Coronavirus, un disparo fatal para la clase media

Mientras se toman todas las medidas para frenar el avance del coronavirus hay otra rueda que está quemando la pastilla de frenos, la económica.

Por Alejandra Elstein

Mientras se toman todas las medidas para frenar el avance del coronavirus hay otra rueda que está quemando la pastilla de frenos, la económica. Mozos, albañiles, plomeros, abogados, contadores, músicos, artesanos, pequeños comerciantes, mecánicos, empleadas domésticas, jardineros, vendedores, bicicleteros, gastronómicos la están pasando mal y todo indica que la van a pasar peor. Primero fue la inflación, después la recesión y ahora las puertas cerradas en la mayoría de las actividades ponen en jaque a la golpeada clase media que no encuentra respuestas para poder seguir llevando el pan de cada día a su mesa. El presidente del Centro Comercial, Atilio Lunardi, calificó a las medidas del gobierno para el sector como “un geniol” para el problema. Analizan qué actividades se podrían poner en marcha después de la segunda cuarentena.

Si le faltaba algo a la clase media baja y media media de la Argentina era días de cuarentena con los negocios, las industrias, las construcciones, los comercios y los servicios con las puertas cerradas.

Después de cuatro años de tarifazos y de una inflación que se comía los ingresos, el 2019 se despidió con las ventas en caída durante veinte meses consecutivos, después vino la deserción ciudadana de enero y febrero, y marzo, cuando se confiaba en empezar el movimiento, llegó el coronavirus y la cuarentena obligatoria.



Parálisis total para quienes ponen la rueda económica en movimiento. Da pena recorrer la ciudad y ver los talleres cerrados, los comercios del centro, los kioscos en los barrios. Abogados, contadores, arquitectos, albañiles, changarines, empleadas domésticas, gomeros, artesanos, academias de folclore, gastronómicos, agentes de turismo, mozos, clubes, todos en sus casas cuidándose del virus pero ya pensando en cómo van a hacer para poder cumplir con sus compromisos.

¿Cuánto van a aguantar cuando empiecen a vencerse las facturas de los servicios, de Internet, de la obra social, del seguro del auto, de los alquileres, de las cuotas del colegio, de la guardería, del monotributo y las malditas tarjetas de crédito?

¿Cómo van a enfrentar esos gastos sin ingresos, con la cadena de pagos cortada y sin poder salir a trabajar?

Para colmo, la cuarentana hasta Semana Santa es sólo una fecha probable que puede extenderse teniendo en cuenta que en esta zona todavía no empezó el invierno y las enfermedades respiratorias tienen su pico en junio, julio y agosto.

Además, el Estado va a necesitar recaudar para poder seguir ayudando a los que menos o nada tienen. ¿Cómo va a hacer? ¿Diseñará estrategias para ayudar a esta clase media ahogada por el no trabajo? Un crédito para pagar sueldos no es solución para nadie, es prolongar la agonía de los pequeños comerciantes.

Es el mismo Estado que ha tenido que reforzar su ayuda  a quienes ya la estaban pasando mal.

La clase media se va a tener que acomodar como pueda y recortar, recortar y recortas gastos. Los que pueda. No podrá dejar pagar el monotributo porque si no no puede trabajar, no puede dejar de pagar el seguro del auto, porque si no no puede circular; no puede dejar de pagar los servicios porque si no se lo van a cortar, el alquiler lo tienen que pagar porque es donde viven. ¿Se quedan sin internet? Imposible porque mucha gente trabaja por esa vía y queda desconectada del mundo.

Una guardería en el barrio cuesta 4.200 pesos, se decide no mandan a la niña a la guardería pero qué hacen con ella si los padres tienen que salir a trabajar.

Está bien, cortas Neflix, 350 pesos; cortas el cable, 1.500 pesos, cortas la clase de yoga 800 pesos, no vas más al psicólogo, 1.200 pesos la sesión; cortas el alimento para el perro, 1.000 pesos, cortas la mutual, entre 6.500 a 30 mil pesos; no llamas al plomero, ni vas al mecánico, ni salís a comer afuera, suspendes los libros y el cine y el teatro y los espectáculos públicos. Se puede hacer. Millones de personas en el mundo lo hacen y no por un tiempo sino durante toda su vida.

