La boleta de EPEC, los recursos y la emergencia en Instituto

En Alta Córdoba, la crisis por cuarentena no da tregua. Hubo ingresos extraordinarios que no lograron saldar las erogaciones de marzo; y abril vislumbra con la misma problemática. Los contratos de los futbolistas, otra jaqueca inminente.

Por Federico Jelic

Cuando la boleta de la luz de EPEC que pasó por debajo de la puerta de la sede marcaba medio millón de peso en consumo, cayó como balde de agua fría en la dura realidad. Es casi el monto bimensual habitual. Sumado a otros gastos operativos, la pendiente de erogaciones arrojó como resultado un diagnóstico funesto, en lo inavenible del camino económico por Alta Córdoba en tiempos de cuarentena. Con riesgos latentes de contagio de coronavirus, llegar a fin de mes con las cuentas al día es más que una odisea.
Y eso que marzo fue provechoso y potable con relación a la generación de recursos extraordinarios. Algunos dineros que no figuraban dentro del plano inmediato de cobro aparecieron como por una epifanía mágica. Sin embargo, en la balanza no parecen incidir tanto como se esperaba. Por eso, los medidores de la empresa provincial de energía eléctrica sentaron un fiel reflejo de las erogaciones mensuales de Instituto y de las proporciones que debe afrontar en su balance financiero. 500 mil pesos nada más y nada menos, un monto artero y casi letal, aunque corriente cuando de energía se trata. Valga la redundancia o el sarcasmo.
Ya el presidente Roberto Castoldi había alertado de este contexto particular, en el que su proceso nunca pudo transitar por senderos apacibles. Y el parate de la Primera Nacional cayó con una amenaza mayor que la pandemia, además de exponer debilidades estructurales que a corto plazo no parecen ser solucionables.
Hubo gestiones inestimables que trajeron algo de auxilio: mecanismos de solidaridad, subsidios y otras solicitudes de créditos que al menos colaborarán con el giro ordinario de marzo. No obstante, aventurarse más allá de mayo es una aventura impredecible e indescifrable. Mientras tanto, siguen rogando que se acrediten las ventas de los “Mateos” (García y Klimowicz) como para soñar con algo de previsibilidad en tiempos de acritud financiera.

Recursos que no alcanzan
El presupuesto mensual de Instituto oscila entre los 13 y 14 millones de pesos, según describieron los dirigentes. Sin embargo, con poco más de mil socios que saldaron su cuota en marzo y abril, la empresa se torna más delicada en cuanto a estabilidad. No es suficiente, a pesar del ingente gesto del hincha.
Y eso que hubo acciones para encontrar paliativos a la crisis: ya FIFA notificó que Instituto se constituyó en acreedor de un millón de pesos por el mecanismo de solidaridad por el lateral derecho Renzo Saravia, por la transferencia desde Racing Club a Porto de Portugal. A pesar de que fueron más beneficiados Belgrano y Las Palmas por haber formado la parte final de su proceso, un paso por las inferiores de La Agustina le dejaron ese regalo del cielo a la dirigencia “albirroja”. Ironías del destino: de ese recurso extraordinario que llegó excepcionalmente, la mitad irá para cubrir la cuenta de la luz.
Con este escenario, la cúpula directiva aplicó para ser beneficiario del crédito nacional Repro, con buenos resultados: la mitad de los salarios de abril serán saldados con ese aporte. Y buscarán la misma fortuna para mayo.
Hubo también otros ingresos: un millón de pesos en concepto de subsidio por parte de AFA con unos dineros que giró FIFA y dos millones de la misma moneda en concepto de los derechos de TV. En total, cuatro millones que no llegan ni al 50 por ciento del giro ordinario de la entidad. Asimismo, bienvenidos sean.

Cuota congelada
Otra de las acciones que llevó adelante la conducción es a nivel institucional, congelando el valor de la cuota social hasta diciembre. En total, cada abono es de 430 pesos pero no surtió el efecto esperado en materia recaudatoria.
“Los ingresos son cada vez menos, terminamos que hablar con cada jugador para llegar a un acuerdo sobre el cierre de contratos. De no cambiar este panorama, estaremos obligados a tomar decisiones drásticas en la parte futbolística y en las divisiones inferiores. Sin ingresos, no se puede mantener a La Agustina”, esbozó Castoldi. Apelando al ingenio y al compromiso, serán necesarias otras estrategias si se pretende sobrevivir a corto plazo.
Es que, a su vez, ya hubo medidas que generaron polémica y poca empatía social, con los despidos de casi 50 empleados que los tuvo en pie de guerra con diversos gremios, a pesar de la diplomacia en las negociaciones. Formó parte de un sinceramiento que tuvo consecuencias políticas. Como también las tendrán las decisiones sobre la renovación o rescisión de los contratos del 30 de junio. Y con los puntos suspensivos sobre la continuidad del torneo, porque la actividad con hinchada en las tribunas recién podría tener lugar el año que viene. ¿Cómo sobrevive en salud Instituto sin ingresos, venta de entradas, cuotas sociales ni esponsoreo?
Sin dejar pasar, que todavía falta un sensible capítulo: a pesar de las promesas, el defensor Facundo Agüero no renovó su vínculo contractual, en una conversación que ya data desde antes de la pretemporada. Y con este panorama, quedará en libertad de acción. Al hincha no le importará saber con certeza quién incumplió su palabra, sino el balance final de una operación que lo dejó con sabor amargo en torno al patrimonio del club. Atención, que este incidente le puede despertar grandes dolores de la cabeza a la dirigencia. Pero primero, a cubrir el mes de abril, con un sombrío horizonte a corto plazo, lo que sea antes de “colgarse de los ganchos” del poste de luz, en función de reducir gastos energéticos.