Pandemia económica: dimensión del azote del coronavirus

El 40 por ciento de los empleadores que figuran en la base de datos de la AFIP Río Cuarto solicitaron la ayuda ofrecida por el Gobierno Nacional para soportar el impacto de la crisis económica. La caída de la recaudación desde que comenzó el aislamiento alcanzó al 60 por ciento del registro habitual. Información preliminar que establece la magnitud del daño económico en una de las regiones más ricas de la Argentina, provocada por la cuarentena por el riesgo sanitario.

Por Guillermo Geremía

De los 18.000 empleadores registrados en el ámbito de la delegación del ente de recaudación en el sur de Córdoba, unos 7.000 solicitaron recibir el beneficio anunciado vía Decreto 376 del Poder Ejecutivo Nacional. El número final se conocerá cuando se revelen los datos últimos dado que a las 24 hs. de ayer venció el plazo de presentación. Dentro del universo de necesitados de ayuda están comprendidos tanto responsables inscriptos, monotributistas y los autónomos que estarán en condiciones de acceder, según el caso, al salario complementario, el crédito o la reducción de las contribuciones patronales.

El DNU firmado por Alberto Fernández pone como única condición para acceder al beneficio que “refleje una sustancial caída de ventas entre el 12 de marzo y el 12 de abril” y ayer fue emitida por el comité de emergencia que asesora a la Jefatura de Gabinete, un acta complementaria sobre las formas de instrumentar la ayuda en la práctica. Ahí, por ejemplo, en el caso de los monotributistas, impone “no haber  prestado servicios al sector publico nacional, provincial o municipal en más del 70% de su facturación, no estar en relación de dependencia o ser beneficiario del sistema previsional”, entre otros requisitos.

Las empresas o particulares tuvieron que justificar, con la carga en el sistema de la facturación en el período comprendido,  el impacto de la disminución de sus ventas. Aquí se presentará el primer inconveniente, sobre todo con los monotributistas, dado que la mayoría sub factura para no pasarse de categoría y no tener que pagar más tributos, con lo cual el monto de la ayuda que recibirán estará por debajo de la merma real de la actividad desarrollada.

En Río Cuarto hay un total aproximado de 2.500 empresas, comercios, profesionales y prestadores de servicios que esperan recibir este salvavidas, según datos preliminares suministrados por la conducción de la AFIP Río Cuarto. El promedio de solicitudes está por debajo del registro de auxilios nacionales porque tiene alta incidencia en nuestra economía el sector agropecuario que no está incluído dentro de las actividades críticas. Comercios minoristas en casi todos los rubros, bares y restaurantes, actividades artísticas y culturales, deportivas, hotelería y de servicios varios son en su mayoría los más azotados por el vendaval económico.

La predominancia del sector del campo también ha evitado que sea tan significativa como en otras regiones la caída de la recaudación. La merma tributaria nacional en Río Cuarto es del orden del 60% en lo que lleva de transcurrida la cuarentena. De cada 100 pesos que se recaudaban ahora están ingresando solamente 40 pesos a las arcas del fisco regional.

Problemas sin resolver

Para no quedar excluídos del 50% del salario complementario los empleados deben estar necesariamente bancarizados. El gobierno depositará directamente en las cuentas de los trabajadores según su CBU el monto determinado que nunca será menor a 1 salario mínimo, vital y móvil ($16.875) ni superior a 2 salarios mínimos ($ 33.750). Los empleados que hayan optado por no estar bancarizados y reciben su paga con dinero en mano no podrán acceder a la ayuda y esto será seguramente una fuente de conflicto luego que se efectivice el primer mes de asistencia. Las más perjudicadas son las pequeñas unidades económicas que accedieron al pedido de sus trabajadores de no tener que pasar por el banco a cobrar. El restante 50% del salario deberá pagarlo el empleador con recursos propios. El decreto tiene vigencia por los próximos tres meses y con posibilidad de extenderlo si las circunstancias lo justifican. Las empresas alcanzadas por el beneficio no deben cada mes repetir el trámite y habrá que esperar si se abre una nueva apertura de inscripciones para aquellas que se incorporen a la lista de los afectados por la profundización de la recesión.

En el caso de los monotributistas, disponen de un crédito que se les va a otorgar hasta un 25% del tope máximo de facturación de la categoría en la que estaba o 150 mil pesos. Lo van a recibir mediante acreditación en una tarjeta de crédito en tres desembolsos mensuales consecutivos.  Si lo que les corresponde son $60 mil, van a recibir $ 20 mil durante tres meses para hacer compras. Si no tienen tarjetas en uso tendrán un problema para acceder a la ayuda. Todavía no está reglamentado cómo se salvará este condicionante.

El listado de actividades afectadas que pueden acceder al beneficio es muy extenso y son los menos los rubros exceptuados. Ni causas judiciales, ni moratorias impagas, ni impuestos vencidos invalida a los contribuyentes para acceder a esta ayuda si se demuestra que han sido afectados por esta crisis. Hay muchas situaciones que van a quedar sin respuesta y se van a ir solucionando sobre la marcha. El principal obstáculo es que la base de datos tributaria no refleja la realidad de los sectores que ahora se ven paralizados por el freno económico. Ahora esa distorsión para pagar menos impuestos es una vara para medir cuánto dinero de ayuda recibirán. Se les otorgará mucho menos de lo que estaban necesitando para vivir mes a mes.

Que una zona rica en recursos como Río Cuarto tiene al 40% de sus empresas y comercios no pudiendo pagar los haberes de los empleados y la recaudación mensual, es una referencia inequívoca que el covid-19 no sólo amenaza nuestra salud y nos encerró en nuestros hogares, sino que nos dejará una larga secuela de problemas económicos y sociales por delante por resolver. Así son las cosas.