Llaryora restringe acceso a Suoem a liquidaciones salariales

El Ejecutivo “aísla” progresivamente al sindicato del área de Capital Humano. Otra muestra de la necesidad que tiene el intendente peronista de controlar cada peso en momentos complicados.

Por Yanina Passero
ypassero@diarioalfil.com.ar

El impacto en el corto y mediano plazo de la crisis económica, del inminente default argentino y de las exigencias que supone la pandemia de coronavirus, está lejos de calibrarse. Las autoridades nacionales reconocen que se trata de un experimento diario, basado en las respuestas de otros países del mundo, pero con condimentos a la criolla. La única certeza que existe es que habrá poco dinero para repartir y los sindicatos son los primeros en paladear esa hiel amarga.
El Suoem ostenta un promedio salarial digno de envidia de cualquier estatal del mapa: 125 mil pesos por agente, en promedio. Cobrarán en abril más que el gobernador Juan Schiaretti, la primera autoridad de la provincia, luego que autorizara una rebaja del 45% de sus ingresos y los de su planta política. Pero el temor es fundado porque esa torre se construyó sobre bases lábiles y la única defensa se encuentra en la invocación del “derecho adquirido”.
Las horas extra y las prolongaciones de jornada son presa fácil de cualquier intendente que tenga pretensiones serias de achicar el gasto. Ninguno lo ha hecho –o, a decir verdad, no pudo sostenerlo en el tiempo- por la aceitada máquina de presión de los dirigidos por Rubén Daniele y, desde hace poco más de dos años, por su delfín, Beatriz Biolatto.
El miércoles, la conducción del Suoem se declaró en estado de alerta ante la posibilidad de que se agudice a la quita salarial. El secretario de Prensa del sindicato, Damián Bizzi, aseguró que hicieron presentaciones en el Ministerio de Trabajo de la Nación, a través de la Confederación de Trabajadores Municipales de la República Argentina, apenas verificaron descuentos en marzo.
Desde el municipio, hicieron algunas correcciones para descomprimir el “primer llamado de atención” del Suoem al Ejecutivo, pero ratificaron otras deducciones en los rubros horas extra y prolongaciones de jornada, de manera proporcional a los días que rigió el aislamiento social preventivo y obligatorio durante ese mes. Bizzi insiste con que violaron el DNU firmado por el presidente Alberto Fernández.
Como sea, la pelea está planteada y es vox populi en el edificio municipal que la reducción salarial alcanzará al personal si la economía se complica más. Mientras, el Ejecutivo desarrolló una suerte de “aislamiento sindical” de la Secretaría de Capital Humano, a cargo de las liquidaciones de haberes de los agentes públicos. Sin duda, otra muestra de la necesidad que tiene Llaryora de controlar cada peso en momentos complicados.
El actual software de cálculo fue adquirido por el radica Ramón Mestre y se utilizó por primera vez en junio del año pasado. La empresa dueña de la licencia del sistema es Raet, ex Rhpro, asociada con Visma S.A. A su vez, tercerizan a la firma Dividato la parametrización del sistema, esto es, la configuración, esquemas de seguridad, etcétera.
Fuentes sindicales afirman que desde que llegó la gestión peronista, los empleados de planta que manipulaban el sistema fueron apartados de sus funciones hasta que recibieran la adecuada capacitación. Advierten que sólo tres agentes de Sistemas recibieron información sobre no más de un 5% de los procesos, situación que no los habría habilitado tampoco para manipular la plataforma. Además, el personal responsable de los sueldos, verificación de antecedentes y retenciones, entre otras, sólo habrían recibido una “demostración” del funcionamiento.
“Todo lo que hacen y deciden con el sistema, sólo lo hacen con la gente de Dividato, sin dejar intervenir al personal, incluso hay personal de la empresa trabajando en la Municipalidad”, graficó una fuente del área.
Es totalmente legítimo que una administración quiera tener el control del software de liquidación de haberes en personas de confianza. Ahora, en un contexto de incertidumbre, son varias las versiones que circulan por el área que depende Verónica Bruera. La principal idea que suena extraoficialmente es la de descentralizar recursos humanos, con mayor participación de las secretarías. Aunque en concreto, la pandemia modificó todos los objetivos de trabajo.