Intendencia, crisis y gestión

Rio Cuarto, tiene un 33,5% de pobres (58.880 personas), de los cuales el 6,8% (12.003 personas) son indigentes, lo que necesariamente impone la obligación de asistencia diferenciada, no solamente en la protección sanitaria, sino en la mantención, alimentación y resguardo de las personas, en especial de los niños y de los ancianos.

Por Aristóbulo González.

Nos quedamos dormidos en un mundo y despertamos en otro. De repente nos dimos cuenta que el poder y el dinero no sirve para nada y no nos garantizan el oxígeno necesario para sobrevivir.

Una vez más, parece que el mal siempre queda lejos hasta que las circunstancias y el tiempo se encargan de recordarnos de su ominosa cercanía y que todo aquello que parecía inverosímil o inverificable se vuelve invisible, para de pronto aparecer en la saliva con la que acaba de estornudarnos un compañero de viaje o de trabajo.

La pandemia no solo propagó el coronavirus por todo el mundo, sino que también disparó un contagio generalizado de aprobación hacia gran parte de los líderes encargados de gobernar, aunque en ello se vislumbra una tentación totalitaria.

Nuestro país es buen ejemplo de ello, cuando el Presidente Alberto Fernández ha acumulado, pese a los sobreprecios de la compra de alimentos otras peripecias, un grado muy alto de aceptación y apoyo de la sociedad argentina.

Hoy, con una agenda dominada durante semanas por las causas y consecuencias del coronavirus, la oposición comienza a levantar la voz. Pero, ¿cuál es el mensaje que los ciudadanos esperan escuchar de la oposición en tiempos turbulentos? La oposición tiene que elaborar una crítica constructiva ante un futuro incierto, pero no ocultar el sol con las manos.

En la crisis que vivimos por el coronavirus se habla mucho de la confianza para frenar la epidemia. La confianza es la argamasa que nos une, el cemento con el que se construye y desarrolla nuestra sociedad. Una decisión, explican los estudiosos del tema, que implica un salto de fe.

Los gobiernos locales aparecen como actores centrales a la hora de intervenir integralmente sobre la crisis para mejorar la salud de la población. Son los intendentes municipales los jefes del territorio que gobiernan quienes comandan las acciones vitales de la batalla para vencer al virus y sus secuelas.

Debido a la singularidad y las características particulares de cada territorio, la aplicación de recetas instrumentadas desde el gobierno provincial y nacional debe complementarse con las características y herramientas locales.

Rio Cuarto tiene un 33,5% de pobres, de los cuales el 6,8% son indigentes, lo que impone la obligación de asistencia diferenciada, no solamente en la protección sanitaria, sino en la mantención, alimentación y resguardo de las personas, en especial de los niños y de los ancianos.

A ello debemos agregar el sistema de salud primaria de los dispensarios municipales que dependen del municipio y se encuentran distribuidos en toda la ciudad. Ni que hablar de los geriátricos.

Veamos lo que ha ocurrido en Saldan donde existen hoy 21 contagiados. En virtud del poder de policía, le corresponde al municipio saber si se cumplen los protocolos para ellos. El propio Lujan, ex Pami de Rio Cuarto, le sugirió a Llamosas algunas medidas a tomar en reguardo de los adultos mayores.

Ello implica una logística que supera específicamente la situación de salud local, de la que obviamente se encargan los médicos y el COE. ¿Y lo demás? Hemos visto días pasados las colas de miles de jubilados violando la cuarentena para cobrar su jubilación o pensión exponiéndose al contagio del virus, que afecta la eficacia de la cuarentena ordenada por el gobierno, situaciones que exceden las tareas de los médicos o de las medidas sanitarias globales que se implementan en niveles superiores de gobierno. ¿Y la logística de la distribución de la comida? ¿Qué papel tienen las vecinales que en un número de más de 40 cubren el ejido municipal?

A nivel local la gente percibe al municipio como un poder un tanto desarticulado, con una falta de coordinación en la gestión institucional y con la identificación de las necesidades locales. Recordemos, por ejemplo, que el mercado de abasto, donde la Municipalidad tiene el 51% de las acciones, los puesteros ejercían un monopolio de los precios cobrando lo que querían, dando origen a abusos.

Es prioritario trabajar sobre los vínculos entre la producción de la información, su análisis y la toma de decisiones para la acción local. Para ello, se hace necesario el dispositivo utilizado en la guerra convencional como seria la sala de situación, entendida como un espacio abierto al conjunto de las áreas de gobierno y a la comunidad para tomar decisiones con base en evidencia.

El concepto “sala de situación” fue desarrollado inicialmente para uso militar, pero en la actualidad se trata de una herramienta para la gestión institucional, la negociación política, la identificación de necesidades, la movilización de recursos.

En este recorrido, el compromiso y liderazgo de la autoridad municipal resulta clave para lograr avances sustantivos, porque supone que toda acción para lograr mejoras en la calidad de vida de la población debe involucrar el esfuerzo de todos los sectores, más allá de los tradicionalmente asociados a los sistemas y servicios de salud, según las características de cada territorio.

El Director del Hospital Regional de Río Cuarto y responsable del COE Regional Río Cuarto, Carlos Pepe, tiene a su cargo toda la región sur de la provincia; que comprende 80 localidades de distintos departamentos. Imposible que prevea los detalles de Rio Cuarto.

Muchas veces se valora más al ser “más humano” que al gestor eficaz. La valoración como “piloto de tormenta” será el balance al final del camino. La crisis no es solo un problema de salud, y los intendentes son los comandantes del territorio.