Olave: neutral en comicios, pero distante de Franceschi

El ex arquero e ídolo de Belgrano manifestó que no formará parte ni de la lista de Artime ni de la de Armando de Pérez en las futuras elecciones. Y solo blanqueó sus diferencias con el presidente actual y la comisión.

Por Federico Jelic

Fue el primer fusible que dijo adiós, por la puerta de atrás, una vez consumado el descenso de Belgrano a la Primera Nacional. Sin respaldo, sin objeciones, sin otro análisis que el resultado final, y para colmo acompañado de un silencio atroz que aturde desde las sombras por parte de la dirigencia que lo había designado. No pareció grato. Juan Carlos Olave, de los mejores arqueros de la historia del club, quien fuera referente de vestuario en el último proceso que terminó con Belgrano en Primera División, se vio obligado moralmente a renunciar a su cargo de manager, como si fuera el único responsable de ese fracaso deportivo. Fue todo en el marco de las políticas de la institución con el fútbol, pero más allá de la salida del arquero, se desarticuló la secretaría técnica, como primera medida de la dirigencia. Su imagen y ascendencia no fueron argumentos suficientes para sostenerse, a pesar de que no tenía casi voz ni voto; o, mejor dicho, nunca tuvo la “sartén por el mango” para tomar decisiones en el plano deportivo.

Asimismo, mientras plantea sus diferencias con dolor sobre la conducción actual, sobre todo con el presidente Jorge Franceschi, no pretende ser parte de ningún bloque político en las futuras elecciones. ¿Fue tentado por algún espacio? Él lo niega. No obstante, fue parte de los ejes de campaña en los comicios pasados en 2017, que llevaron a Franceschi mediante el voto popular al sillón principal de la administración del club. Quizás “usado” para captar voluntades del socio y del hincha, función que ahora mira desde afuera con algo de nostalgia o recelo, vaya uno a saber.

Por lo pronto, mientras Luis Artime y Armando Pérez se tientan de sumarlo a sus plataformas políticas, el ahora DT de Las Palmas no toma posición alguna. Tal vez sí lo hace, tomando distancia del oficialismo actual, con aquella sensación de puñalada artera al no haberle permitido renunciar cuando lo puso en consideración.

 

Franceschi, ex amigo

“Hasta el día de hoy sigo dolido. No puedo entender que hayamos fallado y quiero que Belgrano vuelva al lugar donde lo habíamos colocado. Pero, a veces, la vida te lleva por caminos para saber quién es amigo y quién no. Fue el caso con el presidente Jorge Franceschi”, destacó en el programa “La mesa del fútbol”, de radio Pulxo. Juntos, caminaron más de una década en Alberdi y posaron abrazados en la foto que consagró a la conducción actual al poder, como parte de la continuidad del proceso que una vez inseminó Pérez.

Olave esperaba un gesto de apoyo y respaldo de Franceschi y la comitiva, aunque solo encontró indiferencia. Y eso que fue bastión fundamental entre la dirigencia cuando fue arquero, capitán y hombre encargado de transmitir seguridad a los jugadores, como parte del plan de Pérez (Franceschi fue su ladero y factótum en esos años). Sin embargo, fuera de la cancha no hubo química ni el mismo escudo protector. Por eso el enojo de Olave, quien lo mismo fue leal o, mejor dicho, no salió a polemizar ni a realizar declaraciones con diatribas e invectivas contra quienes hoy manejan la materia deportiva de Belgrano.

“Me siento en deuda con la gente de Belgrano y poder tener la revancha en otro lugar. Yo en ese momento era un empleado de Belgrano y no me fue bien. Después de esa experiencia aprendí que hay que tener autonomía para poder tomar decisiones. Si regreso al club será como entrenador”, agregó con autocrítica Olave. Lo mismo, algo de rencor se deja entrever en esas líneas, de manera elíptica, contra Franceschi.

 

¿Posición neutral?

Una vez que termine la cuarentena por el coronavirus, la agenda institucional tomará preponderancia en Belgrano con el llamado a elecciones para renovación de autoridades, ahora postergadas por la crisis de contagio actual y sus riesgos. Y en ese terreno, Olave no toma partido por ninguno de los candidatos, según él mismo declara.

“Si me toca colaborar con alguno de ellos, de los postulantes, será como entrenador, me parece. Igual, siempre voy a ayudar a Belgrano en lo que sea. Con “Luifa” Artime hablo casi todos los días y con Armando Pérez también hablé. Si colaboro con alguno de ellos será desde el lado ajeno de la política”, sentenció.

A su vez, quizás por su situación de desempleado de Belgrano, remarcó que tiene más comunicación con el ex goleador e ídolo de la entidad. “Si el Luifa es presidente, hay que ayudarlo y no tirarlo al fuego. Porque es ídolo del club”, añadió. Asimismo, no denotó ninguna preferencia. Quizás, sumado al ya conocido “quemarse con fuego…”, la desconfianza y la experiencia le indican no embanderarse con ninguno de los aspirantes a la presidencia, menos en tiempos de incertidumbre y con el equipo con escasas chances de ascenso en la Primera Nacional.

Lo concreto es que en los comicios anteriores tomó un papel preponderante en la previa y ahora parece entender la necesidad de un perfil bajo, sabiendo los riesgos y las amenazas que trae a colación el hecho de ponerse la camiseta de algún candidato. Mientras tanto, blanquea sus diferencias con Franceschi, un ex compañero de trinchera que hoy no es enemigo, aunque los distancia la decepción en lo humano.