Retruécano radical: el único consenso es buscar consenso

Semana de definiciones para la prórroga de los mandatos partidarios

Por Alejandro Moreno

La prórroga de los mandatos de las autoridades partidarias en la Unión Cívica Radical (la cuestión de fondo: si Ramón Mestre sigue siendo presidente del Comité Central más allá del 6 de septiembre) está en la caliente pero sigilosa agenda política. Esta semana deben tomarse decisiones importantes.
De acuerdo con lo que indica la plástica Carta Orgánica de la UCR, el 10 de mayo el presidente del Comité Central debe llamar a elecciones internas, aunque en el partido todos coinciden en que en el escenario actual, el de la cuarentena obligatoria, pensar en eso es un absurdo.
En el mestrismo interpretan esa unanimidad como el paso previo a la prórroga de los mandatos, que no podrían renovarse por medios democráticos de continuar la situación actual de aislamiento social. Varios de los grupos opositores, en cambio, analizan alternativas más o menos cautelosas para impedir que Mestre llegue a la primavera sentado en el sillón del tercer piso de la Casa Radical.
La semana pasada hubo una reunión virtual de la que participaron los integrantes del Comité Central, de la Mesa del Congreso Provincial (que preside Rodrigo de Loredo), los titulares de los comités departamentales y la mayoría de los referentes de los grupos internos.
Después de cinco horas, hubo acuerdo con que no es posible la interna, pero no en qué hacer con los mandatos actuales. Ya hay antecedentes (varios) de prórrogas como las que impulsa el mestrismo, pero la debacle electoral del año pasado y la resistencia que genera la figura del presidente del Comité en muchos opositores al oficialismo partidario licúan el peso de los antecedentes.
En lo único que hay consenso es en buscar consenso, fue la explicación divertida de uno de los participantes del encuentro de la semana pasada.
El mestrismo espera que la Mesa del Congreso resuelva la prórroga antes del 10 de mayo, pero el presidente de ese organismo interno de la UCR, De Loredo, terminó el mismo día de las elecciones del año pasado su breve simpatía por el ex intendente.
La Mesa del Congreso (es decir las autoridades de una asamblea de más de un centenar de dirigentes de toda la provincia) resolverá qué hacer recién cuando el Comité Central le pida algo formalmente. Y una vez que eso ocurra, abriría una ronda de diálogo con los actores que representen las opiniones internas del partido.
Para el oficialismo partidario esa última condición ya quedó satisfecha con la reunión virtual, pero De Loredo tomaría el recaudo de consultar a los referentes partidarios.
La UCR cordobesa padece una inflación de grupos internos, consecuencia de la emisión de sellos y de la falta de una moneda fuerte a la que apostar (o sea, un liderazgo indiscutible). Muchos de ellos no serían cómodos receptores de la iniciativa mestrista, más aún cuando observan el almanaque y ven septiembre tan lejos. Por ejemplo, Morena (negrismo), Marea Radical (deloredismo), Fuerza Renovadora (nicolacismo), Córdoba con Todos (Jure-Gait), Consenso (Bee Sellares con ex mestristas) y Línea Córdoba (Javier Fabre, angelocistas). Aliados de Confluencia (mestrismo) son Identidad Radical y Asamblea Radical (ambos, alfonsinistas).
Entre los opositores hay matices, porque el negrismo y el nicolacismo podrían conceder una prórroga breve para que la cuestión se defina antes de fin de año.