La Argentina en default “virtual”: los gobernadores acompañaron el anuncio

Alberto Fernández admitió la situación rodeado por todo el arco político. La propuesta incluye una quita de unos US$41.500 millones y volver a pagar en 2023. Córdoba deberá reperfilar sus vencimientos de 2021; en mayo debe cancelar US$750 millones. Con mercados cerrados, un panorama muy complicado.

Por Gabriela Origlia 

Llovido sobre mojado. El gobernador Juan Schiaretti lo siguió a la distancia y su vice, Manuel Calvo, se sentó en la mesa encabezada por Alberto Fernández, su compañera de fórmula Cristina Kirchner, el ministro Martín Hacienda, Martín Guzmán. Así escucharon los representantes provinciales (menos los de seis distritos) el detalle de la oferta hostil que hubo para los tenedores privados de bonos de la deuda. Un “default virtual” admitió el Presidente y pidió estar preparados para hoy, cuando los mercados reaccionen ante la propuesta de una quita del 62% en intereses y de 5,4% en el capital (US$41.500 millones) y un período de gracia de tres años. Es decir, volverá a pagar en 2023.

La falta de acuerdo con los bonistas –hay un plazo de 30 días para aceptar la oferta- que reconoció Guzmán golpeará a toda la economía y también es un escollo más para los gobernadores que tienen deuda colocada y que, en ese panorama, deberán renegociarla. Córdoba tiene previsionados los vencimientos de este año, pero el 2021 se presenta muy complicado. El 93% de la deuda cordobesa está nominada en dólares. Las dificultades arrancan en mayo próximo para Schiaretti cuando debe cancelar US$ 750 millones por amortizaciones.

En condiciones normales los pagos no hubieran presentado mayores sobresaltos, pero la normalidad ya no rige. Los ingresos caen hace casi dos años (tanto los propios como la coparticipación) y los mercados están cerrados. Un problema extra es si el dólar se escapa. Claramente una Argentina en default complica más la recuperación de la actividad castigada significativamente por el Covid-19, más allá de que el problema es preexistente.

Si se compara la relación entre recaudación provincial y deuda, las más complicadas según el Centro de Economía Política Argentina (Cepa) Chubut es la más complicada con un ratio de 1,79. Le siguen Neuquén (1,27); Jujuy (1,09); Buenos Aires (1,03) y Mendoza y Córdoba, con 0,94. Los gobernadores salieron a emitir deuda en 2016 y 2017. En 2018, con el inicio de la crisis, la tendencia se cortó.

La capacidad de las provincias para renovar vencimientos o acceder a nuevo financiamiento ya estaba fuertemente disminuida, coinciden los economistas. Ayer, a la salida de la reunión, el correntino Gustavo Váldez dijo que las provincias “también tienen problemas para cumplir con los compromisos; necesitamos certezas”. Hasta que no estuviera la propuesta de la Nación los mandatarios no podían avanzar en sus intentos de reperfilamiento porque no contaban con el “paraguas” macro.

En su presentación Guzmán planteó que hay “fuertes similitudes” entre la propuesta formalizada y lo sugerido por el Fondo Monetario Internacional (FMI). “Hoy la Argentina no puede pagar nada” y sostuvo que no sólo en la actualidad no puede hacer frente “sino que durante ciertos años no puede pagar”. Agregó: “Lo que la Argentina propone es algo consistente con lo que consideramos en un marco sostenible”.

Claudio Loser, el argentino exdirector del FMI, analiza que la cantidad de países en crisis por la pandemia del coronavirus es un punto que juega a favor de la Argentina. “Los deudores están dejando de pagar; se va a poder negociar pero si la idea es que la propuesta es la única opción la situación se pondrá difícil. Hay que sentarse a negociar”.

El contexto mundial hace que la oferta luzca menos hostil de lo que hubiera sido hace unos meses. En lo político, Fernández no sólo logró rodearse de los gobernadores peronistas y de la oposición y también con Cristina Kirchner que hacía semanas que no aparecía en actos públicos. Para Loser, ese apoyo “demuestra que el miedo no es tonto” y de da más credibilidad a la propuesta realizada.

Guzmán describió que los acreedores piden “más ajuste fiscal, rápido y en mayor cantidad”. “La realidad es que eso destruiría el futuro y las oportunidades de millones en la Argentina. Es algo que nosotros no vamos a permitir”, apuntó.

El Fondo aclaró que no habrá más recursos para la Argentina (lo que no implica que no vaya a renegociar el acuerdo con el país), pero sí que acompañará a la Argentina en la negociación con los bonistas. Que el organismo se siente del lado del país es un aval, pero no es garantía de éxito. En el proceso hay que tener en cuenta que el país tiene antecedentes como deudor y no virtuoso.