Centralismo habitual en AFA: menos recursos para el interior

El ente madre del fútbol argentino distribuye 74 millones de pesos que envió a los clubes, dejando en claro prerrogativas para los de Buenos Aires en detrimento de los del interior. Equipos de la B y C Metro reciben más que Sportivo Belgrano, del Federal A. Una metodología polémica que no cambia.

Por Federico Jelic

La historia Argentina tiene réplicas en AFA, desde siempre, con un federalismo nominal y siempre con prioridad de apoyo al centralismo porteño. No es novedad que “Dios está en todos lados pero atiende en Buenos Aires”, con una oficina privilegiada y secretarios de toda índole. Pero en el caso del fútbol argentino, que el reparto de recursos subsidiarios o en derechos de TV sean tan desparejos, a esta altura, asusta.
Esto no es novedad, solo que en cada resolución o medida desde la vieja casona de la calle Viamonte, deja en claro el favoritismo a sus equipos directamente afiliados. Sin disimulo.
En este caso la polémica se instaló de repente con la distribución de unos dineros y subsidios por parte del ente madre del fútbol argentino, cuya sistematización terminó abriendo una vieja herida. Aportes de FIFA por el bien general y la salud financiera de todos. Y, como siempre desde los prolegómenos del fútbol argentino, los equipos indirectamente afiliados gozan de menos prerrogativas que los metropolitanos, o básicamente ninguna. Solo las migajas del efecto derrame de la pirámide desde Buenos Aires hacia los cimientos, donde se ubican los equipos indirectamente afiliados.
El dilema radica en la desproporción. Una institución del área metropolitana del ascenso percibe más dinero que los del Federal A, quienes deben realizar kilométricas distancias por los extensos territorios del interior del país, de norte a sur, por todos los puntos cardinales, con mínima colaboración de los estamentos de AFA. Pero esto no es lo más escandaloso. Lo peligroso es naturalizar con resignación estos métodos sin contemplar otras situaciones, no solo salariales.
La transferencia desde el ente rector del futbol mundial encendió nuevamente la mecha en un polvorín que lejos dista de encontrar solución inmediata en la agenda de los dirigentes, con asimetrías presupuestarias que perduran desde siempre. Y por eso, las inequidades seguirán existiendo.

El Federal, postergado
FIFA giró un total de 74 millones de pesos a AFA en concepto de ayuda en tiempos de cuarentena y riesgo de contagio de coronavirus, como lo hará con todas sus asociaciones miembros. Sin actividad y con el torneo frenado, no hay ingresos por cortes de entradas, el cobro de las cuotas sociales disminuye considerablemente, los sponsors también tienen dificultades para generar recursos y cumplir sus compromisos y ni hablar de otros ingresos. Las obligaciones en cambio no se toman descanso, por eso hay amenazas de recesión. Y a pesar de que no es un gran volumen de dinero, estos flujos pueden servir para tapar huecos a corto plazo dentro de la golpeada economía de las entidades. Peor es nada.
El dilema radica en la distribución, con montos prácticamente simbólicos. Lo que enciende la discordia es el criterio. Por ejemplo, los clubes de Primera División (incluido Talleres) y de la Primera Nacional (donde militan Belgrano, Instituto y Estudiantes de Río Cuarto) percibirán un millón de pesos, cada uno por igual, sin distinguir la categoría. Si tenemos en cuenta que el presupuesto albiazul es de casi 57 millones de pesos mensuales, esa cifra es casi insignificante dentro del ejercicio económico ordinario, pero bienvenido sea. Ya en la segunda categoría, el monto no es para nada despreciable, aunque tampoco cambia el diagnóstico de fondo.
Cuando se llega a las demás categoría de ascenso, la jerarquización es lo que llama la atención: la B Metropolitana se hará acreedora de 500 mil pesos por equipo mientras que su similar del interior, el Federal A, apenas 190 mil. Y eso que compiten por el mismo objetivo: ascender a la Primera Nacional. En este rubro, el damnificado es Sportivo Belgrano de San Francisco, que tiene erogaciones superiores por logística y distancias.
¿A qué se deberá estos 310 mil pesos de diferencia entre dos divisiones iguales en jerarquía? Y no termina ahí: la C Metropolitana, es decir, la Cuarta categoría del fútbol argentino en el escalafón, recibirá 230 mil pesos para cada entidad. Es decir, Sportivo Belgrano recibe menos, incluso siendo de una divisional superior.
Está claro que la B y la C Metro son categorías ya profesionalizadas y el Federal A todavía conserva partes amateurs, aunque desde AFA se encargaron de aclarar que se trató de un cálculo en base a la cuota mensual que les envía la TV por los derechos de transmisión. Aplicó ese criterio y no otros aspectos que desde el interior no han sabido hacer respetar ni valer. Ni siquiera la pandemia los ubica en el mismo escalón de perjudicados con respecto a los equipos directamente afiliados, reabriendo un debate de nunca acabar y con pocas luces de solución a corto plazo.
Porque, con el viejo método que avaló Julio Grondona en sus tiempos de reinado en AFA, cada club era igual a un voto. Entonces, con casi 60 clubes en esa región metropolitana, era obvio que que privilegiarían a los porteños y les garantizarían más apoyo y gobernabilidad a la hora de gestionar. Como los del interior recién lograron prominencia con la ley 1309 para avanzar, con la extinción de los viejos torneo nacionales, siempre quedaron atrás en la agenda, con responsabilidades limitadas, dejando servida la mesa para que las prebendas sean propiedad del centralismo en cuanto a la prioridad.
Vale aclarar que en la Primera D, la quinta en la escala del orden argentino, recibirán 100 mil pesos. Sportivo Belgrano, casi resignado, se limitó a agradecer el subsidio ínfimo, porque en tiempos aciagos y de vacas flacas siempre pesa el refrán “más vale pájaro en mano que ciento volando”. No obstante, queda en claro que hay estructuras sólidas y vetustas que no cambian en AFA, con una mirada siempre beneficiosa y contemplativa paraa los metropolitanos, en detrimento de los del interior, sectores postergados en esta puja. Y en este último reparto, incluso en crisis, más evidente se hizo el escaso compromiso ecuánime que alguna vez postularon desde la calle Viamonte.