Inflación: hay precios que suben y otros que son contenidos por la pandemia

Hay dos factores que inciden y que se incrementaron, como la emisión y la brecha cambiaria y dos que se atenuaron, los precios regulados y el costo laboral. En medio de ese juego se moverá el índice de precios que en el año alcanzaría el 50%, apenas más bajo que en 2019. En abril, por la cuarentena, la dinámica inflacionaria será particular, como todo lo que está sucediendo en la economía.

Los precios siguen subiendo; con la cuarentena hubo una aceleración de los aumentos a tal punto que se tensó la relación de los supermercadistas con los proveedores. La Cámara de Supermercados de Córdoba denunció a los fabricantes porque no se respetan los valores máximos fijados por el Gobierno nacional. Hay dos factores que pesan en la inflación que se incrementaron la emisión y la brecha cambiaria y dos que se atenuaron, los precios regulados y el costo laboral. En medio de ese juego se moverá el índice de precios.

Para los analistas el riesgo de hiperinflación es bajo, pero el indicador anual rondaría 50%, apenas unos tres o cuatro puntos debajo del 2019. Al asumir este Gobierno apostó al congelamiento de tarifas de servicios públicos hasta mitad de año y mantuvo virtualmente quieto al dólar, en un contexto de fuertes restricciones a la compra de divisas, para moderar la inflación. Así acumuló 4,3% en el primer bimestre, menos de 30% anualizado y 2,5 puntos porcentuales por debajo de igual período del 2019.

Un trabajo de Ecolatina apunta que los medios y fines de política económica cambiaron drásticamente a comienzos de marzo con la pandemia. En este sentido, la inflación se aceleró ese mes (pasó de 2% en febrero a 3,3%), producto de factores estacionales -educación con una suba de dos dígitos, por caso-, pero también de la inflación núcleo que había estado contenida en el comienzo del año: el IPC Núcleo pasó de 2,4% en febrero a 3,1% en marzo.

En abril, por la cuarentena, la dinámica inflacionaria será particular, como todo lo que está sucediendo en la economía. Si bien el IPC GBA Ecolatina creció solo 2% en la primera quincena del mes respecto a igual período de marzo, es apresurado afirmar que la inflación retomó su curso descendente. Por caso, se relevaron una menor cantidad de precios de diversos bienes y servicios por la cantidad de comercios cerrados, a la par que otros directamente no contaron con un precio de referencia: ¿cuánto sale una entrada al cine? ¿cuánto ir a comer afuera?

Además, por faltantes o problemas logísticos, algunos bienes esenciales sufrieron aumentos significativos (carne, verdura etcétera). Asimismo, la creciente emisión necesaria para financiar el fisco para aplacar el daño sobre el entramado productivo y social que genera la cuarentena probablemente genere presiones al alza los precios cuando la situación se normalice.

El coronavirus deprimirá la economía, tanto a nivel global como local. Por este motivo, el Estado Nacional adoptó una política fuertemente expansiva, en la búsqueda por atenuar la recesión. Como resultado, la base monetaria creció 30% desde que se implantó la cuarentena. En función del set de medidas anunciado y de la caída de la recaudación que provocará esta crisis, el déficit fiscal primario no bajaría de 4% del PBI este año según estima Ecolatina que ratifica que se financiará con “nuevos pesos”, ya que no hay tal mercado de deuda en moneda local, todavía resta emitir alrededor de $1.000.000 millones, 40% de la base monetaria actual.

La mayor incertidumbre y el menor rendimiento de las colocaciones en pesos -la Badlar perforó el 20% algunas semanas atrás- se tradujeron en presiones cambiarias en los mercados paralelos. En este sentido, el Contado con Liquidación escaló 25% en el período, a la par que el dólar blue trepó más de 40%. Como resultado, las brechas cambiarias ya superan el 60% y la divisa cotiza cómodamente por encima de los $100 en ambos mercados.

Si bien es cierto que los beneficiarios directos de la expansión del gasto público no “compran divisas” -por caso, los perceptores del Ingreso Familiar de Emergencia tienen problemas para llegar a fin de mes y los créditos a tasa cero para monotributistas y autónomos deberán destinarse a compras en blanco contra presentación de factura-, no es menos cierto que el dinero se mueve, y que si esa plata se pone en la calle es probable que, tarde o temprano, una parte termine en los mercados cambiarios paralelos.

¿Cómo se trasladará a precios la suba del dólar no oficial? La primera fuente es la de expectativas, de tenue impacto en el período 2012-2015, pero con mayor efecto en esta coyuntura de mayor inflación y fragilidad/inestabilidad económica. La segunda es indirecta pero no menos importante: la creciente brecha cambiaria alienta la subfacturación de exportaciones y la sobrefacturación de importaciones reduciendo el excedente de dólares en el mercado formal. Ante esto, el Banco Central podría optar por no recomponer reservas o convalidar ciertas subas del tipo de cambio oficial con impacto directo en el nivel de precios.

Así a las complicaciones propias de la cuarentena (que impone sobrecostos de operación para las actividades esenciales) y su efecto sobre las expectativas, se sumaron la emisión y la suba del dólar paralelo, que tarde o temprano terminarán impactando en el nivel general de precios. Sin embargo, también activó frenos a la inflación. Por ejemplo, el derrumbe del precio de los commodities energéticos permitirá extender el congelamiento de las tarifas de servicios públicos y los precios de los combustibles.

Las subas salariales quedarán muy rezagadas porque las paritarias más relevantes ya deberían haber comenzado y, además, por evitar grandes pérdidas de puestos de trabajo, varios gremios están reduciendo sus pretensiones salariales o directamente negociando estabilidad de empleo a cambio de reducción de salarios.