Agremiados, el aliado menos pensado para Talleres

El albiazul encontró en el gremio de los futbolistas el socio ideal en su frente político en contra de la suspensión de los descensos en AFA. De una desconfianza mutua nació un nuevo frente que el orden metropolitano mira con recelo.

Por Federico Jelic

Al final de cuentas, Talleres no está tan solo en su puja casi quijotesca contra los molinos de viento en contra en AFA. Es cierto que el intrínseco apoyo es tan genuino como oportuno. Impensado y como alianza súbita, más por necesidad que por convicción innata, no llegó precisamente desde un club, entidades jurídicas que hoy parecen darle la espalda y que no titubean en cerrarle la puerta. Llegó de parte de un organismo. Más precisamente, de un sindicato.

Y eso que Andrés Fassi, el titular albiazul, nunca tuvo la mejor sintonía con los gremios, aunque tampoco existe indiferencia. Solo respeto. Pero el tema que los une y los acomoda en la misma trinchera es el enfoque contrario a la supresión de los descensos por dos temporadas en Primera División. Ya Fassi había desarrollado su descargo y diatriba hacia dicho experimento, propio del gen “grondoniano”. El aliado tan inesperado como insondable es Futbolistas Argentinos Agremiados, cuyo Secretario General, Sergio Marchi, es célebre por fogonerar discordias en defensa de los derechos de los jugadores, aunque con algunos perjuicios que le pasaron factura en cuanto a imagen en sus últimas actuaciones.

Vale aclarar que la mayoría de los futbolistas adhirió a esta medida con el subterfugio de la falta de competitividad, aunque hay un trasfondo en relación a los préstamos y a los contratos que culminan el 30 de junio. Más de 2000 jugadores profesionales quedarían sin trabajo a pesar de que ya muchas instituciones anunciaron que no tienen ahorros económicos ni créditos para hacerle frente al mes de abril. El panorama no es alentador.

Y se dio nomás la inesperada y sorpresiva alianza en este gran tablero político que es AFA. Con algunos ribetes intestinos por dilucidar, ya que Fassi fue el primero en aplicar el descuento o, mejor dicho, la prioridad de cobro con tope salarial en el fútbol argentino, con la mirada desconfiada del gremio, a pesar de la conformidad de los jugadores. Con pago del 50 por ciento de honorarios en futbolistas que cobren más de 150 mil pesos. Sin embargo, a pesar de esas salvedades que nunca son bien vistas por el gremio, en vez de ponerlos en pie de guerra, cara a cara, los reunió en el mismo rincón. Libraron, quizás, una tregua inconsciente, sabiendo que la gran batalla está en AFA. Y recién empieza…

Comunicado en llamas

En las reuniones entre Agremiados y los capitanes de las instituciones, hubo consenso general de protestar contra los descensos suprimidos. Vale aclarar que River no estuvo presente en dichas reuniones, Boca sí lo hizo, pero puso de condicionante la enfática negativa a los descuentos salariales, de manera sistemática, porque otro de los temas planteados fue la reducción salarial de un 20 o 30 por ciento del salario en virtud de dar oxígeno a las castigadas cuentas en sequía de los clubes.

El comunicado presentado por el Sindicato fue elocuente: “ (…) la misma deviene irrazonable y contraria a la dignidad de los y las futbolistas, y al mismo tiempo claramente perjudicial de sus derechos, produciendo una pérdida en la competitividad del fútbol argentino”, expresa el escrito, asegurando que no hubo consulta alguna de parte de los dirigentes.

“No debemos pasar por alto que con la aplicación de esta medida se estaría poniendo en riesgo la fuente de trabajo de un gran número de futbolistas, con todas las consecuencias que de ello pudieran derivarse”, añade la misiva, que cierra su postura diciendo: “Desde allí se pide por el estricto cumplimiento a las obligaciones asumidas en todos los contrato y las condiciones de protección de la vida y la salud de los y las futbolistas a cumplir ineludiblemente por los clubes”.

Marchi, con casco y metralleta

Marchi se puso más que nunca la camiseta del sindicato que representa y no tardó en cuestionar a AFA por sus planes inmediatos en la Liga Profesional: “No estamos de acuerdo con que en la temporada 20/21 no haya descensos. Y no es que no estamos de acuerdo por una cuestión de confrontar. El fútbol argentino se ha destacado históricamente por la competencia. Eliminando la posibilidad de que ciertos equipos pierdan la categoría o se vayan al descenso, estamos perdiendo competitividad”, explicó.

Claro que hay algunos intersticios. Sin embargo, antes de meterse a pleno en la disputa económica-salarial con AFA, el gremio tantea el escenario, que casi por azar o fortuna, lo encontró del lado de Talleres, empuñando la misma bandera: la de la competitividad. ¿Hay otros asuntos tras bambalinas? Por supuesto, pero mientras tanto, para medir fuerzas con el orden establecido tras el derrumbe forzado de la Superliga, Fassi se encontró con el socio más impensado del repertorio político de AFA en su puja para evitar descensos. Evocando a Jorge Luis Borges, una inmortal frase de su autoría intelectual es la pieza adecuada para ilustrar esta sorpresiva coalición: “No nos une el amor sino el espanto…”.