Críticas, comprensión o silencio: los K difieren sobre el recorte salarial

Un grupo de organizaciones del kirchnerismo tradicional salió a cruzar fuerte la decisión del gobernador Schiaretti de podar un 30% los salarios más altos de la administración provincial. Pero sin avalar, en general primó la cautela.

Por Bettina Marengo

Los espacios kirchneristas y cristinistas de Córdoba tienen posiciones muy distintas en relación al gobierno de Juan Schiaretti. El mapa político cambió con el arribo de Alberto Fernández al gobierno nacional a bordo de una alianza que intenta contener a todo el peronismo y a los llamados sectores progresistas, dos expresiones que en Córdoba corrieron y corren por andariveles separados.

La distancia entre el kirchnerismo/cristinismo tradicional y Hacemos por Córdoba (o su antecesor Unión por Córdoba) no se zanjó.  Pero por decisión nacional, ahora La Cámpora es el eje organizador del espacio K y la voz de la expresidenta Cristina Kirchner en el distrito. Y, a un paso de cerrar un acuerdo de incorporación al PJ provincial, su vínculo con el Panal es muy distinto al del resto de las organizaciones y partidos K.

Con todo, las disidencias afloraron.

El anuncio del Centro Cívico sobre el recorte salarial a los que empleados estatales que perciban los salarios más altos, aparentemente sin distinción entre planta política y planta permanente, sorprendió adentro y afuera de   Panal. En el marco de la emergencia sanitaria por el  coronavirus, cuyo proceso es un gran signo de pregunta, la reducción salarial tiene motivos económicos –la fuerte caída de los ingresos- y políticos –el habitual reproche de los sectores medios a los gastos “de la política”.

Aunque falta conocer la letra chica de la disposición, un sector del kirchnerismo nucleado en el  Consejo de Organizaciones de Unidad Ciudadana en el Frente de Todos (integrado por el Colectivo Más Democracia, Peronistas autoconvocados, Espacio Tinku, Peronismo Militante, entre otros) rechazó el ajuste en un documento titulado “el Cordobesismo no debe ir por el salario de las y los trabajadores”.

Este sector, junto a otros, representa al menos en parte los votos de la vieja Unidad Ciudadana, que en 2017 obtuvo el 10 por ciento de los votos y convirtió a Pablo Carro se convirtió en diputado nacional. En un duro texto, la organización militante apuntó al gobernador por no anunciar “ninguna medida para determinar cuál será el aporte en esta crisis de los sectores de los grandes grupos agroexportadores, jueces, planta política, renta financiera, de las empresas de servicios, que se beneficiaron con tarifazos descomunales mientras siguen cobrando subsidios del estado”. Alineados a Alberto Fernández, el espacio ubicó a Schiaretti como aliado ideologico de Cambiemos y del lado de la empresa Techint, a cuyo CEO, Paolo Rocca, el presidente calificó de “miserable” por despedir a miles de trabajadores en el marco de la cuarentena por la epidemia.

Desde las referencias nacionales del cristinismo no hubo línea sobre la decisión de Schiaretti. En general, el recorte se consideró un “gesto político” destinado a calmar a su electorado de clase media, pero que no tendrá incidencia real en los números de la economía provincial. La Cámpora, cuya jefa provincial es la diputada Gabriela Estévez, prefirió la cautela frente al escenario. Los diputados Carro y Eduardo Fernández hicieron lo propio.

Un funcionario nacional ligado a Córdoba sostuvo en off the record que “hay cosas que no se van a decir, ni sobre las que se va a polemizar con los gobernadores. Se entiende que tienen autonomía para moverse tanto los gobernadores como los intendentes, dentro de límites sensatos. Van a salir los gremios que se sientan afectados, pero no da para tensar con los gobernadores por esta medida”, consideró. Y destacó la caída interanual del 14% en la recaudación del mes de marzo, difundida oficialmente ayer por la Provincia, merma que trepa al 26% si se compara con igual mes del 2018.

En tren de “autonomía”, otra fuente K deslizó que la decisión del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Sergio Massa, de avanzar en el recorte de las dietas de los legisladores para contribuir al fondo contra el Covid-19, también es una medida tomada sin consultar ni acordar con otros sectores del Frente de Todos.

Mientras la militancia K emitía el comunicado mencionado arriba, los partidos del Frente de Todos evitaron, en su mayoría, definiciones pùblicas. El director de Fadea y presidente del Frente Grande de Córdoba, Horacio Viqueira, destacó su oposición al recorte salarial en la provinica. “Obviamente tiene problemas presupuestarios, pero también es un gesto hacia los sectores de poder en la provincia”, indicó.