Llaryora también da “tijeretazo” a sueldos

El intendente de Córdoba se sumó anoche al largo listado de municipios cordobeses que decidieron recortar, suspender o donar los salarios de la planta política en el marco de la crisis sanitaria.

Por Yanina Soria

Aunque con distintas modalidades, en las últimas horas se multiplicó el número de intendentes y jefes comunales de la provincia de Córdoba que resolvió plegarse a la movida nacional de aplicar recortes en los sueldos de la planta política, en el marco de la agudización de la crisis por la pandemia.

Se trata de una receta que ya desempolvaron distintas provincias (Córdoba se sumó ayer) y que en las próximas horas podría hacerse extensiva a la Cámara Baja de la Nación, mientras crece la presión social por los sueldos del gabinete de Alberto Fernández.

Rebajas, donación parcial o total, suspensión por tiempo determinado y congelamiento de los salarios políticos, son algunas de las fórmulas empleadas por los intendentes del interior; una estrategia que se repite a lo largo y a lo ancho del mapa provincial sin distinción partidaria.

Obligado por la circunstancia y poco después que la Provincia anunciara lo propio, el intendente Martín Llaryora dispuso anoche que en el mes de abril los funcionarios de su gabinete, viceintendente, sociedades del Estado y entes descentralizados, tengan una reducción del 30% de sus haberes. “La medida se complementa con la decisión adoptada por el intendente, al comienzo de su gestión, de reducir en un 25 por ciento la planta política y congelar los salarios de los funcionarios por 180 días”, señalaron desde la Municipalidad. Esos fondos serán destinados a una cuenta específica para insumos de salud.

Asimismo, se espera que en las próximas horas procedan de igual modo el Concejo Deliberante y el Tribunal de Cuentas de la ciudad de Córdoba.

¿Gesto o demagogia?

“Hay un poco de todo”, se sinceran por lo bajo algunos de los consultados por Alfil. La mayoría de los jefes comunales del interior que resolvió dar una fuerte señal política en ese sentido admite que, frente al rojo que atraviesan las finanzas locales, es necesario comenzar a rascar de la olla propia para contar con mayores recursos que les permitan hacer frente al coronavirus. Y en tal sentido, la preocupación frente a cómo prepararse para dar respuesta a lo que se vendrá (se espera un pico de los contagios en las próximas semanas), es real y golpea a todos por igual. Como también lo es el hecho de que, seguramente, muchas de las decisiones de pasar la tijera sobre las dietas esconden también una cuota de cálculo frío y especulación política. De cualquier modo, es un guiño que gran parte de la sociedad le está reclamando a la dirigencia en todos sus estamentos, en un momento de extrema delicadeza y vulnerabilidad social.

Entre los municipios que resolvieron estrategias más extremas en torno a los salarios políticos, se encuentra el de La Falda, por ejemplo. Allí, a través de un decreto de necesidad y urgencia que fue refrendado por el Concejo Deliberante, el intendente Javier Dieminger decidió suspender directamente el cobro de salarios de todos los funcionarios políticos del Ejecutivo, Concejo Deliberante y Tribunal de Cuentas para ahorrar así importantes recursos al estado municipal.

Por su lado, el intendente de Jesús María, Luis Picat, decidió ayer suspender el cobro de la totalidad de su sueldo por tres meses que irá para reforzar las áreas de salud y otros servicios esenciales. En la ciudad de Carlos Paz, Daniel Gómez Gesteira anunció el lunes la suspensión del 50 por ciento del pago de los haberes de funcionarios políticos mientras dure la emergencia sanitaria. En Alta Gracia, Marcos Torres presentó un proyecto integral que, entre otros puntos, plantea disminuir el 35 por ciento los sueldos por 60 días, mientras que del suyo -dijo- donará el 60 por ciento. Algo similar resolvió su par de Río Tercero, Marcos Ferrer, hace algunos días cuando anunció que descontará de su haber un 60 por ciento que irá a una pública para los vecinos más carenciados de la ciudad. Y así el listado de intendentes y jefes comunales que se plegaron a la medida que ya se implementa en gran parte del país, se multiplica con el correr de las horas en Córdoba.