Citan por caso a dos de los impulsores de la conformación de “comerciantes autoconvocados” como candidatos en listas de concejales de ofertas electorales opositoras. Franco Spinella está tercero en la lista de “Riocuartenses por la ciudad” que lleva como candidato a Intendente al radical Eduardo Scoppa y Silvina López, es la octava candidata por la UCEDE que lleva a Marcelo Ljubich como aspirante al sillón municipal. “La preocupación, la muestra de angustia y zozobra que tienen los comerciantes la venimos palpando desde el primer día; uno nota que se van agudizando”, admite el secretario De Rivas y a la vez desliza “más allá de que algunos que expresan la representación de los autoconvocados puede ser candidatos para las próximas elecciones pero nosotros no creemos que pase por ahí”.

Desde los despachos cercanos al Intendente aseguran que la protesta debiera realizarse frente al Centro Cívico de la provincia porque es ahí donde terminan de decidirse los asuntos ligados a la flexibilización del aislamiento. En el Pasaje de la Concepción no sorprendió que el secretario general del gremio mercantil apoyara la protesta de los comerciantes. “Yo creo que teniendo en cuenta que Río Cuarto no tiene transmisión local del virus en este momentos y así como están abiertos comercios de diferentes actividades, no está mal que esto se pida”, aseguró José Luis Oberto, que a la vez es la pata sindical en el gabinete de Llamosas. El subsecretario de trabajo es un mercantil puesto por el mandamás del gremio privado con mayor cantidad de afiliados en Río Cuarto.

Mientras que Llamosas -fiel a su estilo- busca no reaccionar intempestivamente, otros miembros del gabinete deslegitiman la protesta asegurando por lo bajo que los “autoconvocados” de la pandemia responden al mismo ADN de quienes se levantaron contra la política en la crisis del 2002. “No pagan impuestos porque venden en negro, le pagan poco a sus empleados, tienen márgenes de ganancias por encima de lo justificado y ahora salen a cacerolear”, se despachó un subsecretario en uno de los tantos conciliábulos realizados buscando neutralizar políticamente la manifestación.

En la misma zona donde ayer más de dos centenares de personas hicieron largas filas para cobrar el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), los comerciantes independientes se autoconvocaron con sus cacerolas para reclamar la apertura de sus comercios. La convocatoria conlleva varios desafíos, que las fuerzas de seguridad permitan su realización al ser una violación indirecta de la cuarentena, que la convocatoria desde lo numérico no se transforme en una expresión aislada de la actividad comercial y sobre todo que logre empatía en una sociedad atravesada por el bipolar sentimiento de miedo al coronavirus y fatiga por la cuarentena. Así son las cosas.