Todas estas costumbres argentinas sufrirán un cambio. Se pueden cortar, no son imprescindibles. Pero qué hace toda esa gente que estaba prestando el servicio. También corta y corta y corta.

Todo lo mencionado son los gastos fijos que se pueden seleccionar para ver qué se corta y qué sigue. Pero ¿y la comida?

También hay alternativas: cortas el vinito, la cerveza, las nueces, los dulces, las galletitas, el rollo de cocina, las frutas y verduras que no son de estación, el café, el chocolate, la pimienta, los postres, las tortas, las facturas, el yogurt, el dulce de leche, la manteca, la crema, los quesos, los fiambres, las aceitunas, la mayonesa, el aceite de oliva, los cereales, los calditos para la sopa, las hebras de té, la avena. Y las amas y amos de casa se ponen de cabeza a diseñar menús alimenticios con los productos más baratos del mercado. Que por lo general no son los más sanos. Se puede.

Pero también, al salir a trabajar y aunque se queden en casa, se  necesitan artículos, tampoco imprescindibles pero necesarios, como el desodorante (150 $), el talco (100 $), la maquinita de afeitar (75$); la crema (350 $); la tintura para el pelo (400$), toallistas higiénicas (160 $) y salís así. Simple. También habrá que hacerlo si la crisis lo demanda.

El panorama puede aparecer drástico, pero nadie sabe cuándo se va a poder salir a la calle y empezar a producir, a trabajar, a crear, a fabricar, a servir.

Pero la plata vale lo que vale la plata. Que no es poco, claro está. Hay que prevenir y atender el coronavirus pero también hay que pensar en los que  producen, los que hacen rodar los engranajes de cada día. Y en eso todavía está todo muy verde. El anuncio de créditos es pan para hoy y hambre para mañana.

Los funcionarios piden que la gente se quede en casa, y la mayoría lo está haciendo, pero hasta cuándo lo podrán hacer. El gobernador Juan Schiaretti instrumentó la entrega de créditos para Pymes y monotributistas, para que puedan pagar salarios, pero son créditos que deberán pagar, o sea que para pasar la crisis tienen que endeudarse. Y cuando la crisis pase ¿se pondrá en marcha el consumo o la recesión seguirá por unos cuantos meses más.

En la Municipalidad de Río Cuarto todo se ha centrado en el coronavirus. No hay otro tema en agenda. Pero la implementación de medidas económicas para ayudar a la clase media excede sus posibilidades. El secretario de Economía Pablo Antonietti sólo pudo anunciar el no pago de algunos impuestos como en el caso de Comercio e Industria para empresarios que no hayan generado ingresos, la eximición parcial del impuesto al automotor para aquellos afectados a la falta de actividad, la extensión hasta el 30 de abril del vencimiento del pago de la cuota anual y el relanzamiento de un régimen extraordinario de regulación tributaria. Pero sólo se trata de impuestos, que seguramente la gente no podrá pagar.

Es algo, pero no es suficiente.

El presidente del Centro Comercial, Atilio Lunardi, apoyó las medidas preventivas tomadas hasta el momento, pero también informó que se está analizando qué otras actividades –además de las permitidas hasta ahora- se podrían empezar a poner en funcionamiento cumpliendo con las medidas preventivas. “Creo que hemos aprendido  como cuidarnos  y cuidar a los demás, así que se puede pensar qué otras actividades se pueden permitir siguiendo con el protocolo”.

“Si no se toman medidas, cuando salgamos de la crisis sanitaria muchos no van a poder volver a abrir los negocios”, manifestó el empresario. “Durante marzo algunos tendrán espalda para aguantar más que otros, pero en abril la cosa se va a poner muy fea para la mayoría”.

Señaló que algunos podrán buscarle la vuelta pero no todos están en condiciones de hacerlo. “No todos pueden trabajar a distancia y el Estado no está en condiciones de hacerse cargo de este tipo de situaciones”.

Así que una vez más, la clase media baja y media media tendrá adaptarse a nuevas condiciones laborales y hacer nuevos agujeritos en el cinturón para poder seguir ajustando. ¿Hasta dónde podrán hacerlo?