Cuarentena y después: Poniendo Río Cuarto blanco sobre negro

Comerciantes presentaron un plan para poner en marcha a la economía. Protestan por la morosidad en las respuestas oficiales. El Centro Empresario va a la retaguardia de los reclamos de los autoconvocados. La caída de la demanda de alimentos da una tregua a la Municipalidad. Toda la expectativa está puesta en las decisiones que tome el COE sobre la autorización solicitada por el Gran Río Cuarto para flexibilizar el aislamiento.

Por Guillermo Geremía

“Nosotros vamos a seguir luchando porque no nos queda otra”, asegura una de la voces referentes de los comerciantes autoconvocados que ayer por la mañana se hicieron presente en la Municipalidad y le entregaron en mano al propio Intendente un proyecto de “flexibilización urgente” de las actividades comerciales en la ciudad de Río Cuarto. Al mismo tiempo, Juan Manuel Llamosas se reunió con los Intendentes del Gran Río Cuarto para elevar el pedido al COE Central Provincial de liberación de algunas actividades hasta ahora no determinadas como esenciales.

Sin ponerle fecha, desde el Departamento Ejecutivo Municipal esperan que desde este mismo jueves se permitan poner en funcionamiento actividades ligadas al comercio en general, las obras de construcción privadas y actividades liberales (profesionales y no profesionales). Los fundamentos de la solicitud están relacionados con las estadísticas relacionadas con los casos de covid-19 en la ciudad y localidades satelitales (28 días sin nuevos casos) más la implementación de medidas de prevención y ayuda. Entre las cuales se menciona la línea gratuita 0800, los operativos de control vehicular, la desinfección de los espacios comunes, la campaña de vacunación, la creación de Centros de Aislamiento Social con capacidad para 650 camas, el uso del tapaboca obligatorio y el contacto con 30 sectores o actividades para avanzar en respectivos protocolos de trabajo.

Los comerciantes autoconvocados se quejan de la “modorra” de las decisiones oficiales. “Nosotros estamos corriendo contrarreloj. No aguantamos más, estamos al límite del cierre”, aseguró en declaraciones a La Gospel, Franco Spinella uno de los voceros de la organización surgida durante el aislamiento. “Plan gradual Río Cuarto se pone en marcha”, es el paper presentado a las autoridades en donde se proponen tres horarios diferenciados según actividades. El matutino de lunes a viernes para actividades administrativas y judiciales del sector público, servicios públicos y privados, empresas constructoras y negocios vinculados. Más inmobiliarias, escribanías, estudios contables y jurídicos. El horario vespertino habilitado para negocios comerciales (ropa, zapatería, electrodomésticos, etc.), playas de estacionamiento por hora, estéticas, peluquerías y gimnasios. Y un tercer horario vespertino/nocturno para rotiserías, pizzerías, bares y restaurantes. Además proponen una solución especial para la paralizada actividad de los transportes escolares.

El plan de los autoconvocados se diferencia del “Plan de Contingencia y continuidad del negocio” presentado por el CECIS (Centro Empresario, Industrial y Comercial) siguiendo normativas preventivas sanitarias para sumar a las actividades comerciales potencialmente motivo de flexibilización antes que un llamado urgente a la apertura de las actividades económicas. “Si no declaran a la ciudad Zona Blanca, va a quedar una ciudad fantasma, va a quedar el tendal de negocios cerrados”, aseguran los comerciantes agrupados espontáneamente y no alineados con la entidad empresaria. La desesperación es tal, que esta semana algunos propietarios propusieron marchar en protesta al Palacio de Mójica para reclamar que vuelva la vida comercial a la ciudad. La manifestación fue abortada por los negociadores a la espera que el plan presentado sea tenido en cuenta. Pero la bronca está contenida con hilos de seda.

Demanda de alimentos

Mientras siguen con detenimiento el malestar de los comerciantes, desde la planta baja de la Municipalidad respiran con alivio por cómo ha cedido la demanda de pedidos de asistencia alimentaria. En los días picos del aislamiento se recibieron hasta un millar de llamados diarios solicitando ayuda al 0800 especial y se entregaron hasta 800 órdenes de compras de alimentos en los supermercados habilitados. En esas jornadas se llegaron a repartir hasta 500 bolsones con productos alimenticios.

El cese de la demanda encuentra explicación en dos razones fundamentales. La llegada de los fondos provenientes de la ayuda nacional y el cese por goteo del aislamiento que ha permitido, sobre todo en los barrios, retomar muchas actividades que no estando exceptuadas por ahora no son controladas. Una empleada municipal posteó en sus redes el fin de semana, que estando en el 0800 al principio no paraba de sonar el timbre de la emergencia alimentaria y llegaron a tener hasta 70 llamados en espera. La agente pública aseguró que hace 10 días esa demanda empezó a mermar y en todo su turno atiende ahora una decena de llamadas de las cuales sólo un 30% son altas nuevas. No obstante la situación social sigue bajo monitoreo ya que con la crisis devenida por la pandemia se han detectado 4.000 riocuartenses que no reciben ninguna ayuda de tipo oficial y forman parte de la población más vulnerable.

Mientras que los números del coronavirus en Río Cuarto y la región siguen alimentado la expectativa que se retome el ritmo normal de la vida económica y social, los comerciantes afectados ven como entre sus pares todos los días hay anuncios de cese definitivo de actividades. Sus cuentas bancarias dejaron de estar “en rojo” para desaparecer como operadores financieros. Mientras que el “blanco” se ha transformado en color esperanza para el Gran Río Cuarto, las “zonas grises” están permitiendo ir zafando como se pueda de la situación. Los gobernantes están en la disyuntiva, o seguir a rajatabla el diagnóstico sanitario o adoptar algunas medidas con relativa urgencia. El temor es que el oscuro túnel que estamos atravesando se transforme en un negro porvenir cuando el covid-19 sea historia. Así son las cosas.