Suoem prepara contraofensiva judicial a Provincia y Municipio

El sindicato municipal, consiente de su limitado margen de acción mientras dure la emergencia, prepara una contraofensiva judicial tanto para la Provincia como para el Municipio, por el recorte a jubilaciones en el primer caso, y por si el ajuste alcanzara a las bonificaciones establecidas en la ordenanza de remuneraciones en el segundo.

Por Felipe Osman

Explayarse hoy sobre los gravísimos efectos que la cuarentena y las demás medidas de distanciamiento social generan sobre la economía resultaría a todas luces redundante. A esta altura ese es un tema ya desandado hasta el hartazgo por la prensa y, además, mucho mejor explicado por la prensa especializada. Dicho esto, sólo agregaremos que como efecto colateral de una actividad económica que ya se encontraba jaqueada por la crisis antes de la irrupción del coronavirus, la recaudación provincial ha profundizado una caída que ya acumula 22 meses “perdiendo” contra la inflación y la recaudación municipal sufre consecuencias semejantes, no sólo por la disminución de los ingresos propios, sino también por la merma en los recursos que recibe de la coparticipación provincial.
Este escenario obliga tanto a la Provincia como al Municipio a ajustar sus gastos para mantenerse a flote en una coyuntura que, además, demanda una particular atención del Estado a las áreas de Salud y Desarrollo Social; para pertrechar al sistema sanitario del mejor modo posible para hacer frente a la enfermedad cuando llegue el pico de contagios en el primer caso, y para asistir a la enorme porción de argentinos que se ve imposibilitado de generar por medios propios los ingresos que necesita para subsistir, por imperio de la cuarentena, en el segundo.
Así las cosas, la Provincia decidió encarar un recorte a los salarios de la planta política, como consecuencia de la decisión del gobernador de resignar un 45 por ciento de su propio salario, y reducir el tope de los haberes jubilatorios que paga la caja provincial, lo que trae aparejado rebajas de hasta un 10 por ciento en jubilaciones superiores a los 110.000 pesos.
El Municipio, por su parte, también ha debido plantearse medidas que le permitan achicar sus gastos frente a la caída de sus ingresos y a la aparición de necesidades extraordinarias, y de momento ha empezado con un recorte en las prolongaciones de jornada y a las horas extra que habitualmente paga a sus empleados. Aunque el término “recorte” puede no ser propio, ya que las prolongaciones de jornada que se decidió dejar de pagar pertenecen sólo a aquellos municipales alcanzados por el receso administrativo que, por lo tanto, ni siquiera cumplen su jornada habitual actualmente.
Estas medidas, que llegan desde la Provincia y el Municipio, han puesto en estado de alera al Suoem, ya que entre los pocos afectados por la reducción del tope a los haberes jubilatorios se encuentran -como no podía ser de otra forma- los municipales, que también adivinan en el “recorte” de prolongaciones de jornada del municipio una intención de la actual gestión de avanzar sobre otras de sus prebendas, como las bonificaciones (en un principio extraordinarias) que Luis Juez universalizó a toda la planta, cumplieran o no tareas que implicaran un riesgo extraordinario para su salud (fundamento inicial para su otorgamiento).
En un contexto diferente, ordinario, la respuesta del sindicato seguramente habría sido la habitual: paralizar servicios esenciales tomando a la ciudadanía como rehén o encabezar movilizaciones que concluyeran con graves destrozos. Pero en el contexto actual, eso resulta imposible.
Desproveer a la ciudad, en estos momentos, de los servicios esenciales que presta el municipio sería prácticamente jugar con la vida de los cordobeses, y justificaría -a los ojos de la opinión pública- casi cualquier respuesta del Ejecutivo Municipal. Además, parecería difícil que quienes hoy prestan servicios esenciales y reciben el pago de prolongaciones de jornada y horas extra decidieran solidarizarse con quienes sólo esperan a que llegue fin de mes para cobrar y protestar si no se les acreditan irracionalmente conceptos extraordinarios.
La opción de organizar movilizaciones choca, desde luego, con impedimentos incluso más categóricos en tiempos de reclusión social.
Es por eso que el sindicato ha recurrido a un plan de contingencias, y prepara ahora una contraofensiva judicial tanto para la Provincia como para el Municipio, como lo expresó en un extenso comunicado a sus afiliados. En el primer caso, para oponerse a los descuentos en los haberes jubilatorios (superiores a los 110.000 pesos) resueltos por la Provincia, y en el segundo para el caso de que el Ejecutivo Municipal decida avanzar más allá del no pago excepcional de prolongaciones de jornadas y horas extra.
Desde el sindicato, en realidad, ya dan por perdidos estos conceptos para quienes se encuentran alcanzados el receso administrativo, pero no quieren “ceder” nada más, e intuyen que el próximo objetivo de Hacemos por Córdoba será avanzar sobre las ya mencionadas bonificaciones.
En rigor, un recorte más allá de las prolongaciones y horas extra ya empieza a sonar, y hay quienes dicen que iniciará con la próxima liquidación de haberes, con el no pago de los refrigerios durante abril, que alcanzaría -otra vez- a los municipales en receso. Es por eso que las instrucciones al cuerpo de delegados son claras: lograr que los empleados remitan sus liquidaciones al sindicato y proceder luego a un análisis minucioso de cada recibo de sueldo, con el objetivo de buscar fundamentos legales que los ayuden a trasladar las tensiones con el Ejecutivo a los estrados judiciales.